Los tiempos del Game Boy fueron de los favoritos para Arami y la nostalgia llega con la narrativa de Melon Journey: Bittersweet Memories.
Una aventura indie llega y esta vez como una secuela de un juego hecho en RPG Maker. El original era un título que difícilmente superaba los 30 minutos de duración, algo que aquí buscaron mejorar. La perspectiva retro es uno de sus pilares para poder cautivar a la vieja guardia. Por otro lado, su estética animalista con tintes de inocencia quizás es el gancho para atraer a nuevos jugadores. ¿Es eso suficiente para que este viaje de misterio social sea suficiente para cautivar? Ponte las orejitas de conejo para averiguar de qué va el asunto.
HISTORIA DE MELON JOURNEY: BITTERSWEET MEMORIES
XSEED Games presenta a Honeydew, una chica que trabaja para una corporación dedicada a producir melones de forma industrial. Su amigo Cantaloupe anda desaparecido, por lo cual se toma el día libre para buscarlo en todas partes. Por el momento su mejor pista es empezar a buscar en Hog Town, un pueblo donde los melones están prohibidos. Un lugar adorable lleno de vida en donde se cuece una serie de secretos más allá de su aparente inocencia.
JUGABILIDAD
Melon Journey: Bittersweet Memories es un título con una jugabilidad sencilla, mueves a tu personaje y hablas con otros. Cuentas con un inventario para revisar los objetos que has conseguido, cuales están en tu poder y guardar la partida. Una jugabilidad muy sencilla en donde debes recorrer cada escenario repleto de personajes que tienen algo que decir. Pero para poder avanzar, debes de hablar con la persona adecuada en el momento correcto para activar el siguiente evento. Algo que puede sonar ligeramente lineal, pero que puede no parecer tan fácil como aparenta. También tus decisiones pueden alterar algunos desenlaces o el mismo final.
Los escenarios son sencillos de recorrer, todas las salidas están bien definidas y cada área tiene algo diferente por mostrar. Los objetos que debes utilizar para poder avanzar se manejan de forma automática, tan solo debes tenerlo en tu inventario. Esto hace que te enfoques solamente en explorar, conseguir lo que te falta y descubrir con quien debes de hablar. Una premisa sencilla que te lleva a leer para no perderte ningún detalle, aunque no cuenta con traducción al español. A esto le sumamos que es una aventura sumamente corta, con 2 horas de duración a lo mucho. Solo no olvides guardar manualmente, ya que aquí no existe el autoguardado y es otro guiño a la época retro.
La narrativa empieza con una razón muy simple, buscar a tu amigo del trabajo que está desaparecido. Una historia que se desarrolla en un mundo de animales antropomórficos donde se desarrolla una sátira que abarca varios temas. Una agenda política, intereses empresariales, organizaciones criminales y policías corruptos e incompetentes que no distan de la realidad. No hay combates o algo que te ponga en peligro, pero si muchas misiones secundarias para desentrañar la historia. Me sorprende todo el debate filosófico que puede crear el juego con algo tan simple como unos melones. Pero más allá de eso, el tema principal es la amistad y hay una buena dosis de humor en todo el viaje.
APARTADO GRÁFICO
El pixel art del juego no solo busca emular la paleta verdosa de la pantalla de un Game Boy clásico. Hay un especial cuidado en la puesta en escena, todos muy detallados, llenos de personajes diferentes. Cada momento logra representarte de una forma llamativa, emulando las sensaciones que nos daba esa consola portátil en los 90. Claro está que no sigue al cien las limitaciones de aquel tiempo, se toma algunas libertades para enriquecer el conjunto. Los efectos de sonido siguen la misma línea, son acordes y se mantienen fieles al estilo de la época.
MÚSICA Y SONIDO
Su banda sonora es un gran acierto al ofrecer una experiencia 8 bits de jazz, electro y otros géneros. No hay momento que se salve de una pieza que logra hacerte entrar de lleno en la trama. Hay ciertos temas que incluso me recordaron a otros juegos de la época por el estilo de la composición.
CONCLUSIÓN
Melon Journey: Bittersweet Memories ofrece una experiencia brevemente sencilla, pero con mucho carisma en lo visual y sonoro. A veces puede costar saber cuál es la siguiente conversación que debes tener para poder avanzar en la trama. Un detalle que no demerita la buena trama que tiene, su presentación audiovisual o el humor tan elocuente que tiene. Esta aventura tan inocente en su apariencia no es para todos por no estar traducida y por su estilo pasivo. Pero si eso no te echa para atrás, te espera un viaje corto con reflexiones divertidas conforme resuelves el misterio.
































