La AniMole, uno de los eventos más esperados por los amantes del anime y manga, celebró su primera edición en 2023. Se trató de un espectáculo lleno de creatividad y entretenimiento. Este evento, que se llevó a cabo del 29 de septiembre al 1 de octubre en el World Trade Center (WTC) de la Ciudad de México, reunió a cientos de fanáticos para sumergirse en el mundo japonés de la animación, el cine y manga.
Este fenómeno cultural se ha establecido como una cita obligada para los amantes de la animación japonesa y la narrativa gráfica. Empezó con una organización envidiable: por bloques, donde cada uno de los asistentes y cosplayers pudo visitar las distintas fracciones o salones con diferentes temáticas. Aunque asistieron bastantes personas, en ningún momento la experiencia fue congestionada u obstruida por una mala organización, todo lo contrario.
Al entrar en el salón principal, invadía una sensación de pertenencia debido a lo eficientemente organizada que se encontraba, se observaba todo el contenido del evento, familias, niños, adultos, hombres, mujeres disfrutando del evento.
Luz de la creatividad
Uno de los aspectos más destacados fue la presencia de los cosplayers, quienes dedicaron tiempo y esfuerzo a recrear fielmente los trajes de sus personajes favoritos que inundaron el lugar. Estos artistas del disfraz se pasearon por el evento, posando para fotos y compartiendo su amor por el anime y el manga.
Los asistentes se entregaron a la interpretación de sus personajes favoritos, icónicos héroes, villanos de anime y manga, personajes de videojuegos y películas. Ya fueran de Jujutsu Kaisen, One Piece, la franquicia Resident Evil, Genshin Impact e incluso de series noventeras Ranma ½ e Inuyasha. Se pudo observar a un Mr. X muy fiel a su tamaño de su videojuego. Las personas dieron vida a un universo de ficción en el mundo real, lo que muestra que, aunque la AniMole estuvo enfocada en el anime y manga, ningún amante del mundo geek se quedó afuera.
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El paraíso de los coleccionistas
Los amantes de la mercancía temática encontraron un verdadero paraíso en la AniMole. Numerosos puestos ofrecían una amplia gama de productos, desde figuras de acción hasta pósters, camisetas y objetos de colección. Además, los asistentes pudieron descubrir tesoros de años pasados y completar sus colecciones.
Figuras de colección en sus respectivas exhibiciones de personajes de anime y manga, también de videojuegos. Desde los icónicos peleadores de Dragon Ball Z como personajes más contemporáneos de Jujutsu Kaisen.
Los artistas locales también tenían un espacio para mostrar su talento con sus ilustraciones originales y fanarts que capturaban la esencia de sus series y personajes favoritos. De igual manera, había cómics propios a precios accesibles. Incluso se llegó a observar sillas y estaciones del metro con luces e interruptores bastante trabajadas del stand de Made In Chinga.
Cualquiera tuvo la oportunidad de adquirir piezas únicas y de apoyar a artistas independientes que canalizan su pasión por la cultura otaku en su trabajo.
El arte del manga y el anime
Se tuvo la oportunidad de participar en talleres de dibujo impartidos por talentosos artistas, quienes compartieron sus conocimientos y técnicas con entusiasmo. Asimismo, se exhibieron galerías de ilustraciones y cómics que destacaban el talento local.
Un toque de provocación
Un aspecto que nunca había estado presente antes, ni siquiera en La Mole tradicional, fue el área erótica. Este espacio presentó una selección de productos y contenidos relacionados con la vertiente más sensual y adulta del anime y el manga. Lleno de arte erótico explícito, los invitados que asistieron a esa sección pudieron vender artículos diversos. Sin embargo, las fotografías estaban prohibidas.
Desde cuadros a precios elevados, hasta una cosplayer casi desnuda, en la sección erótica no hubo tanto como en la zona general y, al momento de asistir, hubo poca densidad de gente, lo que la hizo sentir vacía. Sumado a eso, en la entrada se les pedía a todos algún documento para corroborar su mayoría de edad.
Aún así, en el área general e inclusive en el Cosplay Alley no hubo nada que envidiar, todo era parte de una AniMole extensa que nunca tuvo áreas fuera de lugar.
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Escuchar, bailar, cantar
Uno de los bloques contenía un escenario montado con luces, instrumentos y una pantalla donde los distintos cantantes subían a realizar un show con canciones de animes antiguos y nuevos. Fairy Tail, Dragon Ball Z, Los Caballeros Del Zodiaco, mucha variedad y, de hecho, este último se llevó a cabo por el mismo Mauren Mendo, quien reunió a una gran cantidad de gente interpretar los distintos openings de la serie.
Las filas para conocer a los diversos actores de doblaje eran numerosas, actores de diferentes edades y de diferentes series, antiguas y nuevas, no dejando a nadie fuera. Un lugar donde se pueden reunir amigos que comparten sus mismas pasiones, conocer a creadores y artistas de renombre, aprender más sobre la cultura japonesa y demás.

Conclusión
La AniMole fue un evento que celebró la cultura del anime y el manga en toda su diversidad. Desde los cosplayers que dan vida a sus personajes favoritos hasta los artistas que comparten su creatividad, pasando por los coleccionistas de productos y objetos, todos encontraron un lugar en este evento.
Si bien la presencia del área erótica de anime pudo generar controversia, fue un espacio que reunió a una comunidad que promueve la misma pasión que todos los demás. Fue un recordatorio de que estas formas de entretenimiento continúan influyendo en personas de todas las edades y gustos.
Este tipo de eventos continúan siendo un faro de la cultura otaku en México y un lugar donde los fanáticos de este mundo y de otros geek pueden conectarse o compartir su pasión para crear recuerdos duraderos.
Para más información puedes visitar el sitio web oficial de La Mole.
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