La estrategia para crear un imperio en cuatro frentes ofrece tanto contenido que Arami también quiere gobernar en Old World Complete.
Abiertamente puedo decir que los juegos de estrategia me cuestan bastante, pero igualmente he podido disfrutar algunos clásicos. Cuando hablamos del subgénero conocido como 4x, entramos a una gestión más compleja que no es apta para todos. Son todo un reto para alguien que tiene poca experiencia, aunque de a poco han querido suavizar esa curva. En esta ocasión andamos con algo más histórico, pero sin ser tan restrictivo, ofreciendo historias al gusto y mezclando géneros. ¿Esa fórmula de unir tantos elementos desembocará en una buena idea?
HISTORIA DE OLD WORLD COMPLETE
Mohawk Games nos lleva a la historia antigua para dar lugar a nuestra propia dinastía. Emplear la estrategia para consolidar nuestra influencia en otros reinos, expandir nuestra fe o demoler ejércitos enemigos por la mala. Toma las riendas de la historia de cualquier civilización para llevarla a su gloria.
JUGABILIDAD
Old World Complete no solo es el típico juego de estrategia 4X, porque aquí la narrativa toma más importancia. Ofrece eventos que dictan un poco el flujo de la partida, alterando fácilmente si estás en una era pacífica. Esto sucede a raíz de las interacciones que pueden tener los diferentes personajes históricos de cada escenario. Encarcelar a un emisario de una nación cuya religión choque con la nuestra puede acabar como una guerra rápidamente. Por lo que estamos ante algo que también requiere saber adaptarse a todo tipo de situaciones si quieres ganar. Hay muchas posibilidades que pueden suceder en base a la civilización con la que puedes jugar. Varios de los eventos que surgen son específicos, la mayoría de ellos basados en hechos históricos.
La fórmula básica del título radica en un tablero que te permite realizar movimientos de diferentes unidades. Cada turno representa un año, las unidades tienen un alcance diferente y capacidades únicas para cubrir diversas tareas. Los exploradores son los que pueden cubrir más territorio, frágiles ante el peligro, además de conseguir recursos del terreno. Los guerreros no tienen tanto movimiento a cambio de poder luchar contra los asentamientos enemigos. Contamos con los colonos que tienen menos movilidad y resistencia a cambio de poder fundar ciudades. Hay otras unidades que solo aparecen tras haber fundado una ciudad, como los artesanos capaces de crear edificaciones. Con las edificaciones puedes realizar diferentes investigaciones, cada una toma una buena cantidad de tiempo para estar disponible. Si decides influenciar a otros personajes, podrás ver su retrato junto a las investigaciones para saber cuánto te falta.
Algo diferente con respecto a otros del mismo género está, es que incluso fallar no termina la partida. Vas a ver cosas como pagar tributo a otras naciones o que persigan a tus feligreses. Añade una capa de reto para hacer que tu nación rezagada tenga la posibilidad de levantarse ante un gran imperio. No siempre termina en victoria, pero el reto ahí está en caso de fallar épicamente. Claro está que ganar siempre va a ser mejor al ofrecer resultados más gratificantes por imponerte a los demás. Puedes terminar topándote con partidas que rebasan los 200 turnos fácilmente si terminas en problemas.
El combate es rápido a pesar de usar un sistema por turnos, porque no solo se trata de tomar asentamientos. Vas a lidiar con unidades fuera de estas tierras que van a llegar en oleadas que buscan diezmarte. No solo es el típico ataque por ronda, también hay contra ataques capaces de cambiarte las cosas rápidamente. Vas a ver muy seguido como las poderosas unidades del enemigo desploman a 50 de las tuyas de rango inferior. Puedes usar una estrategia agresiva de mayoría de números para terminar abriéndote paso. Una lástima que en ocasiones estos combates campales terminan derivando en pérdidas de FPS leves de vez en cuando. Algo que se puede agravar cuando hay muchas batallas en el tablero.
Las campañas extras que amplian el juego base tienen cosas interesantes, una de ellas con seis capítulos sobre Alejandro Magno. Son pequeñas historia que bien puedes seguir la historia o bien labrar la tuya. Esto se favorece con una serie de condiciones aleatorias para hacer que cada intento sea diferente. Por lo que vas a notar que los eventos o mejoras a conseguir van a ser diferentes en tu reino. Aquí es donde el sistema de influencia del juego puede ser muy útil para hacer que otros reinos se unan. Forjar lazos de dinastía mediante la familia real de otros pueblos al punto de crear un imperio que nunca existió. Tienes más de siete reinos a tu disposición con varios líderes con distintas opciones para personalizar aún más cada partida.
APARTADO GRÁFICO
Tiene una interfaz bastante limpia que al principio puede abrumarte, pero es bastante intuitiva. Los retratos cuentan con un estilo de dibujo claro que emplea bien los colores para contrastar con cualquier escenario. El mapa a base de hexágonos es llamativo, con buenos efectos para representar los diversos eventos sin tener gráficos revolucionarios. Solo una lástima el problema de rendimiento menor que a veces presenta, aunque no haya batallas de por medio.
MÚSICA Y SONIDO
La banda sonora es de las más variadas que he escuchado para un RTS, hace que los turnos pasen volando. Si abres los menús, te vas a topar con un estilo folclórico repleto de cantos que le dan mucha personalidad. Sus temas se adaptan a muchas situaciones, creando fácilmente una inmersión que no te deja despegarte.
CONCLUSIÓN
Old World Complete hace que el género de los RTS 4x no se sientan tan tediosos e intimidantes. Cuenta con una gran cantidad de contenido, aunque debemos recalcar que toca ser fan del género para disfrutarlo al cien. La fusión de jugar por turnos, gestionar familia y mantener el reino es bastante acertada. Si eres nuevo a la fórmula, puede ser algo complejo para incursionar en este género. A pesar de sus problemas menores de rendimiento, la jugabilidad junto a su música te atrapará en cualquier campaña.































