Un día un sabio dijo: «El título está mal redactado». Claramente, esa persona no entendió el chiste o, más probablemente, no le dio risa y optó por ignorar esta reseña (te quiero mucho, quien sea que lea esto). Aunque los juegos rítmicos han cambiado, su género está lejos de quedar en el olvido y Rhythm Sprout es prueba de ello.
¡Ay!, que bonito se ve todo, pero que no te engañe su estética toda tierna o su historia inocente y chistosa, porque este juego de acá jamás ha visto un “zzz”. Ahora sí, de verdad, este juego es uno bastante simple, nada complejo, pero sí que es complicado (de forma gradual, tampoco hay que espantarse). Eso sí, o el humor te saca una risa o te deja como un moai.
Y tranquilo, no habrá spoilers de la historia…
¿Para qué soy bueno, patrón?
La historia va de una cebollita cuya cabeza tiene forma de casco de caballero que, por órdenes de su rey, se embarca en una épica aventura en busca de la princesa, quien ha sido secuestrada por el malvado reino de los dulces azucarados.
¿Suena demasiado épico para un juego donde una de sus reseñas dice literalmente que “jamás ha visto un zzz”? Pues has sido troleado. O sea, sí, casi todo es verdad, pero para nada es una travesía épica, más bien es una serie de sucesos desafortunados, cómicos (y si, de vez en cuando épicos), que llevarán a una cebollita a rescatar a la grosera hija de un grosero monarca.
Cada nivel nos va presentar pequeñas introducciones que avanzarán en la historia. Su desarrollo es bastante inocente y puede reducir su complejidad al meme de…
“-Soy bueno…
-¡Yay!
-¡Mentí, soy malo!
-¡Oh no!”
No es que de eso se trate, sino que es tan simple como para que hasta un niño lo puede disfrutar. Asimismo, pocas ocasiones los diálogos traducidos a veces sobrepasarán el cuadro donde se muestran y se verá extraño.
Me atrapaste, sí es música
La jugabilidad consiste en, básicamente, presionar tres botones a ritmo. El personaje recorrerá un escenario conforme con cada acierto. Por supuesto que los comandos irán a ritmo y sí, se puede perder al fallar.
Ahora que dejamos las obviedades, lo que distingue a Rythm Sprout de otros juegos es su curva de dificultad, su accesibilidad y su música, obviamente. Los primeros niveles son muy sencillos y, de hecho, fungen como un tutorial. Sin embargo, si aun así es demasiado para alguien, puede optar por el Modo Fácil. Para el caso del teclado, las flechas de izquierda, abajo y derecha serán nuestra herramienta y, para el control, solo usaremos los botones que correspondan a este mismo patrón (por ejemplo: en un mando de Xbox es B, A y X). Ambas formas de jugar son bastante cómodas.
Con cada escenario terminado, la dificultad aumenta y, eventualmente, ya estaremos encaminados en el “modo normal”, por así decirlo. No obstante, ahora desde el otro lado de la moneda, a quien sea que le parezca que es demasiado sencillo, puede recurrir a las opciones para ponerle más difícil, así bien complicado con notas invertidas y con la percepción de la aceleración bien alterada.
Lo que sí es que, aunque la historia es tan divertida como el humor japonés (simple y sencillo) y es bastante lineal. No es una queja, sino una advertencia para quienes pensaban que, por haber opciones de dialogo, estos influirían un montón en la historia… no, es más simple. De todos modos, es divertido molestar con algunas opciones de dialogo.

Cebollín bailarín
Aunque predomina la mecánica estándar de tres botones, esta variará en algunas ocasiones. Por ejemplo, durante algunos combates contra enemigos (sí, los hay durante los niveles), se nos pedirá presionar repetidamente un botón para realizar un combo. Asimismo, se presentarán, de vez en cuando, notas trampa que no deberemos presionar para no perder puntos.
Las opciones de personalización nos permitirán cambiar también a la cebollita y su arma. De igual manera, tendremos niveles que fungirán de precuela. Aquí descubriremos cómo fue que un héroe tan noble terminó como el caballero del rey y, además, presentan una ligera dificultad incrementada porque se asume que ya sabes cómo jugar.
Los que si representan un corto pero interesante desafío son los extras. Estos niveles no deberían ser mayor problema para alguien con experiencia en juegos rítmicos, pero si no eres tan basto, pasarás un (pequeño) mal rato.
¿Lo recomiendas?
Chi.
Rythm Sprout es un juego que tiene creatividad, ya sea en su apartado gráfico o en su forma de contar la historia. Aunque no lo toqué mucho en la reseña, los paisajes coloridos son variados y tienen cierta gracia.
- Te lo recomiendo sí: Eres fanático de los juegos de ritmo o, por el contrario, quieres probar uno y no sabes por dónde empezar, este juego los abraza a todos por igual.
- No te lo recomiendo sí: Esperas un desafío que ponga a prueba tus habilidades de sincronización mano-vista, en cuyo caso, hay juegos rítmicos que pueden ofrecerte una experiencia mucho más complicada.



































