Las pesadillas pueden ser difíciles, pero Arami te demuestra que todo trauma que generan se puede evitar en Parry Nightmare.
Japón siempre ha sido una tierra donde contrasta mucho por su peculiar forma de ver las cosas. Algo que contrasta mucho con nuestra visión menos extravagante de algunas cosas que vivimos. Para bien o para mal, ese diferencial hace que luego se les ocurran ideas descabelladas que se vuelven grandes éxitos. No sé si eso aplique para esta propuesta, pero sin duda es una mezcla loca que resulta interesante. ¿Me creerías que chance hasta ayudaría a lidiar con la depresión esta propuesta con música pegajosa?
HISTORIA DE PARRY NIGHTMARE
Phoenixx te presenta a una chica cualquiera en una noche ordinaria en la cual sus problemas personales se vuelven pesadillas. Algo que no pareciera tener solución si desea despertar, pero su otro yo onírico Honno-chan le ayudará a despertar.
JUGABILIDAD
Parry Nightmare comienza con un tutorial donde explican que debemos presionar un botón para desviar a los traumas. Entre más desvíos hacemos, nuestro espíritu se va reanimando para cargar una barra especial que permite realizar un ataque especial. Con este podremos eliminar varios traumas, los cuales al ser derrotados nos otorgaran una chispa de luz. Si juntamos lo suficiente, podremos ver el final de esta pesadilla y avanzar una hora en el reloj. Aún si nos llegan a derrotar no perderemos la luz recolectada, la cual pasará al reloj para alcanzar otra hora. Un buen añadido para evitar que nos atasquemos en un nivel si lo encontramos muy complicado para avanzar.
Cabe destacar que los traumas no se destruyen solos, tendremos la ayuda de Honno-chan, un alter ego de nuestra protagonista. Ella puede destruir estos seres tras haber desviado sus ataques, aunque se reincorporaran si no está cerca. De todos los traumas que debemos de lidiar, no es inmune a los kamikazes que pueden noquearla. Si llegaran a explotarle, tendremos que socorrerla de inmediato o será el fin de la partida. Como dato adicional, es que los traumas aprovecharán su debilidad para sofocarnos, por lo cual toca ser más preciso. Desviar un kamikaze hará que destruyas varios traumas, subirte el nivel de ánimo, además de ofrecer muchos puntos de luz.
Pero eso no es todo, nuestro alter ego a partir de los 30 puntos de luz será capaz de utilizar un potenciador. Uno le dará un rayo más poderoso, otro hará que escupa fuego descontrolado y el último un escudo ralentizador. Cualquier potenciador es mucho más eficiente que su estado base, en especial cuando debes luchar contra los jefes. Estos seres no les afectan los desvíos, pero sí tu ataque especial cuando tienes tu ánimo al máximo. Una vez activado, estos quedarán a merced de Honno-chan para que los estrelles contra la pared. Los jefes cambian un poco su dinámica en los 4 niveles que tiene la aventura, siendo el último quien pega un subidón de dificultad.
APARTADO GRÁFICO
Emplea un estilo de pixel art que inicialmente esta ensombrecido, el cual se aclara entre más luz conseguimos. Los diseños que hacen referencia a los distintos problemas mentales son ingeniosos, con sprites dibujados a mano de calidad. Cada pesadilla representa uno de los problemas personales de la protagonista en forma de una arena circular. A pesar de ser algo simple, tiene varios detalles acordes al problema y con elementos animados para darle más dinamismo. Los jefes no se quedan atrás en este apartado, en especial los últimos dos que lucen algo intimidantes.
MÚSICA Y SONIDO
Un elemento tan bueno como su jugabilidad ya que cuenta con el trabajo de Osamu Kubota, compositor en Beatmania. Los niveles cuentan con un toque único que parte de menos a más conforme te acercas al final del combate. De hecho, cuenta con la participación de Emi Evans para interpretar el tema de cierre de la aventura.
CONCLUSIÓN
Parry Nightmare es un juego un tanto corto al solo contar con 4 pesadillas que terminarás en dos horas. Su jugabilidad se disfruta, aunque no exenta de problemas ya que las colisiones con algunas de los traumas no concuerdan. Especialmente porque pueden darte múltiples golpes sin posibilidad de recuperarte tras recibir uno, más notorio en la última pesadilla. Aún con este detalle, su sencilla narrativa sobre los problemas personales a modo de traumas logra entretenerte. Todo mientras te acompaña música de un gran compositor que te pone en trance.

































