El paraíso tropical siempre ha sido un lugar de ensueño para vacacionar y en Arata te contamos si Summer in Mara cumple ese ideal.
Imagínate crecer en una pequeña isla donde la tierra es generosa y a cambio devuelves un poco de lo tomado. La comida no escasea al no dejar de cultivar, los animales te acompañan en tu día a día para tener una bella infancia. Pero como todo en la vida, hay un cambio, un ciclo que debemos cumplir para avanzar y es parte de su encanto.
HISTORIA DE SUMMER IN MARA
Chibig Studio nos cuenta la historia de Koa, una niña de 11 años que vive con su abuela adoptiva Haku. Habitan en una pequeña isla paradisiaca, la cual provee todo lo que necesitan para vivir en feliz armonía. Su pasado es un misterio que se revelará cuando ella zarpe al mar, sin olvidarse de cuidar su isla natal.
JUGABILIDAD
En Summer in Mara Debemos es importante mantener el equilibrio, porque si no nuestra isla natal se puede deforestar. La abuela Yaya Haku provee los primeros pasos para preparar los campos de cultivo, plantar, regar y cosechar las frutas o árboles. Poco después debemos conseguir los materiales para crear nuestras herramientas, además de conseguir recetas de cocina o planos de construcción. La recolección de materiales es importante, tanto minerales como los metales u orgánicos como la madera o las conchas. No olvidemos la pesca, que requiere una carnada diferente según el animal a capturar junto a la recolección de conchas.
Para poder construir cosas nuevas, requieres el plano del objeto o la receta si deseas preparar un platillo nuevo. Cada acción realizada disminuirá nuestra barra de energía y se llena al comer o dormir. La de hambre solo disminuye cuando nos vamos a dormir, pero la podemos rellenar al comer. Cada ingrediente o receta indica la energía que aporta, además de cuanta hambre te quita. Comer y dormir son la base para mantener a tope la barra de energía y hambre de la pequeña Koa.
La isla tiene pocas tareas al principio, pero se puede volver un ecosistema bastante complejo pero sin dejar la diversión. En especial cuando podamos construir los gallineros, las granjas de cerdos o los corrales para ovejas. Todo esto no solo nos da más opciones de que hacer, también le da mucha vida a nuestra isla. Solo no olvides darles de comer a los animales, para darles amor y obtener rendimientos de la ganadería. El paso del tiempo existe y es de forma fluida, se aprecia en la iluminación del entorno e incluso llueve. Cuando esto sucede, podremos llenar de agua nuestro pozo y regar nuestros cultivos para reducir en 1 día la espera. El pozo sólo se llenará con la lluvia, pero puedes construir varios para regar tu cultivo de forma más eficiente.
Todo esto se mantiene así hasta que nos topamos con una pequeña criatura que llega sola a nuestro humilde terruño. Esto inspira a Koa para zarpar y conocer la capital de Mara, la ciudad puertearía de Qälis y sus habitantes. Aquí conoceremos el comercio para obtener nuevas recetas, semillas y planos para mejorar nuestras herramientas al ayudar a sus habitantes. En especial la anciana Saimi, con quien comparte in vínculo pasado con Yaya Haku. Entablaremos buenas migas con un gato aventurero, una herrera trabajadora o un par de pescadores gruñones. Cada uno tiene mucho que ofrecer, con bastantes misiones para ir conociendo de a poco a estos entrañables personajes.
Esta parte aunque representa en cierto modo cómo funciona el mundo real, se traslada en una mecánica muy repetitiva. Esto se debe a los constantes viajes redondos que debemos hacer entre las islas para realizar los distintos encargos. Aún así, es un mundo abierto que se da a conocer paulatinamente y quizás te recuerde al Studio Ghibli. En especial algunas de sus secuencias animadas que surgen conforme avanzamos en nuestra aventura.
APARTADO GRÁFICO
Uno de los dos elementos más sobresalientes es la representación de su mundo y los bocetos de sus personajes. Los colores que matizan la iluminación en sus diferentes horas del día le dan un bello atractivo mientras exploras. Los personajes cuentan con retratos para mostrar sus emociones, todos muy detallados y se nota el mimo que le pusieron. Cada isla es diferente e invita a perderte en ellas, sin importar si son grandes o pequeñas. Que cuenten con diferentes materiales y animales, además de los que suelen tener en común, te hará mirar cada rincón. El cambio de clima, el viento en el pasto, los atardeceres majestuosos y el anochecer mágico te darán paisajes inolvidables. Mención honorífica a las secuencias animadas que habrá durante tu viaje, le dan un aire a película animada y son de gran calidad.
MÚSICA Y SONIDO
Esto sin duda fue lo que más me gustó y merece un sobresaliente, porque encaja muy bien con la narrativa. Cabe destacar que ocasionalmente hay breves momentos sin música durante algunos eventos, pero de inmediato retoma su ritmo. Las melodías son de corte alegre, acentuando la sensación de vivir una aventura en un paraíso tropical. Habrá momentos tristes, cuyas notas a mi lograron sacarme algunas lágrimas por la forma en que logra conmoverte el sonido.
CONCLUSIÓN
Summer in Mara es un viaje con muchas enseñanzas y valores conforme descubres su historia. Tiene momentos mágicos que hacen alusión a películas o juegos muy conocidos, pero sin perder su propia identidad. Su gran falla radica en la forma en que progresas, a base de recados que requieren muchos viajes redondos. A eso le añadimos que algunas de las tareas pueden ser algo repetitivas, en combinación a lo anteriormente comentado. Fuera de eso, la interacción con los habitantes de Mara y su desarrollo conforme avanzas en tu aventura lo compensa. Atender una isla nunca había sido tan atrapante y divertido, pero creo que puede mejorar mucho más este bonito título indie.







































