Esperamos que se encuentren muy bien y listos para el lanzamiento de Super Monkey Ball Banana Rumble, una entrega que los fans de la saga Monkey Ball esperaban con ansias y que gracias a nuestros amigos de SEGA pudimos probar para este su review de confianza.
Monkey Ball
Hablar de la saga Monkey Ball es regresar al año 2001, a un arcade en Japón donde los jugadores ponían a prueba sus reflejos controlando al protagonista «Ai Ai». Este juego se caracteriza por muchas cosas como el hecho de que «Ai Ai» está al interior de un gachapon, tiene una identidad visual muy kawai y hay una intención por experimentar géneros que mezclan plataformas, puzles y minijuegos. Tras 21 entregas y haber pasado por tres generaciones de consolas y dispositivos móviles, descubriremos si necesitábamos de vuelta a «Ai Ai» y sus amigos.
Historia
En esta ocasión «Palette» se integra a la pandilla y convence a «Ai Ai» y compañía de encontrar el «Plátano legendario». A través de las cinemáticas podemos ver un poco más sobre los protagonistas, antagonistas, y escenarios donde afilaremos nuestras habilidades. Si bien la historia es sencilla, no deja de ser llamativa, ya que los cutscenes aportan identidad visual, sonora y narrativa que capta nuestra atención por su estilo.
Jugabilidad
La jugabilidad es única en este título, una especie de «Banana split». Mezcla a conciencia sensaciones que le gustan a la mayoría de las personas y las integra en un juego que nos impulsa para obtener la victoria. Hablo de superar el vértigo dominando la sensibilidad de un objeto en movimiento que controlamos haciendo un tiempo récord en una carrera contra reloj. Es algo de lo más gratificante y adictivo que nos motiva a superar cada nivel. La mayoría de los jugadores podrán llegar al punto donde cruzan su habilidad y dificultad del juego para encontrar un buen rato de diversión. Y si sumamos el multijugador, añadimos el ingrediente de la competitividad, otro manjar que fascina a los gamers.
Pero, como diría «Ai Ai» al caer de la plataforma «wuuu-waaaaa!» -en una especie de lamento y sorpresa-, después de pasar algunos niveles notamos rápidamente que la dedicación y esmero se fueron en todo menos en la cámara. La nueva «función de impulso» y el movimiento en general necesita de gran precisión y una cámara dinámica acorde a la perspectiva de las vueltas del circuito. Lo que tenemos es una cámara automática poco sensible, un joystick de control de perspectiva que reacciona con lentitud y un gatillo de ajuste que resetea el encuadre con una inmediatez que confunde.
Si bien la cámara se puede convertir en un dolor de cabeza, hay un modo guía que nos muestra el camino amarillo a la meta, una tienda para tomar un respiro y personalizar a nuestro avatar para que quede bien mono, y un modo online para sacar la furia contenida.
Multijugador Online
Hablando del modo online -que se presenta como una de las fortalezas de este título- tuvimos la oportunidad probarlo en una sesión especial de SEGA y es bastante entretenido a primera vista. Hay un modo carrera, papa caliente -donde perseguimos o huimos de los jugadores que tienen una marca- y minijuegos por puntos. La cámara juega en contra en algunas ocasiones pero eso no impide disfrutar de un rush de competitividad que nos hace empapar el mando de sudor y gritar como chango hasta llegar a la meta.
Personajes
Hay varios personajes base, otros más se desbloquean y algunos se consiguen mediante pases o dinámicas de SEGA. Cada uno tiene diferentes stats -velocidad, freno, peso y giro- así que dependiendo de tu estrategia de juego podrás elegir el adecuado. A su vez, puedes personalizar a tu avatar con la moneda del juego que obtienes al avanzar en la historia.
Apartado gráfico
La identidad visual no sale de la lineal kawai, títulos, cinemáticas, transiciones, menú de opciones, escenarios y personajes nos inspiran a decir «Awww». Cada nivel tiene un estilo propio acompañado de animaciones secundarias en los escenarios, aunque la atención está puesta en la pista y sus elementos que sin llegar a ser excepcionales hacen su trabajo para entender y disfrutar del juego.
Música y sonido
La música es una grata sorpresa en este título, ya que si estamos poniendo casi toda nuestra atención en no caer y llegar a la meta, pensaríamos que la música y efectos pasan a segundo plano, no obstante, cuentan con gran calidad. Podemos escuchar ritmos de jazz fusión, samba, disco, electro pop, además de efectos al golpearnos, impulsarnos, titubear y ganar. La interpretación de voz es genial ya que en vez de ser genérica y quedarse en el olvido, las contadas cutscenes nos permiten apreciar la personalización de la interpretación.
Conclusión
Super Monkey Ball Banana Rumble es una apuesta a la diversión y busca convertirse en una experiencia apta para el público en general. Dependiendo de cada jugador, esta entrega ofrece alternativas que van desde opciones para aumentar la dificultad o ayuda para completar el nivel; competencia local u online; y modo carrera o mini juegos. Sin duda, la cámara es la banana en la pista que hace resbalar a esta entrega pero aun así es un juego disfrutable y casi adictivo a veces, las sesiones cortas en multijugador son realmente divertidas, y cuando menos lo esperas estás vistiendo a tus monos con la ropa de la tienda. El juego ya está disponible para Nintendo Switch junto con un Character Pass DLC 1. Dependiendo de la recepción SEGA podría apostar a lanzarlo en otras plataformas.































