Los nómadas conviven con Onbu y ambos viajan junto Arami para encontrar una mejor vida en The Wandering Village.
HISTORIA DETHE WANDERING VILLAGE
Stray Fawn Studio tiene a un pueblo errante que solo busca vivir en armonía con Onbu, una gentil criatura gigante. Un acto donde el equilibrio es importante para que los nómadas comulguen sin tomar de más. Al mismo tiempo proveer a la criatura lo que necesita para crear una simbiosis que les permita perdurar ante el peligro.
JUGABILIDAD
The Wandering Village no es un simple juego de estrategia y gestión más, aquí no puedes expandirte sin más. Estas en el lomo de una criatura que depende de ti, al mismo tiempo que tú dependes de él. Tendremos las tareas básicas de recolectar recursos para ir mejorando nuestras estructuras en el asentamiento. Con ello en mente debemos gestionarnos con la filosofía de mantener caminos cortos, priorizar recursos sin acabártelos. Algo que se hace más evidente cuando entras a lugares inhóspitos como el desierto, donde la falta de recursos puede ser el fin de la partida.
Aparte de crear estructuras para recolectar, la de investigación es de las más importantes. Esto se debe a que Onbu puede recibir órdenes con ayuda de una atalaya, aunque no podrás darle todas de inicio. También te servirá para que él se detenga en lugares donde podrás conseguir materiales que normalmente no ves. Habrá locaciones donde Onbu puede comer para recuperar fuerzas, dormir para que el cansancio no lo tumbe en un área peligrosa. Especialmente en donde la humedad o sequía extrema puede acarrear enfermedades que vas a resentir.
La confianza se gana, por lo cual cuidar de la criatura será un papel importante si quieres subsistir. Desde curarlo en caso de enfermarse, alimentarlo con setas especiales e incluso entrenarlo para enseñarle alguna habilidad importante. Incluso vas a tener que sacrificar a tus propios aldeanos en beneficio de la creatura, pues sin él no progresarás. Una curiosidad es la posibilidad de usar los fluidos en tu beneficio, suena raro, pero se vuelve muy útil. Si sabes sacar partido de todo esto, verás que hasta celebras festivales y es una vista que vale la pena.
Aquí buscan que te tomes las cosas con calma mientras amplias la estructura mientras ocasionalmente llegan nuevos nómadas. Cambiar el número de trabajadores conforme a lo que necesites recolectar, pues los recursos al acabarse deben regenerarse. Todo mientras intentas crear una torre de radio para recibir transmisiones del mundo exterior y descubrir misterios del mundo anterior. También añaden en algunos momentos de tu viaje algunas secuencias que recordarán al trabajo de Ghibli con cajas de texto. O si lo prefieres puedes optar con el modo libre que permite adaptar la partida al gusto. Por último, tienes los desafíos donde tendrás una serie de modificadores que pueden ser tan masoquistas como quieras.
APARTADO GRÁFICO
Los aldeanos usan sprites que parecen de papel, pero de alta resolución porque no se pixelan sin importar el zoom. El resto del mundo es un entorno 3D, al igual que nuestro gigantesco amigo caminante. Todo se muestra con una paleta colorida, cambios de clima, nuevos elementos emergentes que nunca se sienten abrumadores. Cuando hablamos de Onbu, tendrás una de las criaturas que te vas a terminar encariñando, además de preocuparte. Se siente vivo cuando ves que tiene hambre, le da sueño, se enferma y logras tener armonía con él. Mi única queja sería que la interfaz es incómoda de navegar cuando usas el mando, algo común en este género y que espero mejoren a futuro.
MÚSICA Y SONIDO
Las piezas abarcan desde la serenidad de las primeras etapas, lo enérgico cuando atraviesas zonas peligrosas o la tristeza. Esto fluye de tal modo que no se siente abrupto y fácilmente invita a solo escuchar mientras avanza el mundo. Sin tener el mismo nivel que el apartado artístico, logra transportarte a su historia.
CONCLUSIÓN
The Wandering Village es quizás el que mejor traslada el concepto visto en un castillo vagabundo. Sopesar si consigues ciertas tecnologías, preservar la salud de Onbu a cambio de reducir nómadas. Algo que enfatiza mucho la idea de que sin un orden, todo puede irse abajo y terminar mal para ambas partes. Hay poco que tacharle cuando tiene una ejecución bien planteada mientras cuidas a una criatura tan entrañable. Te deja lecciones de moralidad sin ser un constructor tan complicado, aunque vas a requerir paciencia. La historia entretiene, ofrece desafíos para todos los gustos y logra ser divertido, aunque avanza lentamente. Posiblemente sea de los mejores juegos de su género gracias a su ambientación, jugabilidad y nuestro amigo Onbu.



















