Para esta ocasión, Arami debe ayudar a un pequeño ratón que busca salvar a su humano en Pompom: The Great Space Rescue.
Los proyectos indie suelen tender hacia una propuesta segura y sencilla para poder cautivar a más jugadores. En esta ocasión deciden tomar un poco de riesgo en la jugabilidad, además de apelar parcialmente a la nostalgia. Un plataformero donde somos quien guía el camino, en vez de tomar el control de un simpático animalito. Es la primera vez que me toca probar un título donde el plataformeo es indirecto, ofreciendo un reto nuevo. ¿Puede su encanto pixelado tener un conjunto a la altura de los clásicos? Es posible, si te quedas a averiguarlo.
HISTORIA DE POMPOM – THE GREAT SPACE RESCUE
PidGames nos lleva a la casa de Hoshi, donde encuentra unas coloridas piedras que quizás cayeron cerca de su casa. Ni bien las halla, corre para enseñarle su hallazgo a su pequeño ratón mientras este se ejercita con la rueda. Poco después llegan unos gatos del espacio para reclamar las gemas, además de llevarse a Hoshi como un grumete. Solo su pequeño puede salvar el día y así es como empieza este curioso viaje.
JUGABILIDAD
Pompom: The Great Space Rescue ofrece un estilo de plataformero diferente, porque no tendrás control directo del peludo protagonista. En su lugar debes asegurarte de que llegue al otro lado de la pantalla mientras este salta de forma automática. Conforme avanza podrás recolectar las monedas o una gran zanahoria, los cuales fungen como los coleccionables. Si no los tomas la primera vez que visitas un nivel, siempre puedes reintentarlo tras terminar el nivel. Además cuentas con una segunda oportunidad en caso de que nuestro pequeño héroe caiga a un precipicio. Esto se representa como una burbuja que encapsula a nuestro protagonista y puedes colocar en cualquier punto de la pantalla.
Suena algo sencillo, pero hay otros elementos a tener en cuenta conforme el roedor supera los diferentes obstáculos. El primero de ellos está en las piezas que puedes ir consiguiendo conforme el ratoncito avanza por el nivel. Basta con que el pequeño toque el objeto para que se añada a tu inventario de la pantalla. También contamos con la peculiaridad de detener el tiempo por unos instantes para poder colocar rápidamente algunas de las piezas. Esto es solo temporal, ya que la barra se vacía entre más demores y retoma la acción si se vacía. Siendo así un par de elementos que invitan a cuidar nuestros recursos para que el ratoncito pueda terminar el nivel.
Sin duda es un esquema diferente, el cual toma un tiempo acostumbrarse pero que rápidamente le agarras el ritmo. Gracias a esto obtiene un toque de originalidad, porque cada nivel es un acertijo que debes resolver al vuelo. Tienes como objetivo secundario recolectar todas las monedas y la zanahoria en cada nivel, para obtener una estrella. En algunos es bastante sencillo y en otros puede ser todo un reto muy gratificante cuando finalmente los recolectas. Además cuentas con checkpoints en cada nivel, los cuales ayudan a paliar la complejidad de algunos retos.
APARTADO GRÁFICO
Visualmente es muy bonito con su arte pixel art que evoca fácilmente como habría lucido en una consola de antaño. Tiene un diseño de niveles que busca dar una sensación de progreso que paulatinamente arroja nuevos desafíos a su fórmula. A pesar de que no controlas directamente al hámster, tiene una buena variedad de retos y entornos en cada mundo. Sin duda logra destacar también en el planteamiento de la progresión, para que puedas superar las fases más avanzadas. Un total de 8 mundos bien diferenciados y detallados, cada uno con 7 niveles a superar.
MÚSICA Y SONIDO
Su música y efectos de sonido parecen sacados de la época dorada de las consolas de 16 bits. Un conjunto de melodías alegres que no decepcionan, con un estilo que va a evocar la nostalgia de cada jugador. Este apartado esta igual de cuidado que el artístico, para recordarte el niño interior que todos tenemos.
Pompom: The Great Space Rescue es un exponente diferente, divertido, desafiante, hilarante y a ratos puede ser exasperante. Al principio solo tendrás unas cuantas herramientas para superar los obstáculos de cada nivel, pero de a poco se complica. Su estilo atípico va a sacar la ira interior de los jugadores, no importa si eres novato o veterano. Su duración es similar a las aventuras de antaño, aunque me habría encantado que tuviera más mundos.


































