El pasado 21 de mayo fue testigo del tan anhelado estreno de Army of the Dead; una cinta que auguraba un éxito seguro y un hype total dentro de la comunidad de fanáticos de los zombies y fanáticos de Zack Snyder.
Hoy nos toca darles nuestra más sincera opinión acerca de la cinta.

Netflix apostó con todo, tuvo un nivel de prensa espectacular; tanto, que México recibió una atención especial; algo que hasta el momento, no se había realizado por parte de ninguna producción; pues la propia cuenta de Netflix nos mandó de visita a una réplica que armaron del set. Este lugar se encuentra dentro de la Ciudad de México.
Army of the Dead, sigue los sucesos de una serie de eventos desafortunados, sobre un grupo muy disparejo, que trata de, por una vez en su vida, hacer algo por ellos de forma totalmente egoísta.
Premisa que los lleva a reunirse con un personaje influyente quien les propone un jugoso plan «a prueba de fallas». Lo único que deben hacer, es hacerse del dinero que está en una bóveda dentro de una ciudad tomada por un nuevo grupo de muertos vivientes… ¿Pan comido, cierto?
Siendo completamente objetiva, dentro de lo que me dejó sorprendida, y no tengo reparo en deshacerme en un sin fin de halagos, es hacía al equipo técnico – y director – ; pues gracias a su esfuerzo en equipo, lograron conseguir elementos visuales maravillosos.
La fotografía de escena, así como el buen trabajo de fx y maquillaje para los «zombies», las ejecuciones sobre las panorámicas y encuadres de infarto; y por supuesto, el trabajo bien logrado de post-producción, que es sin duda, digno de reconocimiento; lograron que mantuviera el interés dentro de la película.
Además, al contar con un soundtrack que termina por darle al ambiente ese punch de adrenalina, si obviamos el hecho de que su función fuera, en más de una ocasión, ponernos en contexto ante la falta de buen ritmo narrativo; le suma desde luego, muchos puntos a favor, a pesar de la pérdida de mis expectativas.
Lamentablemente, eso poco puede hacerme cambiar de parecer. Demos gracias a la pobreza del guión, lo desangelado de los personajes, lo absurdo de las situaciones; sobretodo, la falta de comentarios ocurrentes y buen sentido del humor, dentro de una película que pintaba para convertirse en un deleite ácido, lleno de buen humor negro.

Desafortunadamente, tampoco lograron captar del todo la esencia de una sociedad que ha atravesado por una brecha apocalíptica.
Por más que se plantea una sociedad que tiene la posibilidad de mantenerse, a pesar de que la nación – como la conocían -, se ha extinguido; van tanteando sus probabilidades de salir adelante dentro de una sociedad que desea ser restaurada («volver a la normalidad»), cuando se encuentran cara a cara, con la más pura naturaleza humana.
Esta sociedad se encuentra lejos de una restauración en condiciones, pues es aquí donde reina la pobreza mental, y se ven envueltos por una mezcla de sentimientos que van desde una nula esperanza hacía un buen futuro, y la inexistencia de la fe, como parte estructural de una sociedad que fue perdiéndose por la misma humanidad.
<<No, realmente, no lo lograron.>>
Por si fuera poco, se centraron en un mensaje social/feminista; situaciones argumentales que hacen aún más tediosa su, ya inexistente carisma narrativa.

Como complemento nos encontramos con esta nueva especie de zombies. Estos seres que aparentemente, no han sido despojados de su conciencia, a pesar de que no son, del todo humanos.
Y es dentro de los pequeños detalles, que encuentro una verdadera satisfacción, ante una trama que deja mucho que desear.
Las connotaciones simbólicas que impregnan a la película, como es el caso de los «alfas» al tomar Las Vegas; ciudad que para los americanos es parte vital de su idiosincrasia, y parte del corazón de la sociedad americana; me resulta un gran aporte, realmente valoro este fundamento, por el increíble trabajo semiotico.
Aunque todos estos elementos fueron colocados para dar pie a una historia trascendental, cayeron en picada por lo plano de su contenido.
Es simplemente, una película vacía, con situaciones que te dan la sensación de «bit and pieces«, pues los eventos en lugar de conectarse, se aislan más del conjunto de la trama; es decir, parecen colocar las situaciones de forma individual.
Tal pareciera que en cada trama, hay una sub-trama mal lograda. Consiguen «ponerte en situación», pero te dejan con más dudas (… sí, a ti te hablo Zeus. También a tu horda de alfas, y zombies bebés concebidos desde un vientre putrefacto).
Otras sub-tramas, simplemente mueren [spoiler alert], junto con sus personajes.

