Hablar de este evento es hablar de un parteaguas en la temporada de convenciones en la Ciudad de México. Este 2025, La Mole ha hecho lo que mejor sabe hacer: lo que funciona.
Como ha sido usual en todos sus años, el escenario ha sido el World Trade Center (WTC). Esta reunión, dirigida tanto a gamers, como otakus y fanáticos de todo tipo, contó con ligeros cambios que, en general, parecieron ser del agrado de los asistentes. Tal vez el único pecado del que se le podría reprochar sería la repetitividad de lo que consiste, pero como dicen por acá: Si algo no está roto, ni le muevas, papito.
A buen recibimiento
La importancia de un evento se puede medir de varias formas: Qué tantos patrocinadores tienen, a quiénes invitan y cuántos asistentes van. Aunque no puedo saber a ciencia cierta qué tal fue la organización tras bastidores, lo que se ve a simple vista estaba perfecto.
Lo primero que nos recibían eran varias tiendas, tanto de Bandai Namco, que ya nos tiene acostumbrados a estar ahí; hasta otras tiendas como Panini, con su catálogo de cómics, mangas y más. También había un inflable enfrente y un Gundam de dos metros y medio como elementos llamativos. Sin embargo, la vista también era ocupada por las típicas tiendas variadas de ropa, figuras, coleccionables, entre otras cosas.
También lo que acaparaba la visión eran las diversas actividades y escaparates. Canon, Tamagotchis, League Of Legends. Obvio que también los (bastantes) cosplays de las personas fanáticas eran de admirar. Podías encontrar gente vestidas de varias sagas de DC Comics, Marvel, los Vocaloid, Caballeros Del Zodiaco o Genshin Impact y Zenless Zone Zero.
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‘Sofi’, una chica del evento, apreció la acomodación de todos los lugares, además de destacar la organización de los pasillos.
“Está muy bien la organización, sobre todo para nosotros ver bien todo lo que hay en mercancía y demás. Creo que es lo que más me ha gustado”.
Al fondo del salón nos recibió el stand de Free Fire que, en los últimos años, ha ganado una popularidad inmensa en el país. Pasándolos se encontraba League Of Legends, donde se organizaron varias partidas de demostración como si de una competencia profesional se tratase. Todo para que, a un costado, se encontraran estrellas invitadas como Elijah Wood, Linda Hamilton, Paul Zaloom, entre otros más.
Tampoco se puede pasar por alto a la lucha libre mexicana, que, con un ring presente, los gritos de ovación y golpes en seco sorprendían a propios y extraños.
Artistas, cosplayers y doblaje
Algo que se podría considerar el alma de La Mole, 2025 o cualquier año, es el Cosplay Alley y el Artist Alley. Este año, en mi caso particular, fue uno en el que por fin me pude permitir gastar en productos que llamaban mi atención.
Apoyar a los artistas invitados, aunque no es una cuestión de obligación, sirve como motivación para ellos, de exponer llamativamente sus obras. Aunque su función principal ha sido siempre darle un lugar merecido a quienes, con su talento, conmueven o deleitan. Claro, sin dejar de lado la ganancia económica. Para ‘Sofi’, junto a su amiga ‘Gio’, los precios estaban bien.
“Sofi: Algunas cosas se nos hicieron bastante accesibles como las figuras de Bandai, creo que las he visto más caras por fuera (del evento).
Gio: Yo compré justamente con esta chica, e igual el precio súper razonable”.

Mismo caso para los otros artistas, los cosplayers. Disfrazarse es una cosa, pero traer un personaje a la vida siempre será un reto. Quienes se atreven a realizarlo de oficio, ya sea para moldear tu cuerpo o dedicar tiempo a maquillarte y confeccionar vestimentas, es donde se dibuja la línea entre los amateurs y los profesionales.
“Distribuido está perfecto. Más en la parte de los artistas, está buenísimo todo. También en (la zona) de doblaje y las (de) figuras, de abajo, todo está buenísimo” Mencionó Octavia, una asistente cosplayeada de Catnap.
Por su parte, una sala enorme fue dedicada, en esta ocasión, a los actores de doblaje. Es la segunda ocasión en la que los actores de doblaje reciben una zona entera para que sus fanáticos convivan con ellos. Cosa que fue percibida espléndidamente, pues los abarrotados pasillos con filas en cada puesto lo demostraban.
¿Qué hay por mejorar?
Pensar, entonces, en qué margen de mejora hay dentro de un evento que lo que hace, ya lo hace bien, es complicado. Estrictamente al hablar de lo que es visible para los visitantes, quizás sería el ampliar las zonas interactivas, tales como lo hacían las dinámicas de Free Fire o League Of Legends.
Para Takachi, artista invitada, fue una edición interesante, con horas de bastante flujo de gente, así como otras relajantes.
“Particularmente, este año creo que el Artist Alley es muy grande. O sea, cada año ha ido creciendo. Pero creo que, este año, la calidad de los stands ha crecido bastante. Y pues cada año nos retamos mucho como para poder presentarlos mejor”.
Aún así, el nicho y fama que le preceden a La Mole 2025 le ha bastado lo suficiente como para que otros eventos, más que hacerle competencia, lo complementen. Lo que nos deja con la duda: ¿qué seguirá para La Mole? Aparte de seguir con lo que ya funciona. La respuesta quizás nos aguarde en la AniMole… o quizás será más de lo mismo, en un color distinto.































