Las leyendas tienden a regresar y Arami quiere traer a una nueva generación el tesoro oculto en Paper Mario: The Thousand-Year Door.
Esta reseña abordará esta aventura como alguien que no pudo conocer el juego original. Por lo que hoy no tendremos una comparativa directa y no podré notar los cambios que haya tenido. Habiendo dicho esto, la expectativa con nuestro querido fontanero es alta tras su reciente remake de SNES. Con la actual generación que le ha dado por revivir viejas glorias, algunos temen los resultados de la modernización. Pero hoy le daremos el beneficio de la duda al desconocer la fuente original para enfocarnos en su jugabilidad actual.
HISTORIA DE PAPER MARIO: THE THOUSAND-YEAR DOOR
Nintendo nos lleva a Villa Viciosa, una isla donde los truhanes abundan para darle mala fama al lugar. Aquí llegó la Princesa Peach para ver si era real una leyenda, pero su curiosidad no podía faltar. Se topa con un extraño vendedor que le ofrece una cajita que solo una persona de noble corazón puede abrir. Una luz se desata tras la apertura del cofre y poco después Mario recibe una carta de la Princesa. Le adjunta un extraño mapa mágico que será la razón de esta aventura, encontrar siete cristales estelares.
JUGABILIDAD
Paper Mario: The Thousand-Year Door emplea el mismo motor del Origami King para dar vida a esta reimaginación. Esto permite representar de forma más vívida la premisa de las habilidades de papel que tienen los personajes. Como pasar por lugares estrechos o la poder convertirnos en avión para alcanzar nuevas áreas y otras igual de ingeniosas. Algo que también se aplica a los compañeros que tendrá nuestro fontanero italiano que retoma cosas del clásico Mario RPG. Quizás el elemento más trabajado en ese aspecto es que sus villanos y cada compañero son relevantes, carismáticos e interesantes. Todo con una premisa que te hace sentir que es un cuento con personajes jugables inesperados con un toque de humor.
El sistema de batalla por turnos no solo se trata de atacar y ya, hay que tomar algunas cosas. Ciertos enemigos podrán ser atacados con el salto o tu martillo, pero podrán ser inmunes a uno de tus ataques. Puedes tener ataques mejorados realizando ciertas acciones e incluso defenderte o contraatacar durante el turno del enemigo. Las habilidades más avanzadas requieren que logres presionar sin fallar todos los botones para que hagas daño. Contaremos con las medallas para mejorar los atributos, además de ser capaces de afectar a los enemigos. Todas las batallas se dan en un teatro, por lo cual el público puede ayudarte o entorpecer las cosas. Un sistema que invita a estar siempre atento, además de animar bastante los combates contra jefes.
Te depara un viaje un tanto variopinto, tanto en lo visual como en los temas que aborda. Hay personajes y entornos que contrastan mucho, los cuales siguen este planteamiento de variedad que invita a explorar. Las confiables tuberías verdes no pueden faltar para poder acceder rápidamente a zonas conocidas, en especial si estas realizando secundarias. Cabe decir que las habilidades no se limitan al combate, te tocarán algunos acertijos que emplean el entorno para resolverse. La cruceta permite cambiar rápidamente al compañero fuera de combate para poder usar sus habilidades para poder salir adelante.
La variedad también aplica en la jugabilidad conforme vas cambiando de capítulos. A partir del segundo los acertijos toman otro giro e incluso pueden hacerte sentir que estas ante otro juego. Por lo que estamos ante una aventura que sabe poner sabor a las cosas sin llegar a ser cansina. Las secundarias no se quedan atrás, en especial un desafío conocido como Pit of 100 Trials. Una centena de pisos a superar sin caer en combate solo posible de superar si has sido un fontanero curioso. Un detalle en contra es que habrá muchas ocasiones donde pasaremos por un área plagada de enemigos varias veces. Una doble vuelta que puede ser cansina, porque esos trayectos no son cortos y cansan un poco.
APARTADO GRÁFICO
Partiendo del concepto de la papiroflexia, tiene un apartado visual muy pulido, colorido y encantador. Los escenarios sacan gala del concepto, cada uno ofreciendo algo especial en su diseño de niveles, acertijos o combates. Tanto en modo dock como en portátil, el juego está limitado a 30 FPS que se mantienen en todo momento. Habría sido genial que tuviera más fluidez, pero eso no demerita el gran trabajo en las animaciones de cada personaje. Los papeles cobran vida en esta pequeña obra que desdibuja la línea entre el cuento y el teatro.
MÚSICA Y SONIDO
La banda sonora adopta la palabra variedad de una forma especial, porque cada zona tiene su tema de batalla. Puedes optar por elegir la nueva versión retocada o bien elegir los temas originales como acompañamiento. Todos los diálogos tendrán un tono basura para diferenciar a cada personaje, un lindo detalle que puede hastiar el oído.
CONCLUSIÓN
Paper Mario: The Thousand-Year Door ofrece un viaje con mucho carisma y color con ciertas asperezas menores a considerar. Una historia sencilla que entretiene, además de un sentido del humor bien escrito que incentiva a seguir avanzando. Personajes interesantes, variados, donde cada uno tiene su razón de ser sin importar el bando. Su sistema de batalla es sencillo a comparación de otros RPG y la repetición de trayectos son sus mayores flaquezas. Algo que en parte no se vuelve tan negativo gracias al cambio de dinámicas en cada capítulo. Factor que aporta mucho cuando tienes que resolver acertijos con tus habilidades o las de un compañero. No conocí el original, pero sus 40 horas logran brillar y podría cautivar a jugadores de antaño o nuevos por igual.






























