Diablo IV nos lleva de vuelta al mundo de Santuario con una experiencia que ningún fan de la saga se debería perder.
La madre ha regresado.
Durante mucho tiempo, Santuario ha sido el campo de batalla de ángeles y demonios con sus habitantes siendo las víctimas de este eterno conflicto. Ahora, Lilith, creadora y «Madre» de este condenado lugar a regresado; aunque no forma parte de ningún bando si que tiene objetivos personales que cumplir. ¿Qué le depara ahora a la humanidad?
Con este contexto nos encontramos con una historia que a pesar de contar con buenos momentos y algunos giros argumentales interesantes no termina por ser muy profunda que digamos. Aún con ello, el modo historia cuenta con elementos suficientes para mantener enganchado al jugador gracias a una trama oscura y hasta sangrienta. El título no se corta en mostrarnos momentos bastante crudos que seguro agradarán al fan de antaño.
Lilith es un personaje que si bien no es tan impresionante si que cumple con ese papel de villano y nos invita a querer conocer sus motivaciones y planes que tiene para la gente Santuario. Personajes secundarios y la misma población de NPC tienen algo que contarnos por lo que podremos ir conociendo el mundo poco a poco.
Aunque la historia está bien contada dentro de todo, debemos completar misiones para progresar, cada una contando con distintos objetivos. Tanto las misiones principales como secundarias aportarán a la trama general, el detalle es que la estructura de estas no es tan variada que digamos. Básicamente se reducirá a hablar con un npc, ir a algún punto del mapa (a veces a lugares ya visitados) e ir al siguiente punto. Si bien esta estructura se repite varias veces la jugabilidad (de la que hablaremos en unos instantes) es la que mantiene todo tan entretenido.

Una experiencia muy personalizable.
Para afrontar nuestra aventura por Santurio contaremos con cinco clases disponibles: Bárbaro, Druida, Nigromante, Pícaro y Hechicero. Cada clase tiene sus características propias. Cuando elegimos la clase que queremos podemos personalizar a nuestro personaje en un buen editor. Podremos darle nombre y personalizar cosas como el cuerpo, cabeza, peinado, tatuajes, entre otras características.
Volviendo al temas de las clases, cada una cuenta con un árbol de habilidades con muchas opciones; cada que subimos de nivel se nos otorgará un punto de habilidad que podemos invertir en el árbol. Al principio estarán disponibles habilidades básicas que nos permitirán defendernos, pero al consumir una cantidad específica de puntos se irán desbloqueando más habilidades otorgando más opciones. Esto nos permite ir eligiendo qué habilidades queremos para nustro personaje y adaptarlo al estilo de juego que nosotros queramos.
Si de por si lo anterior ya nos daba grandes posibilidades para nuestro personaje, una vez lleguemos al nivel cincuenta desbloquearemos un segundo árbol que nos otorgará aún más variedad. En niveles elevados tendremos a un personaje que se ajustará bastante a nuestros gustos y nos permitirá disfrutar de la divertida jugabilidad que el título ofrece.
Un mundo adictivo y lleno de posibilidades.
Hablando de la jugabilidad tenemos el estilo clásico que todo fan de la saga seguro ama, solo que en esta ocasión cuenta con algunas caracterpisticas que potencian la experiencia. En primer lugar, las habilidades habladas anteriormente podemos asignarlas a distintos botones, prácticamente como si de un MMO se tratara; de esta forma tendremos todo a la mano y contaremos con una acción muy dinámica.
A lo anterior debemos añadirle un botón específico para nuestras pociones curativas y otro que nos permite hacer un pequeño desplazamiento. Esta segunda característica nos permitirá evadir de manera cómoda los ataques enemigos o utilizarlo de forma ofensiva para iniciar combates con ventaja. El tener todo a la mano nos permite disfrutar de la acción sin pausas y solo estaremos visitando menús ya sea para ver los objetivos, consultar el mapa y asignar habilidades o equipamiento.
Qué hablando del mapa, el mundo de Santuario es muy grande y con elementos por descubrir; cada sección del mundo tiene un nivel recomendado pero no será muy difícil estar a punto para cada lugar. La exploración suele verse recompensada con todo tipo de recompensas, desde armas y equipamiento poderoso, oro o incluso potenciadores temporales que nos ayudarán en la aventura. Perderse un poco por el mundo entre misión misión valdrá la pena por todo lo que podemos descubrir.
Además de las misiones secundarias que ya comenté, le podemos sumar eventos aleatorios que se pueden encontrar en algunos lugares del mapa; estos van desde la defensa de algún civil hasta el derrotar algún jefe especial. El cumplir estas misiones nos recompensarán con algún objeto raro que seguro querremos obtener.
A todo lo mencionado, debemos añadirle el modo de jugador contra jugador en donde podemos enfrentarnos a otros jugadores para cumplir una variedad de objetivos. Esto nos recompensará con objetos poderosos, siempre y cuando no caigamos ante el metal o la magia de otro jugador. Lo último lo comento porque, si bien todas las clases son divertidas de jugar, en un entorno competitivo si que puede resultar un pequeño dolor de cabeza; tendremos que esperar a ver que planes tiene Blizzard en temas de balanceo para este apartado.
Para cerrar este punto, mencionar que el juego cuenta con un apartado social donde podemos unirnos a clanes y jugar con otros jugadores y también cuenta con una tienda con micro-transacciones. Antes de que se asusten, decir que lo único que contiene esta tienda son elementos cosméticos que no afectan en nada ala jugabilidad. Lo único que seguro se le suma es un Pase de Batalla que estará disponible más adelante cuando las temporadas sean agregadas al juego.
Abrazando la oscuridad nuevamente.
A diferencia del tercer juego donde todo tenía un estilo más «cartoon», en esta ocasión se retoma el estilo de los primeros juegos para mostrarnos un mundo invadido por la oscuridad. Entornos prácticamente sin vida, interiores tenebrosos donde encontramos marcas que dan mala espina, un diseño de enemigos inquietante; el apartado artístico del juego sin duda le sienta bien al sentimiento de inquietud que buscan transmitir. Hasta los mismos menús utilizan tonos opacos para mantener la ambientación en todo momento.
El título se siente bien en todo momento y en lo personal no encontré mayor problema en lo estrictamente técnico, una que otra ralentización pero nada grave, tiene un buen nivel de optimización. El apartado sonoro por su lado cuenta con temas musicales muy acorde al ambiente del juego, con temas tétricos que tienen especial efecto en lugares donde encontramos rastros de ritual o algún elemento de este estilo. El título llega con textos en español y el doblaje latino es bastante disfrutable.
Conclusión.
Diablo IV es un gran ejemplo de como recuperar a un fan. Cómo todo juego puede gustar o no, pero para los fans de los juegos de rol de acción y sobre todo, para el fan de Diablo, este es un título que no se deberían perder. Si bien la historia es el apartado más flojo del título sigue estando en un alto nivel. La jugabilidad es muy divertida, ágil y personalizable, tanto que incluso después de terminar el modo campaña aún tenemos juego para rato gracias a todo lo que Santuario tiene que ofrecer en cuestión de actividades, secretos y opciones multijugador. Para seguir sumando, visualmente podríamos decir que el juego vuelve a sus orígenes para ofrecer una gran experiencia con el acompañamiento de su banda sonora y de un gran doblaje al español latino. Sin duda se trata de un juego fácilmente recomendable.
Diablo IV, desarrollado y publicado por Blizzard Entertainment, ya está disponible en Xbox Series X | S (plataforma donde se jugó), Xbox One, PlayStation 5, PlayStation 4 y PC a través de Battle.net.





























