Los JRPG han cambiado con el tiempo, pero a veces Arami le gusta revisitar aventuras como la de Rhapsody: Marl Kingdom Chronicles.
La antigua época del rol japonés en los 16 y 32 bits es considerada por muchos, como la era dorada. Hay muchos títulos que nacen en este periodo que afortunadamente llegaron a este lado del charco. Pero hay obras que lamentablemente no se dieron a conocer por diferencias culturales. Hoy estamos ante un recopilatorio que busca traer uno de esos juegos, ahora que su público es más amplio. ¿Qué me dirías que una buena historia con diálogos divertidos muy ocurrentes puede también ser un musical anime en consola?
HISTORIA DE RHAPSODY: MARL KINGDOM CHRONICLES
NIS America nos ofrece una rapsodia musical que nos ofrece el segundo y tercer acto. El primer título narra la historia de Kururu, hija de Cornet, una princesa consentida que busca el príncipe de su vida. Con el segundo título empezamos antes de los eventos del primer juego, la futura reina Cornet. Ella se ha perdido en el bosque junto a su títere Kururu, de quien su hija recibirá el nombre. Su amiga Etiole le encomienda el cuidado de una niña que debe buscar a su madre. Dos viajes donde la unión y la amistad son cruciales.
JUGABILIDAD
Rhapsody: Marl Kingdom Chronicles es un remaster que toma el juego original, pero con algunas mejoras de calidad. Son juegos de rol cuyos combates van por turnos, con muchos diálogos por leer al hablar con varios NPC. Por lo que optaron por ofrecer la posibilidad de duplicar la velocidad de los textos y poder correr al explorar. Algo que se agradece mucho para la segunda parte al contar con muchos diálogos, además de exploración. El guardado automático no existe, así que toca guardar la partida a la antigua usanza de forma manual. También resalta que puedas configurar el teclado en ambos juegos, a pesar de que la reseña fue la versión de PS5.
Las batallas por turnos es uno de los encantos del compendio, especialmente para la segunda parte. Todo tiene un tipo de elemento que es fuerte o débil contra otro, algo que puedes aprovechar. Tu personaje principal sube de nivel junto a los títeres que te acompañan, además de conseguir habilidades en cierto nivel. Algo que se vuelve necesario para conseguir las habilidades que afectan a más de un enemigo o los bufos. Vas a poder atacar, usar habilidades especiales tuyas o del títere, además de defenderte. Solo cuentas con Kururu, Crea, Randy y Sonia como personajes jugables en el combate.
En la tercera parte es diferente, cuentas con formación de equipos, con uno principal y un compañero. El principal puedes elegir sus acciones, pero no así con el compañero que pasa a entrar en piloto automático. Si haces esto, el compañero principal puede recibir mejoras en sus estadísticas para crear sinergia entre los dos. Lo cual hace que obtengas ventajas, pero se compensa con obtener también sus debilidades. Contaremos con los mismos comandos durante la batalla, pero en personajes jugables es otro cantar. Las criaturas que vencemos se pueden convertir en compañeros de nuestro equipo.
No puede faltar una característica que es única de esta saga, la barra musical. Conforme tú o tus marionetas ataquen, iremos llenando una partitura que se limpiará al llenarse. Eso significa que hemos añadido uno de los cinco niveles que tiene, es aquí donde podremos usar los Rewards. Son habilidades muy poderosas que debemos usar con cabeza, porque el recurso tarda en cargarse. Cada recompensa tiene un costo que se deduce de esta barra, por lo menos los compañeros también pueden cargarla. Si vences a las criaturas con este movimiento, hay más probabilidades de convertirlos en compañeros.
Como todo buen RPG, te toca equipar a cada personaje para poder afrontar la aventura. Algo que encuentro molesto es que, si un personaje sale y vuelve a entrar al grupo, debes de equiparle nuevamente. No es que tome mucho tiempo, pero es algo que vas a hacer muy seguido y se puede volver tedioso. Un detalle menor que no opaca lo que hace muy especial esta saga, los momentos musicales que tiene. Usando el mismo motor pixel art del juego, nos ofrece momentos muy similares a un intro o episodio de anime. La segunda parte destaca más por contar con los subtítulos en inglés y el sonido japonés, la tercera solo inglés. No a todos les gustará, pero par amí es una de las cosas que le confieren un encanto único.
APARTADO GRÁFICO
La era original de los 32 bits cuenta con algunas mejoras para que disfrutes la aventura a tu gusto. Puedes optar por el pixelado, un filtro tipo CRT que añada scanlines a la pantalla o seleccionar el suavizado general. La tercera entrega cuenta con assets de mayor calidad que la versión de PS2 o puedes optar por los originales. El diseño artístico de los personajes y escenarios conservan su estilo colorido, en especial los assets HD del tercer juego. Un trabajo que en general es bastante fiel, con unas mejoras opcionales para aquellos que prefieren la presentación original.
MÚSICA Y SONIDO
Es el punto más fuerte del compendio, algo que no baja de nota en las dos entregas que contiene. Hay una actuación de voz parcial tanto en inglés como en japonés, ambas con un trabajo muy destacable en los musicales. Cuenta con muchas canciones que, aunque muy melosas, logran dar esa sensación de ver un anime. Tiene varios temas que van a lograr causarte
CONCLUSIÓN
Rhapsody: Marl Kingdom Chronicles no solo es un compendio que reúne dos juegos. Las mejoras de calidad de vida son pocas, pero lo suficiente para no romper las sensaciones de aquella época. El tercer título es mucho más corto y las canciones solo cuentan con el texto en inglés. No es un gran defecto, pero me extraña cuando el segundo juego tiene ambos elementos en las canciones. Fuera de ahí, es genial ver que finalmente se animaron a traer a nuestro continente esta saga de rol. Cada aventura puede tomarte unas 10 horas la primera vez que las juegas y un poco más si buscas todos los trofeos. Puede que no sea para todos por sus peculiaridades, pero si te gustaría conocer un JRPG retro, este puede cautivarte.

