Toda la emoción que llevaba, se esfumó en los primeros minutos de la «trama»; puesto que desde el principio, se notó que todo lo que alguna vez relacionamos con los zombies, fue dejada en el olvido, para darle paso a un género de aventura y acción… nada más alejado de las cintas de muertos vivientes.
En general, no proyecta algo más allá de lo que ya conocemos; las mismas situaciones, las mismas dudas, y los mismos miedos.
La diferencia está, en el deseo de reflejar, – como parte de una comunicación «más acorde» -, lo vivido actualmente.Todo esto, sazonado con un pizca de política, derechos humanos, y el tema favorito del 2020 – 2021; lo políticamente correcto.
Las escenas de acción, donde los muertos y disparos a lo loco abundan, más explosiones enormes y vistosas que no pueden faltar; resultan ser elementos que para el género de zombies, pasan a ser, completamente irrelevantes.
La proyección carece del «factor miedo». La frustración ante el hecho de vivir en un mundo repleto de seres más fuertes y poco perecederos (*guiño, guiño*), es inexistente, plano. Resultase como si, coexistir con muertos vivientes, fuese «algo común», como si fueran parte de la sociedad; con la premisa que «a todo ser ‘humano’ se le debe respetar y mostrar empatía» (¿les suena un poco?).
Enfatizando en el tema. Me resulta imposible encontrar una intención clara que justifique el actuar de ciertos personajes, y por supuesto, resulta complicado ligar su actuar entre lo que desean y el deber ser.
La mayoría de las veces quedas en el limbo ante la espera de una respuesta coherente, que jamás llega; haciendo que a los escasos 25 minutos de la trama te cuestiones, «¿por qué lo sigo viendo?».
Vulnerabilidad vs. Empatía vs. Naturaleza humana… ¡Y Zombies!
Los integrantes de Army of the Dead, son los verdaderos culpables de que la trama pase completamente inadvertida. Esto causa que toda la intención del largometraje caiga estrepitosamente por el barranco de la indiferencia emocional por parte de quienes tratamos de prestar atención a los eventos impartidos, dentro de una trama con poco criterio creativo.
Las construcciones de cada uno de los integrantes, tanto del elenco principal, como de los personajes secundarios, abusan tanto de la vulnerabilidad, que como resultado, obtienes un grupo sumamente patético; algo que claramente no ayuda al argumento que quisieron defender.
A su vez, terminan siendo extremadamente desesperantes; ni todo el carisma que posee Dave Bautista, salvó a su equipo de pasar al olvido.

Todos y cada uno de los personajes llevan una carga emocional mal lograda, porque aparentemente, resultan afectados por las acciones de su pasado, pero simplemente se han encaprichado con la culpa y el dolor; lo cual, los hace aún más insoportables y sumamente aburridos.
Las situaciones individuales por las que pasan, o fueron sometidos, se reflejan muy poco en la psique del personaje.

Army of the Dead está lleno de personajes que cumplen a medias con cada uno de los refuerzos argumentales para que una trama/narrativa, mantenga la fluidez. Al querer humanizar, o condenar, según su pasado y las acciones del presente, debilitan la credibilidad argumentativa de cada uno de ellos.
Por una parte, se encuentran los personajes flojos, en quienes no perdieron tiempo para explicar qué los motivaba.
Para el resto, simplemente optaron por darles el lugar de guías; personajes que deben asegurarse que los protagonistas sigan el camino correcto.
También nos presentan personajes dentro del nuevo curso en la narrativa actual.
Para que esta trama funcionara según los estándares actuales, los guionistas se las arreglaron para acomodar su agenda; una agenda que dentro de un mundo, cuyas personas no les podría importar en lo más mínimo el sentir del otro, donde se vive al límite, y con la muerte siendo tu boleto de salida; pasaría a ser completamente irrelevante.
¿Realmente piensan que es imperativo, o que podría tener un impacto positivo el presentar escenarios machistas, sociales, o discriminatorios dentro de una cinta de «terror»?; por supuesto que no, es por demás innecesario.
Tomemos por ejemplo la premisa donde se debaten si los muertos vivientes siguen siendo humanos. El error se encuentra al manejarlo como una responsabilidad social y política, en lugar de una respuesta moral.
A lo largo de la película, puedes escuchar de fondo a los titulares de los noticieros hablar sobre ciertas encuestas, debates y manifestaciones, entre quienes apoyan los derechos de los humanos y de los zombies; así como de los que apoyan la idea de que una bomba dentro de la ciudad, resultaría ser la mejor medida.
Básicamente – aunque para nosotros como latinoamericanos es completamente irrelevante – la producción está manifestando su postura a cerca de la situación migratoria en Estados Unidos.
Por el lado políticamente correcto/feminista, la historia te presenta a un grupo de mujeres, cada una representa cierto «rol» de lo que se supondría una mujer moderna; una de ellas es súper femenina empoderada (léase el sarcasmo).
Realmente, todo relativamente bien con este grupo de mujeres, excepto por dos.
Son dos personajes, que terminas por alucinar, porque pretenden ser, la epítome del «empoderamiento femenino». Un arquetipo por demás quemado, pues una tras otra (…tras otra), intentan convencernos – ¿o convencerse? – de que este estereotipo resulta ser la idea perfecta de lo que debería ser una «mujer de acción».

