El poder de la red: cuando el crecimiento de una red tuvo un precio

El 22 de octubre se estrena en salas de cine la película “El poder de la red”, que, para quienes vieron “La red social”, servirá como continuación de la ahora mítica historia de Facebook: la vimos crecer, desarrollarse y monopolizar el mercado de las plataformas digitales; en esta ocasión, hablaremos sobre su caída y un poco de su reinvención.

La historia se centra en los eventos relacionados con la publicación de los Facebook Files, que para quien no lo sepa, se trata de una serie de artículos publicados por el Wall Street Journal’s en donde se revelan los estudios realizados por el departamento de integridad cívica de la propia plataforma sobre sus efectos en los usuarios, el centro de la tormenta mediática se centró en que la plataforma priorizó “el crecimiento por encima de la seguridad”, esto de acuerdo con las declaraciones en el juicio de Frances Haugen, la encargada de la filtración de información y la figura central de la película.

Una red difícil

En este sentido, la cinta tiene una misión complicada, retratar la travesía de Frances, Jeff Horwitz (el periodista encargado de la investigación y los artículos que lo iniciaron todo, quien también colaboró con el guion de esta película) y el equipo de control de daños de Facebook a lo largo de casi tres años, misión que logra bien, pues pese a ser un vaivén cronológico la cinta resume y argumenta cada postura sobre el debate que el juicio y la regulación de plataformas digitales avivó.

El poder de la red

Y mucho se puede argumentar sobre si es posible o conveniente la democratización de las plataformas digitales, de su contenido y de lo que pueda suceder en ellas, la película da voz a cada argumento, lo articula sin subestimar al espectador y no busca educar ni dar lecciones de moralidad, simplemente permite que cada uno de los personajes dialogue en lo figurativo y lo literal; en este sentido, la película retrata al detalle lo complejo de la situación, no habla solo de estadística, sino del sentido humano de lo que costó la evolución de Facebook.

No es una película para todos, y eso está bien

No es una película sencilla; su duración seguramente hará que muchos se retracten de verla y definitivamente no es el tipo de película que eliges un domingo en la tarde con una cubeta de pollo frito, pero si eliges verla en cines, como se deben ver las películas, tendrás una experiencia de la que no te vas a arrepentir.

El desarrollo técnico de El poder de la redes cumplidor; no destaca por su diseño de producción. No esperes encontrar los grandes planos en 4k de Silicon Valley. Dado el tema, los planos son cerrados, incluso claustrofóbicos en las escenas de mayor tensión. El vestuario, la música y las locaciones no son la artillería pesada del film, pero si le das una oportunidad, el guion no te dejará indiferente.

Una historia complicada que sabe cómo contarse

Sobre el guion, es ágil; pese a ser una historia que todos vivimos, la manera en la que se narra y se hilan las ideas y los temas es una clase de guionismo, pues aun sin ser perfecto, alcanza toda la gama de tópicos, sin dejar un rincón inobservado. Las actuaciones también son dignas de reconocerse. Pues son capaces de hacer desaparecer al actor en el personaje, hecho nada sencillo, considerando que tienes a actores tan reconocidos como Jeremy Allen White, Wunmi Mosaku, Jeremy Strong o Mikey Madison como principales rostros. Y ninguno se queda corto; logran expresar miedo, desesperación, valor y sarcasmo sin derretir el drama.

Una historia que merece verse y discutirse

Definitivamente este es el tipo de película que se convertirá en referencia para hablar de seguridad en las redes sociales y que incendiará. El menos durante la semana de su estreno, los periódicos y las pantallas de inicio de todos lados. Si no te quieres perderte el contexto de lo que todos van a hablar, ve al cine y ve El poder de la red

Si no quieres más spoilers, te sugiero que te detengas en este punto. Igualmente, si estás leyendo este texto en Arata, te recomiendo que visites “La importancia de que ningún chile te embone”. Allá me extenderé con esta nota incluyendo un artículo de opinión sobre el debate de la democratización de las redes sociales.