Ser un palomo para salvar el mundo es un secreto que Arami desconoce mientras el mundo se hunde en el caos de Pigeon Simulator.
HISTORIA DE PIGEON SIMULATOR
tinyBuild abre una agencia para proteger a la humanidad del caos provocado por la paranormalidad. Con solo un escuadrón de plumíferos en su batallón, se unen para extraer tantas anomalías como sea posible. El mundo está al borde de la extinción, de no ser por las heroicas acciones de esta unidad de aves.
JUGABILIDAD
Pigeon Simulator te pone al mando de un ave que debe buscar cualquier cosa anormal, sea a solas o acompañado. Tu objetivo es cubrir una cuota antes de poder escapar de la zona invadida por toda clase de irregularidades. Cuentas con un sensor que permite detectar estos problemas en un rango limitado y tienen diversas formas. Comida poseída, basura suicida, rocas espaciales con magnetismo descontrolado, personas que piensan diferente, de todo un poco. Haces patrullaje conforme se va llenando la barra de Caos, siempre y cuando elimines las fuentes disruptivas importantes. Cuando llega a un nivel considerable, empiezan a aparecer peligrosos poltergeists con mayor frecuencia, además de agresividad. Si te derriban tendrás que empezar desde cero.
Somos una paloma que no vuela del modo convencional, tiene un árbol de habilidades que lamentablemente no es permanente. Les disparamos huevitos para liquidar las aberraciones o tirar de un extraño hilo para arrastrar objetos que podemos arrojar. El esquema de controles es un tanto extraño, toma un rato acostumbrarse y el dinero se comparte con todo el equipo. Si alguien gasta, los demás pierden dinero, además de que las mejoras no son compartidas y eso complica progresar en equipo. Su control no es muy fino, especialmente cuando el vuelo se activa tras un doble salto que cuesta aterrizar.
Pese a estos detalles, hay cosas que hace bien, como el factor diversión al permitir partidas de hasta cuatro jugadores. Las partidas se vuelven muy divertidas debido a las dinámicas rag doll que tiene el mundo. Eso permite interacciones que van a terminar en gritos, risas y a veces algo de frustración por lo mismo. Lástima que las mejoras no son compartidas, cada quien debe aumentar a su palomo con un dinero compartido. Aún si ir en bolita genera mucho más dinero, esto entorpece mucho el avance. Lo ideal sería que las mejoras sean compartidas si el dinero es un fondo común para todos. Sería lo lógico, porque es una limitante grave, porque también no son permanentes y si pierdes toca recargar todo.
Solo contaremos con cuatro áreas que se van intercalando con un incremento de dificultad y de cuota. Tendremos objetos que nos ayudarán a controlar el caos, pero son de un solo uso por cada anomalía. A pesar de que se vuelve un desenfreno con interacciones tan absurdas como divertidas, nos plantean otro detalle mejorable. Si no cubres la cuota, no puedes salirte del nivel, algo que puede ser un problema cuando los requisitos suben demasiado. Por si fuera poco, incluso las zonas que habías desbloqueado se pierden y toca rehacer las misiones iniciales otra vez. Si bien los roguelike funcionan a partir de la derrota, el planteamiento aquí necesita mejorar. Termina volviéndose una mecánica que valora más castigar que recompensar.
APARTADO GRÁFICO
El apartado 3D utiliza una técnica que casi parece plastilina en los edificios, pero con estilo caricaturesco para las personas. Un uso correcto de la luz, las sombras y otros efectos para resaltar las irregularidades que debemos capturar. Donde sí destaca es los pocos efectos de clima con los que cuenta, detallados y bien conseguidos en su estilo artístico. Las animaciones usan el esquema rag doll a propósito para dar una sensación arcade fuera de control que aún si se ve raro, funciona. Forma parte de su extraño encanto.
MÚSICA Y SONIDO
La banda sonora y efectos de sonido cumplen su función, aunque sin ser destacables o con algo memorable. Cumplen su papel para adornar las rarezas que vas a vivir, con una banda sonora que parece música de elevador. No es que necesite mucho en una aventura centrada más en lo absurdo, pero se siente como una oportunidad perdida. Es algo que pudo potenciar su extraña fórmula de palomos salvadores del mundo.
CONCLUSIÓN
Pigeon Simulator como un roguelike presenta fallas que lo pueden volver frustrante por reiniciar hasta las mejoras básicas del palomo. Como un juego cooperativo se vuelve divertido, cuyas físicas terminan por crear situaciones divertidas, hilarantes, incluso tolerar sus excentricidades. A su favor está el ofrecer una idea tan loca como original, aunque no termina de volar como quisiera. Si logran arreglar los problemas de balance que tiene y de progresión, puede volverse una recomendable experiencia multijugador.





























