[Arata Review] Vengeful Guardian: Moonrider [Steam]

La vieja era da vida a Vengeful Guardian: Moonrider, una máquina destructiva que evoca la nostalgia de Arami por la saga Shinobi.

Nuevamente estamos ante una aventura que busca demostrar que lo retro aún tiene un lugar en esta generación. Algunos recordamos con antaño esa época dorada de los plataformeros, cuando solo había juegos en 2D. Hoy tenemos herramientas que en ese entonces eran un sueño, dando lugar a juegos que eran imposibles. Con todo eso a la mano, el pixel art tiene un hueco en nuestros corazones cuando hay pasión y dedicación. ¿Puede competir esta pequeña obra en los tiempos que corren? Tendremos que tomar las armas para vengar a la era retro.

Vengeful Guardian: Moonrider

HISTORIA DE VENGEFUL GUARDIAN: MOONRIDER

JoyMasher nos lleva a un futuro distante pero no tan improbable, donde un régimen controla la vida de las personas. Una rebelión busca acabar con la mano de hierro, pero el extraño destino hace rebelde a un arma secreta. La fábrica de armas sufre un altercado que da lugar a un vengador que planea poner fin a esta opresión. El camino del guerrero y el honor yace en su frío corazón.

JUGABILIDAD

Vengeful Guardian: Moonrider es una aventura que se parece mucho y al mismo tiempo dista de otras de sus influencias. Tomas el mando de un robot capaz de rebanar a quien sea, además de un ataque especial más potente. Puede trepar por las paredes, subirse a una moto, absorber las habilidades de otros e incluso volverse más poderoso. Esto último mediante unidades de poder que puede equiparse, pero solo cuenta con 2 ranuras en su interior. Una serie de pasivas que te ayudarán, pero vas a tener que encontrarlas en cada uno de los niveles. La progresión general es lineal, pero cuenta con cierto grado de exploración para que busques los núcleos con las habilidades.

Con cada jefe que derrotes, obtienes una habilidad nueva para incrementar tus posibilidades de éxito. Una fórmula que suena parecida a cierto guerrero azulado, pero nada más lejos de la realidad, porque logra tener personalidad. Al terminar cada nivel, vas a recibir una calificación en base a tu desempeño, incentivando obtener una S en todos. Hay variedad en los desafíos que propone sin llegar a ser cansino o muy difícil en esta aventura. Tanto así, que existe la opción de una partida donde un toque es suficiente para perder, si te sientes apto. Una propuesta que, aunque busca tomar un poco de los clásicos, ofrece un reto equilibrado y uso de checkpoints, sin llegar a la frustración total.

APARTADO GRÁFICO

Aquí estamos ante una recreación muy cercana de los 16 bits, con un pixel art que no decepciona. Desde las cinemáticas que salen entre cada nivel, la interfaz, los niveles e incluso los diversos jefes que afrontaremos. El diseño de niveles no se queda atrás, tanto los regulares como aquellos donde tendremos un cambio en la dinámica. Mención especial cuando debes emplear una moto, con un excelso uso del antaño modo 7. Una estética tradicional japonesa muy futurista, con armaduras samurái que evocan a los oni e incluso enemigos gigantescos.

Vengeful Guardian: Moonrider

MÚSICA Y SONIDO

Es todo un deleite desde el primer momento en que comienza la aventura, incluso emulando las voces comprimidas del momento. Realmente logran traer a la modernidad esas sensaciones de la época, sin necesidad de imitar el estilo de una saga. La banda sonora a base de chiptune enamora con una serie de temas que seguro se te pegan.

CONCLUSIÓN

Vengeful Guardian: Moonrider se vuelve una carta de amor a los años 90, cuando los plataformeros eran la norma. Una aventura en pixeles que quizás podrían encajar en una consola de 16 bits, por su planteamiento y duración. Te esperan 2 horas de acción precisa, con una dificultad que puede ser dura pero no injusta. No reinventa, pero revive esa época donde el 3D todavía no era una realidad. Tal vez aportar alguna novedad jugable le habría venido bien, a pesar de su gran fidelidad con la época.

lunafreya

Gamer desde la tierna infancia, con afición gótica por los videojuegos de todo tipo. Me gusta compartir historias que considero de gran interés, la genialidad de algunos clásicos y también amante de algunos títulos de peleas. Mi segunda pasión es la escritura, la poesía épica y romántica.