Todos conocemos la historia: un viejo carpintero, un niño de madera, un hada azul y aventuras por doquier. Sin embargo, esta versión de Pinocho hará que la historia que conoces, se vea desde un ángulo muy diferente.
Una perspectiva muy particular
Bueno, comencemos por decir algo que debo enfatizar desde ya: pese a la mejor opinión de los críticos ESTA NO ES UNA PELÍCULA PARA NIÑOS, o no al menos menores de 10 años. Si estás remotamente familiarizado con la historia original de Carlo Collodi sabrás que hay lecciones muy importantes en su obra. Aunque la forma de transmitirlas es el método de los Grimm: aterrar al niño para que se le graben de por vida.
Si bien la historia es conocida por cualquier persona y su abuelita, la estética de la película es algo en verdad de admirar.
Una escena que me viene particularmente a la mente es durante la cena del gato y el zorro, puedes escuchar como parten la comida y su masticar. La clásica escena que de niños a muchos nos traumó sigue presente y bastante impactante aún, que es cuando se convierten en burros.
Estoy convencido que la intención del director en muchas escenas fue incomodar a su audiencia, con ello no me refiero a que fuera visualmente desagradable, sin embargo, las actuaciones y dirección dadas me dieron la impresión de que debías sentir que algo no estaba bien.
El maquillaje de los personajes es otro cantar enteramente, pues se optó por maquillaje prostético para los personajes logrando un efecto de Uncanny Valley.
Gran historia, gran elenco
La historia nos narra la vida de Gepetto, interpretado majestuosamente por Roberto Benigni (La vida es Bella, Pinocho 2002), un carpintero de muy escasos recursos quien busca hacer reparaciones innecesarias para ganarse un plato de comida.
Tras ver el espectáculo itinerante de marionetas decide elaborar una propia para viajar por el mundo y conseguir dinero. Gepetto se da cuenta que el tronco que le fue regalado tiene vida propia y así nace Pinocho, interpretado por Federico Lelapi.
De ahí en adelante la historia se desarrolla más o menos como ya la conocemos. Pinocho trata de ir a la escuela, pero se va con las marionetas itinerantes, conoce al hada azul (Marine Vatch, Joven y bella), se encuentra con el zorro y el gato, termina convertido en un burrito, regresa a la normalidad, pez gigante, se re encuentra con Gepetio, regresan a casa, fin.
Esta versión está mucho más apegada al libro que a la historia que conocemos de Disney, pues hay muchos elementos que en lo particular, me recordaron a obras como «El viento en los Sauces» y «Alicia en el país de las maravillas»
Sin hilos yo me se mover
En cuanto aspecto técnico no hay mayor queja, la cinematografía es espléndida y el guion es encantadoramente aterrador (lo que supongo es la intención). Mi única queja quizá sea con el ritmo de la película en si, pues la primera parte de la película y el clímax son sumamente breves para dar paso a las escenas en el libro cuyas lecciones son vitales.
Si bien no es una cinta 100% comprometida con su trama, pues es relativamente episódica, son las enseñanzas en donde recae el énfasis: No confíes en extraños, obedece a tus padres, toma tu medicina o ya te cargó…el cortejo de conejitos fúnebres, etc.
En general puedo decir que es una película que definitivamente no esperaba que me hiciera sentir tan extraño y reflectivo al final, con la narrativa de los cuentos de antaño, visuales significativamente oscuros y lecciones duras de la vida, Pinocho es una cinta que recomendaría para aquellos aman el cine extranjero y las historias visualmente estrafalarias.
La cinta dirigida por Mateo Garrone llega a las salas de Cinépolis este jueves 11 de Marzo en 418 pantallas.





