Poco importa al final el querer demostrar «sororidad» en el mensaje, pateando traseros de soldados «violadores», machistas y misóginos, porque a estas mujeres poco les importa lo que suceda con los demás. Estas mujeres llevan su propio propósito y motivación en mente; una con fines completamente egoístas disfrazados de buenas intenciones, y la segunda, por una rebeldía adolescente que deriva a un desenlace patético.

No hay forma de rescatar a ninguno, no realmente. Los personajes en esta película resultan ser doblemente descuidados, egoístas… e hipócritas. Son personajes que a medida que los conoces, – y algunos, desde la primera vez -, se vuelven incómodos, desagradables, patéticos, y otros, son unos verdaderos lastres. Son una carga para la trama, y tan irrelevantes, que me es imposible contemplar los actos heróicos de unos cuantos.

Me gustaría hacer un pequeño paréntesis, para tratar de hacer catarsis sobre un evento que sigue molestándome (…)
Hasta el momento sigo sin entender el afán de Kate (Ella Purnell) por querer rescatar a una mujer que, sabiendo las consecuencias, emprende viaje a la «ciudad zombie» todo esto, para obtener «oportunidad para salvar a su famila».
¿Creen que funcionó? … ¡Para nada!
Esta última termina muerta después de haber sido rescatada, dejando a los niños, que aparentemente desaparecen, porque ahí termina la trama de esa señora.
Pero lo que más me molesta es que todo el berrinche fuese, ¡para nada!; y que gracias a la susodicha, Scott (Dave Bautista), María (Ana de la Reguera) y Marianne (Tig Notaro), terminaran siendo comida para zombies.
Ciertamente la película no puede carecer aún más de sentido común; y es que todas, absolutamente todas las muertes exhibidas en esta película son… COMPLETAMENTE ESTÚPIDAS E IRÓNICAS… Todos y cada uno, mueren por su propia estupidez humana.
A veces se me olvida que son ciudadanos promedio – en su mayoría – quienes deben sobrevivir a una amenaza de la cual no tienen la más mínima idea. Pero es realmente desesperante encontrarte con un grupo que lo único que aporta es vulnerabilidad – y no hablo del elemento emocional -; es una vulnerabilidad que se transforma en pocas oportunidades de salir victoriosos.

Nuevo milenio, nuevos «zombies»
La visión que cada una de las producciones posee sobre estos seres, se ha modificado tanto a lo largo de los años, que deberíamos replantearnos la forma de referirnos a estos entes de pesadilla.
Muy lejos quedaron esas épocas donde los zombies eran solamente un saco de carne y huesos sin conciencia, sin noción, sin dolor; re-animados gracias a un virus, y con unas ganas inhumanas de materia gris, los cuales fueron despojados completamente de su conciencia y humanidad. Estos seres simplemente obedecían a su instinto mas primitivo de supervivencia, sin pretender más.
Pero claro, en el continúo afán de «mantener a la audiencia cautiva», han ido degenerado tanto a esa primera visión que teníamos de los llamados zombies, que se ha vuelto complicado separar la idea original, de la visión actual.

Ahora nos hacen consumir grandes cantidades de construcciones y modificaciones «distintas»; según ellos, «mejoradas», y supuestamente, más aterradoras de estos seres.

El mundo del entretenimiento trata demasiado en superarse a sí mismo, que termina presentándonos muertos vivientes con un sin fin de habilidades por demás exageradas, que no le queda de otra al espectador, más que acostumbrarse a estos «muertos vivientes».
Dentro de esta temática, hemos visto a estos seres apelar a su conciencia, mutar y, resucitar por amor… ¿por qué para Army of the Dead debía ser diferente?

Y hablando de los errantes… todavía nos deben muchísimas explicaciones sobre los orígenes de los alfas y de «Zeus«; de cómo es posible que él pueda convertir a los humanos en «zombies» pensantes, y en control de todas sus facultades. Sobretodo, el hecho de que es casi probable que sean humanos mutados o mutantes; sólo así me explico puedan concebir un ente, – digo -, un bebé, desde un cuerpo supuestamente muerto.
Army of the Dead no te lleva al filo del asiento en ningún momento; y es realmente devastador el darse cuenta que al momento de estar ante la presencia de hordas zombies, te da exactamente igual; es más, ni siquiera cuando presentan al todo poderoso «Zeus» al principio de la película, se te mueve un sólo cabello de lugar; sabes lo que viene, y pasa sin pena, ni gloria.

