El pelirrojo inicia una cacería burda de lo absurdo y Arami no se perderá la primicia cuando le roban sus armas en Postal: Brain Damaged.
HISTORIA DE POSTAL: BRAIN DAMAGED
Running with Scissors revive al pelirrojo más degenerado de los últimos años, quien ahora vive dos aventuras diferentes. Una en su devastada mente de psicópata que tiene como si fuera un parcido país de las desdichas. Ahora enfrentará su más grande desafío y enemigo, el mismo dentro de su cabeza de cerillo. Por si fuera poco, a la vez toma unas vacaciones donde un cuestionable líder vuelve ilegal a cualquier danés. Esto se vuelve personal, pero ahora con nuevas formas de masacrar, porque le han robado las suyas.
JUGABILIDAD
Postal: Brain Damaged toma una línea diferente respecto al resto de la saga, siendo un shooter con aire retro. Un término acuñado a disparos en primera persona con un ritmo trepidante, varias armas disponibles con muchos enemigos a reventar. Algo que incluye también secretos a encontrar, algunos elementos ambientales explosivos con gore para repartir mediante desmembramientos sangrientos. Todo sin abandonar su sentido del humor censurable en la actualidad, haciendo apología de que esto no es para chavos. Importante resaltar que esta aventura no es apta para menores, pero si para quienes abrazan el humor ácido.
La historia nunca ha sido su fuerte, tan solo un pretexto para tener que jalar el gatillo contra lo que se mueva. Todo en un mundo onírico, pues nuestro loquito está en coma tratando de buscar una versión cuerda de sí mismo. Niveles de avance lineal con cierta amplitud mientras consigues uno de los armamentos más bizarros, cuyos nombres plantean albures identificables. Cada una con formas cuyos nombres sugerentes plantean tiroteos plantean una crudeza risible. No puede faltar poder soltar tus necesidades del uno para abrir caminos, cumplir alguna tarea indebida o provocar al enemigo.
Durante el tramo de la nuestra loca lucha por recuperar la sanidad tendremos animaciones que narran un poco de historia. No faltarán los enfrentamientos con jefes para separar los momentos importantes del trayecto. Todo con un ritmo que se siente disfrutable, pues no da la sensación de que dure mucho o poco. Una partida normal te tomará ocho horas como mínimo, aunque puedes intentar el reto de los creadores. Intentar acabar en menos de una hora toda esta locura en la dificultad más alta una vez domines las mecánicas. Algo propio de este género cuando viene acompañado de niveles bien planteados, además de combates justos y desafiantes.
DLC – THESE SUNNY DAZE
Solo tendremos una animación de apertura al empezar y otra de cierre tras terminar. Ofrece tres niveles diferentes a superar cuya longitud bien podrían ser mínimo dos niveles de la campaña principal. No es algo malo en sí, porque generalmente no es complicado hallar tu camino e ir causando destrozos. Hallar las llaves de diferente color, demoler algunas hordas de enemigos, evitar trampas e interactuar con nuevos objetos obscenos. Su único problema radica en que la amplitud de los niveles llega a sentir que se extiende de más. Las armas no son las mismas, las nuevas tienen un disparo secundario útil en ciertas situaciones. Una lástima que una de las más útiles como la metralla de dulces es visualmente estorbosa. Un añadido corto y divertido con más visceración, pero pudo ser más fluida si hubieran recortado todo en seis niveles.
APARTADO GRÁFICO
Este apartado brilla no solo por evocar los 90, una versión refinada de los juegos de 32 bits. Los modelados usan texturas pixel art junto a un diseño de enemigos detallado, divertido y de dudosa seriedad por igual. Desde unos payasos elementales inspirados en un nefasto bicho del infierno, hasta los giga chads en el DLC. El diseño de niveles en ambos puntos es bueno, ofreciendo trayectos que aprovechan la verticalidad a su manera. Un uso ingenioso es al subir a un carrito de montaña rusa, los pogos para avanzar entre zonas. Aunque a veces luego te toparás con salidas no tan evidentes y puede que te atores un tanto. Los jefes son tan despiadados como el slayer, necesitarás saber moverte y aprovechar cada munición para ganar. Solo se advierte que por la alta movilidad de la cámara, no se recomienda si te mareas con facilidad.
MÚSICA Y SONIDO
La actuación de voz corre a cargo de Corey Cruise para dar vida a nuestro vegetativo protagonista y no decepciona. Le acompaña una banda sonora que a veces suele ser un punto flaco, a pesar de tener buenos temas. Solo es algo desagradable que de la nada llega a tener un subidón de tono a causa de la composición. Algo que en el DLC no pasa y optan por piezas más niveladas, pero ahora con un tono más satírico. El impacto de las armas en general se siente satisfactorio y algunos efectos de sonido elegidos te sacarán una risa.
CONCLUSIÓN
Postal: Brain Damaged es una aventura demente que puede ser un desafío divertido, con algunos por menores en su diseño. El DLC intenta ampliar por otro camino la fórmula, al ofrecer niveles gigantescos que preservan su humor oscuro. Tampoco está exento de problemas, pero al final ambos logran complementar la experiencia de un lunático amoral narcisista. Rápido, alocado, exigente a ratos y capaz de engancharte con todo y su cuestionable sentido del deber.





























