Diablo IV: Vessel of Hatred es la primera gran expansión que recibe el juego, con ella, la lucha por Santuario sigue por el buen camino.
La lucha por Santuario continúa.
La trama de Vessel of Hatred continúa la historia dejada por la trama principal. Al comenzar nos dan un pequeño resumen de lo acontecido, pero siempre será mejor experimentar la historia uno mismo. En esta historia seguiremos el rastro de Neyrelle, quién escapó a la región de Nahantu con una piedra que contiene el alma de Mefisto. Esto lo hace con la intención de contener el mal que esta entidad representa y evitar que el «Señor del Odio» escape y amenace a Santuario.
Si hemos completado la trama principal, podremos crear un nuevo personaje para saltarla y comenzar con la historia de la expansión con un personaje de nivel 1. El guion de esta nueva trama está muy bien trabajado, con momentos inesperados y en ocasiones muy oscuros. Todo ocurre a buen ritmo, por lo que apenas tenemos tiempo para procesar la información que se nos va revelando. Esto ayuda a mantener un ritmo fresco e interesante en todo momento. Los personajes que nos encontraremos reciben un mayor protagonismo y nuestro personaje ha sido trabajado para tener una personalidad más definida. Tendremos una historia que mantendrá nuestra atención de principio a fin y que de hecho nos dejará con ganas de más.
Pasando a temas jugables, tenemos una región para explorar, la cual lleva de nombre «Nahantu». Se trata de una jungla de gran tamaño, llena de peligros, mazmorras, nuevos altares y ciudades, entre otros elementos. Podremos acceder a una buena variedad de misiones secundarias, eventos de mundo y enfrentaremos a nuevos demonios. Las mecánicas siguen siendo básicamente las mismas que en el juego principal, con distintas elevaciones y lugares para movernos, pero tiene elementos suficientes para darnos razones para explorar esta nueva región.
Los peligros de Nahantu son variados, con enemigos de todo tipo y distintas características. Estos enemigos nos obligarán a luchar con más imaginación si queremos sobrevivir. De hecho, los jefes son algo que también cambia respecto a los del juego principal. Estos jefes cuentan con algunas mecánicas únicas y comportamientos que nos pensar más allá de solo cuando pegar y cuando esquivar. Se nota el trabajo detrás para hacer estos combates más peligrosos y entretenidos.
La otra gran estrella de esta expansión es una nueva clase de personaje totalmente nueva en la saga. El Espiritualista es un combatiente cuerpo a cuerpo que puede usar el poder de cuatro espíritus animales, cada uno con sus respectivas mecánicas y efectos. El Gorila se centra en habilidades defensivas y ataque físico, el Aguila utiliza ataques que dejan vulnerables a los enemigos, el Jaguar utiliza el poder del fuego y otorga bonos que aumentan la velocidad de ataque, y el Ciempiés que utiliza ataques basados en el veneno, provocando daño continuo.
El tener tantas opciones a nuestra disposición, permite adaptar a nuestro personaje a distintos estilos. Podemos armar un personaje que combine molibidad con defensa, o uno ofensivo y que al mismo tiempo haga daño en área. Las opciones son enormes, por lo que la experimentación nos permitirá descubrir nuevas formas de jugar con esta clase.
Siguiendo con las novedades, tenemos dos nuevos contenidos para el juego. Por un lado, tenemos la Infraciudad, una mazmorra en la que tenemos tiempo limitado para avanzar en sus distintos pisos. en este modo contaremos con una barra que se llena con almas que podemos conseguir eliminando enemigos y completando ciertos eventos. Cómo mencioné, el tiempo que tenemos es limitado, por lo que debemos ser muy rápidos a la hora de movernos, Dependiendo del llenado de la barra de almas será la recompensa que nos darán al final. De nosotros dependerá si nos arriesgamos a aumentar nuestro medidor de la barra o priorizar el avanzar el avanzar rápido para llegar al final.
Por otro lado, tenemos la Ciudadela Oscura, un contenido para personajes de alto nivel y que solo puede completarse con grupos de 2 a 4 jugadores. Se trata de una mazmorra enorme dividida en distintas zonas donde tendremos que completar puzzles y desafíos en conjunto con otros jugadores. La sincronización y cooperación con nuestros compañeros será de vital importancia si queremos completar esta interesante mazmorra.
Otras características que llegan con la expansión son las Runas, un objeto nuevo que podemos colocar en espacios de nuestro equipo, del cual también llega nuevo equipamiento para conseguir. Estas runas nos permiten acceder a distintos efectos que podemos combinar, la experimentación entrará mucho en juego para encontrar los efectos que más nos gusten.
Otra novedad son los Mercenarios, personajes contratables que nos ayudarán en nuestra aventura cuando juguemos en solitario. Estos personajes cumplen distintos roles, aunque tienen una tarea más de soporte, estos personajes ayudan a cubrir los puntos débiles que tengamos, de esta forma, podremos avanzar de mejor manera en nuestra lucha. Para desbloquearlos, tendremos que completar algunas misiones secundarias, lo llamativo es que cada misión es entretenida, dándonos un poco de historia. Además, cada mercenario tiene una personalidad muy marcada, por lo que será bueno interactuar con ellos.
Un digno escenario para continuar la lucha.
Visualmente, la expansión nos muestra esta nueva área como una jungla pero cuenta con buena variedad de entornos, las mazmorras mantienen su ambientación oscura pero tienen elementos que las hacen parecer como ruinas antiguas. Igual que con el juego principal, las cinemáticas tienen un gran nivel de animación y las cinemáticas con el motor del juego tienen un juego de cámara que realza el momento.
Lo mencionado, se ve potenciado con un apartado musical que añade nuevos temas que acompañan de gran amnera lo que sucede en pantalla. Los efectos de sonido hacen un gran trabajo con la inmersión y el doblaje nos da grandes interpretaciones que aumentan la emoción del momento que nos encontremos.
Conclusión.
Diablo IV: Vessel of Hatred es una expansión que, sin ser algo que cambie el juego, si que nos da suficientes elementos para disfrutar de una historia que mantendrá nuestro interés. El Espiritualista es una clase muy divertida de jugar que premia la experimentación y la región de Nahantu tiene los suficientes elementos para atraernos nuevamente a Santuario. Con otros elementos más, esta nueva expansión sigue llevando a Diablo IV por el buen camino, por lo que es más que recomendable para todos los fans de un título que ha mejorado, poco a poco, pero de forma continua. Sin duda un contenido que no deberían perderse.
Diablo IV: Vessel of Hatred, la nueva expansión es desarrollada y publicada por Blizzard Entertainment. Ya está disponible en Xbox Series X | S (copia de este review), Xbox One, PlayStation 5, PlayStation 4 y PC a través de Battle.net y Steam. También los invitamos a leer la Arata Reseña del juego principal.




























