En un mundo devastado por la pérdida y acechado por horrores que alguna vez fueron humanos, Days Gone Remastered ofrece una experiencia de supervivencia con corazón. En esta review echaremos un vistazo a esta remasterización en PS5 no solo pule errores del pasado, sino que le brinda una segunda vida a un juego que fue incomprendido en su debut. ¿Vale la pena regresar al asiento de la motocicleta junto a Deacon St. John?
Bend Studio
Desarrollado por Bend Studio, Days Gone Remastered fue una apuesta ambiciosa que llegó hacia el final de la generación de PS4. Su lanzamiento en 2019 estuvo marcado por críticas mixtas, bugs notorios y un rendimiento técnico irregular. Con el paso del tiempo, múltiples parches lo estabilizaron y, silenciosamente, el juego construyó una base de fans. Ahora en PS5, se presenta con su versión más pulida: sin errores graves, con mejoras gráficas notables y una experiencia general mucho más fluida y disfrutable.
Historia
La narrativa sigue a Deacon St. John, un exmilitar convertido en cazarrecompensas y motero errante, que recorre los restos de una civilización colapsada por una pandemia. Aunque la premisa postapocalíptica puede parecer familiar, Days Gone Remastered sorprende por la profundidad emocional de sus personajes y la evolución de sus vínculos. La historia de Deacon va más allá del combate: toca temas de pérdida, culpa, amor y redención, con personajes secundarios que también lidian con sus propios fantasmas en una tierra sin ley. Las subtramas que acompañan la narrativa central enriquecen el universo, desdibujando la línea entre buenos y malos, y aportando matices donde en otros juegos solo hay blanco y negro.
Jugabilidad
Aquí es donde Days Gone Remastered en PS5 muestra tanto su herencia como su potencial. La jugabilidad se estructura sobre cuatro pilares fundamentales: exploración, combate, sigilo y farmeo. Desde el primer momento, el juego establece mecánicas claras que, aunque no innovan radicalmente, se integran de forma funcional y ofrecen una experiencia satisfactoria.
La motocicleta de Deacon no es solo un medio de transporte, es su compañera de ruta. A medida que avanza el juego, el simple acto de conducir se transforma en una experiencia sensorial que conecta con la inmensidad del mundo. Mejorar la moto, mantenerla con combustible y repararla en momentos críticos se convierte en una rutina que añade tensión y estrategia, especialmente cuando las hordas están cerca.
El combate, por otro lado, se divide entre el cuerpo a cuerpo, el uso de armas de fuego y el sigilo. Aunque las animaciones de evasión y el sistema de apuntado delatan el paso del tiempo —con quick time events que ya se sienten algo anticuados—, todo funciona sin tropiezos gracias al remaster. El sistema de crafteo permite crear bombas, cócteles molotov y trampas en tiempo real, lo que incentiva una planificación previa antes de entrar en zonas infestadas de enemigos. El sigilo, aunque básico, es útil en múltiples situaciones, especialmente cuando se trata de eliminar campamentos enemigos o despejar nidos sin alertar a toda la zona.
La gestión de recursos es otro elemento clave: buscar gasolina, recolectar piezas, y saquear objetos en baúles o autos exige atención constante. Estas mecánicas añaden realismo y refuerzan la inmersión en un mundo donde todo está al borde del colapso. Aunque algunas interacciones se sienten rígidas (como abrir cajuelas o recolectar objetos), la tensión constante al explorar zonas desconocidas compensa estas limitaciones.
La remasterización mejora notablemente la estabilidad general y corrige muchos de los bugs que afectaban la experiencia original. Todo fluye como debió hacerlo desde el inicio. La distribución del contenido entre misiones principales, encargos secundarios, eventos aleatorios y desafíos de supervivencia ofrece un ritmo variado que invita tanto al jugador metódico como al espontáneo.
Modo horda
El modo horda en Days Gone Remastered no solo conserva su naturaleza caótica y desafiante, sino que se siente revitalizado gracias a la optimización técnica. Las oleadas de engendros ahora se despliegan con una fluidez que potencia la tensión constante, permitiendo al jugador reaccionar con mayor precisión en escenarios donde cada segundo cuenta. Las animaciones son más consistentes, la física de los enemigos responde con mayor coherencia y la densidad de cada enfrentamiento se percibe más real, sin caídas notorias de rendimiento.
Además, los tiempos de carga se han reducido de forma significativa, lo que facilita la experimentación con distintas estrategias sin frustraciones entre intentos. Esta mejora refuerza el carácter táctico del modo, permitiendo una planificación más ágil al preparar trampas, rutas de escape y uso del entorno. En conjunto, estas mejoras no solo afinan la experiencia, sino que elevan el modo horda como uno de los apartados más sólidos y entretenidos del juego.
Duración y rejugabilidad
La campaña principal puede durar entre 30 y 40 horas, dependiendo del nivel de exploración. Las misiones secundarias, campamentos, nidos de infestación y desafíos extra amplían esa cifra considerablemente. Aunque no es un título pensado para múltiples partidas, sí ofrece suficientes actividades opcionales como para explorar cada rincón del mapa. Momentos como observar a un ciervo cruzando la carretera o atravesar el bosque al atardecer refuerzan la atmósfera melancólica del juego y lo elevan más allá del simple shooter de zombis.
Diseño y gráficos
Visualmente, Days Gone Remastered destaca por su fidelidad ambiental. Los cambios de clima dinámicos, las puestas de sol rojizas y la transición al anochecer dotan al mundo de una belleza cruda. Las mejoras en resolución y texturas permiten apreciar la vegetación, la fauna salvaje y los paisajes montañosos con una claridad envolvente. Aunque algunas animaciones y menús delatan su origen en una generación anterior, el conjunto visual resulta convincente y atractivo.
Por otra parte, el modo foto gana en precisión y expresividad gracias a las mejoras gráficas y a una interfaz más intuitiva. La iluminación, los efectos ambientales y la definición del entorno permiten capturar imágenes más impactantes, ya sea en medio de la acción o en momentos de contemplación. Es una herramienta potente para quienes disfrutan inmortalizar la belleza cruda del apocalipsis.
Sonido y música
La ambientación sonora es uno de sus pilares más sólidos, y en esta versión brilla con mayor claridad. La música está marcada por tonos melancólicos y composiciones sobrias, acompaña de forma orgánica tanto los momentos de introspección como las secuencias de acción intensa. Esta música se entrelaza con los efectos ambientales para construir una atmósfera envolvente que refuerza la sensación de aislamiento, peligro y supervivencia.
Cada sonido —desde el crujir de la grava bajo las ruedas de la motocicleta hasta los ecos distantes de los aullidos de los infectados— contribuye a una tensión constante que mantiene al jugador alerta. El diseño de audio permite anticipar amenazas, leer el entorno y sumergirse por completo en esta versión salvaje del noroeste americano. Por su parte, el trabajo de voz añade una capa emocional importante: la interpretación de los actores, especialmente la de Deacon, logra transmitir vulnerabilidad, ira y desesperanza. Sin embargo, en algunas escenas, su dramatismo puede rozar lo exagerado, restando naturalidad a ciertos diálogos clave.
Conclusión
Days Gone Remastered no es una revolución del género, pero sí una redención justa. Este juego, que en su momento fue opacado por bugs y expectativas erradas, merece una reevaluación bajo esta nueva luz. Su mundo abierto, su protagonista emocionalmente complejo, y una jugabilidad que, aunque tradicional, se mantiene sólida, lo convierten en una experiencia gratificante. Esta versión finalmente refleja la visión que Bend Studio intentó entregar desde un inicio.






