Por supuesto que en cada proyecto es normal que el director y guionistas den su versión, pero aquí no encuentras ese elemento que vuelve épico a una producción que involucra la vulnerabilidad humana; mucho menos, construyen un «lazo emocional» entre espectador/personajes/trama; todo en conjunto, es desechable.
Un soundtrack para morirse
Pero no todo está perdido. Si he de morir a manos de un despiadado muerto viviente, o a manos de una horda de los seres más desagradables del planeta, tendría que hacerlo en compañía de un soundtrack… ÉPICO.
El verdadero y único gran héroe durante la película es… Su repertorio musical.
Imagínense escuchando «Viva Las Vegas» rodeados de una horda de majestuosos zombies, mientras que el corazón de los americanos se cae a pedazos (cool, ¿cierto?)
O estar acompañados de «Suspicious Mind» mientras la segunda ola de masacre zombie se da lugar; donde, cabe aclarar, la letra te marca tremendo spoiler.
O, ¿qué me dicen a cerca de cantar a todo pulmón «do you really want to hurt me?» mientras que «Zeus» se encarga de cobrar venganza por su Reina? Esa secuencia es una oda a la justicia poética.
Y hacer el cierre con «Zombie«, que por irónico que suene, en ese contexto, realmente aplicaron el tema como era debido. Le dan a la secuencia final, con los vestigios de la bomba, y el tema más icónico de los Cranberries tocando por todo lo alto, un cierre perfecto, a una no tan angelada apuesta cinematográfica.
La música cobró un papel principal en la trama; porque cuando los argumentos fallan, está obligada a tomar las riendas de la situación.

En Army of the Dead, lo único constante, es la confusión del espectador
Podríamos decir que la temática y la trama de Army of the Dead es única, pero, aquí entre ustedes y yo, ¿No les parece que la premisa de la trama, es muy… muy parecida a «Estación Zombie 2«?
¿Casualidad? ¿coincidencia? ¿falta de imaginación? ¿ideas mías?
Lo que me queda claro, es que toda esa publicidad y marketing que rodeo al largometraje, hicieron crecer la expectativa (aparentemente).
Billboards, marketing digital, arte de primera dentro de sus aplicaciones (posts, posters, activaciones).

El departamento se merece un considerable aumento por un esfuerzo bien logrado, en mi opinión.
Todo ese magnífico trabajo se vió reflejado en el hype que fans de la temática de zombies desarrolló alrededor de todo este ambiente, y… nos enganchó.
Y por supuesto… la edición del trailer. Gracias al buen manejo de los cortes en los momentos clave, es imposible apreciar las incongruencias situacionales y narrativas; un GRAN punto a su favor.
Sin embargo, la desilusión es inminente, ante la poca atención que le prestaron a sus personajes, y a la falta de dirección que debía dar coherencia a lo que presenciamos a lo largo de 2hrs y 30 minutos.
Realmente, en la actualidad, dentro de la sociedad tan acelerada en la que vivimos, no termino de comprender porqué mantener al público pegado al asiento por tantas horas. Nos mantienen en la primera mitad esperando que algo colosal se manifieste, cuando en realidad, no pasa absolutamente nada; y terminan haciéndonos depender de la segunda mitad, para asegurar el éxito, o condenar definitivamente el criterio de la estructura en su ejecución.

Algo que no termina de hacerme click, es lo que el creador [Zack Snyder] confirmó. Él reveló que los eventos de esta producción, están ligados a «El despertar de los muertos» (2004); película remake de la homónima del ’78.
¿Ustedes pueden entender cómo el universo de Army se puede ligar a una historia de zombies clásica? Exacto, es imposible. Para empezar – y para terminar -, los muertos vivientes que presentan en cada una, no poseen las mismas características.
[Como acotación argumental…] El remake del «Despertar de los muertos«, si te sitúa en un estado de conmoción y shock, ante la desesperanza por las pocas, prácticamente nulas, oportunidades de sobrevivir.
George A. Romero estaría muy decepcionado de hasta dónde han llegado con la concepción de los zombies.
También se ha anunciado la expansión del universo Army con una pre-cuela narrada desde la perspectiva de Ditter (quien abrió la bóveda), y una serie animada.
Esperemos que para lo que se viene, puedan apantallar de la forma en la que no lo lograron con esta primera entrega.
Si eres paciente y quieres darle una oportunidad, o una segunda (cada quien, con lo que guste torturarse), te invito a que tomes el mando del televisor o cualquier otro dispositivo, y des play a la película en Netflix.
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¡Nos leemos la próxima ✌️!













































