Rune Factory: Guardians of Azuma avanza hacia adelante en la saga de buena forma aunque tropieza con algunos detalles.
Salvando Azuma.
En esta aventura conoceremos el continente de Azuma. El Colapso Celestial es una catástrofe que sucedió cuando un objeto gigantesco impactó en este continente oriental. Esto provocó que fragmentos de la tierra salieran disparados tanto al cielo como al mar. Ante esto, el poder de las runas dejó de fluir y los dioses de la naturaleza comenzaron a desaparecer.
A consecuencia de esto, árboles, campos y la naturaleza en general comenzó a morir, haciendo que la población lo perdiera todo poco a poco. Es aquí cuando el protagonista (a elección, masculino o femenino), despierta sin recuerdos y tras un extraño sueño donde combatía con alguien más, ambos montados obre dragones. Pronto, nos veremos envueltos en toda esta situación y buscaremos la forma de salvar las tierras de Azuma.
La trama en sí no es nada del otro mundo, aunque tampoco será aburrida, tendrá lo necesario para acompañar la experiencia en general. Eso si, tiene una carga muy japonesa y con mucho carisma que podría agradar al público en general. Además, cuenta con mucho carisma gracias a un grupo de personajes con personalidades muy marcadas. Lo mejor de todo es que los textos del juego cuentan con traducción al español para que más personas puedan seguir la historia de forma más fácil.
Algunos cambios, pero manteniendo la identidad.
Las características que hacen a Rune Factory lo que es están aquí, tener nuestra propia granja, contar con elementos de romance y exploración de mazmorras. Esta combinación de simulación de vida y gestión de granjas, con exploración y acción sigue sintiéndose muy natural como en juegos anteriores. Seguimos teniendo buena libertad para hacer lo que queramos y avanzar en el juego a nuestro ritmo.
Solo que en esta ocasión, el combate y la exploración se ven potenciados gracias a escenarios más abiertos y espaciosos. Siguen siendo escenarios pequeños en escala, pero son lo suficientemente grandes como para ser algo curiosos y descubrir algún tesoro o secreto que premie esa curiosidad.
Una novedad interesante es la inclusión de gestión de población, algo que no estaba en juegos anteriores. Durante la aventura, gestionaremos distintos poblados y a sus habitantes, dándoles tareas a realizar. Por ejemplo, podemos asignar a un aldeano a que tienda los campos de cultivo, recoja madera o se dedique a la minería. Cada aldeano es mejor o peor para diferentes tareas, por lo que asignarlos de forma correcta será muy importante.
Poco a poco, cada aldea irá creciendo y podremos crear nuevos campos para cultivar, construir edificios o poner decoraciones que nos otorgarán distintas bonificaciones. Cada aldea tiene características propias, por lo que tendremos que adaptarnos a las distintas necesidades. El detalle, es que hay algunas cosas que no tendremos en una u otra aldea y tendremos que visitar otra para conseguir lo que nos haga falta en nuestra posición actual. Esto hace que la gestión pueda ser algo tediosa.
Con este nuevo sistema, aumentan las posibilidades de lo que podemos hacer, para algunos puede ser bueno, pero para otros puede ser algo pesado el lidiar con tantas actividades. Todo dependerá de que tanto gusto tengamos por la gestión en general.
Profundizando un poco en el combate, este mejora gracias a escenarios algo más espaciosos, tal como había mencionado antes. El tema, es que sigue siendo un tanto simple como en juegos anteriores. Tendremos distintas armas para equipar y de hecho, contaremos con un arma secundaria a distancia para intercambiar en el combate. Podremos esquivar ataques enemigos y si hacemos una esquiva perfecta, todo se volverá en cámara lenta para que podamos contraatacar.
La cuestión es que cada arma se maneja prácticamente igual, con un solo botón de ataque que ejecuta un combo sobre los enemigos. Esto hace que las peleas tengan poca profundidad, igual que en juegos anteriores. La IA de los enemigos no es muy buena que digamos, eso si, los jefes finales tienen buenas dinámicas en sus combates, lo que es algo de agradecer.
Para fortalecer a nuestro personaje, utilizaremos puntos de experiencia, solo que esta vez, estos se dividen en distintas categorías y que van asignados a árboles de habilidades diferentes. Al realizar distintas acciones, obtendremos puntos de experiencia de una categoría u otra y los podremos invertir en bonificaciones para habilidades.
Más allá de eso, tenemos otros sistemas que son clásicos en la saga, como cocinar o el sistema de romance donde interactuar con determinados personaje,s aumentará nuestra afinidad con los mismos. Esto desbloqueará otros diálogos, escenas o incluso misiones para hacer con cada uno de ellos. También podremos darles regalos e ir descubriendo que cosas les gustan y que no.
Tenemos cualquier cantidad de actividades que podemos realizar, pero que al final son bastante sencillas. Es curioso como esto provoca que haya variedad y a la vez no, pues tenemos varias actividades, pero las realizamos con apenas esfuerzo. No es algo precisamente malo, pero se agradecería algo más de profundidad o reto en lo que podemos hacer.
Un estilo muy japonés.
Visualmente, el juego utiliza un estilo anime bonito en general. El apartado artístico colorido le da personalidad y los personajes son expresivos en sus rostros aunque sus animaciones son algo robóticas. Hablando de gráficos tal cual, la realidad es que el juego parece incluso un tanto antiguo, con texturas básicas y planas. Los escenarios quedan algo faltos de elementos como árboles, piedras, entre otros elementos. A lo mejor tendría una excusa narrativa, pero incluso la cantidad de enemigos que rondan los escenarios se queda algo corta. Si bien el apartado artístico es bueno, lo demás empaña bastante el resultado final
Por otro lado, tenemos una banda sonora que sobresale y que queda perfecta para la temática del juego. Tenemos distintos temas que se acoplan a los momentos del juego y que potencian esa sensación de calma ante la adversidad que busca transmitir el juego. los efectos de sonido quedan bien para la inmersión. Para finalizar, decir que el trabajo de voces también es bastante bueno y quedan muy bien en cada personaje tanto en inglés como en japonés. Un gran trabajo en general en cuanto al sonido.
Conclusión.
Rune Factory: Guardians of Azuma es un juego que cambia algunas de las mecánicas de juegos anteriores para ofrecer una experiencia difeente pero sin perder la identidad. Gestionar aldeas y a sus habitantes, además de ganar habilidades mediante distintos árboles de habilidades es un buen cambio, aunque puede gustar o no gustar a todos. Los veteranos de la saga (como su servidor) pueden gustar o no de estos cambios, pero hacen de una oportunidad perfecta para ser un punto de entrada en la saga para nuevos jugadores. Lo malo es que hay otras características que afectan al juego, como la poca variedad tanto de elementos como de diseños, además de una inteligencia artificial deficiente. También mencionar que visualmente se queda bastante corto en cuanto gráficos se refiere a pesar de los esfuerzos del apartado artístico para que el juego se vea bien.
A pesar de todo, el juego sigue siendo una entrega sólida para una saga que se ha ganado a pulso el cariño de sus aficionados y que este podría atraer a más jugadores. Vale la pena darle una oportunidad y ver que es lo que Azuma tiene para ofrecer.
Rune Factory: Guardians of Azuma es desarrollado y publicado por Marvelous Games. El juego ya está disponible en PC a través de Steam. También podemos encontrarlo en Nintendo Switch y Nintendo Switch 2.






























