Los años 80 tienen algo especial para muchos y Arami puede revivir algunas de ellas en el campamento de Kingdom Eighties.
Esta es una saga que no he tenido el placer de jugar desde su primera entrega. Por lo cual esta reseña no va a poder comparar su fórmula con respecto a otros títulos. Habiendo dicho esto, debo decir que la estética es algo que llama mucho mi atención a primera vista. Admito que llega a tocar momentos de mi infancia al notar que hay atisbos de la época en la que crecí. Pero dejemos que se gane el mérito por sus propios medios y dejemos la nostalgia fuera en esta reseña.
HISTORIA DE KINGDOM EIGHTIES
RAW Fury nos lleva a un campamento de verano en la piel de un joven monitor conocido como Líder. Hay algo oscuro allá afuera, por lo cual va a necesitar la ayuda de sus amigos para defender el lugar. Para evitar que esto llegue a su familia en la ciudad, el campamento es su base de operaciones. Aunque antes de cualquier cosa, una canoa debe recuperar si quiere hacer algo más.
JUGABILIDAD
Kingdom Eighties es un título pensado para los nuevos en esta saga, cuyo primer capítulo sirve como un gran tutorial. Usaremos monedas para mejorar nuestra base, conseguir armas, martillos y captar niños de la zona para reclutar en el campamento. Los pequeños pueden ser defensores o constructores, además de gestionar recursos o defensas, manteniendo la premisa básica de la franquicia. A esto se le suma algunas misiones que aportan un componente narrativo a la actividad principal. Cada capítulo tiene su propia vía de escape, sin rebuscar mucho en como pasar al siguiente.
Los constructores van a ser quienes expanden nuestro territorio al ir talando árboles, construir las defensas o mejorar las barricadas. También pueden realizar otras actividades que pueden generar las monedas que necesitas, pero solo hasta haber capturado la zona. Esto se logra al talar árboles hasta alcanzar el siguiente cono que te permite ampliar los límites del campamento. Cuando algo ya está dentro de tus límites, basta con pagar las monedas necesarias para apropiarte del edificio.
Por otra parte tenemos a quienes van a jugarse la piel contra los ávidos, unos seres nocturnos amantes del caos. Durante el día van a cazar para conseguir monedas, en la noche irán a los límites del campamento para defenderlo. Pueden emplear armas como la espada para corta alcance o arcos cuando quieren mantener la distancia. Incluso pueden llegar a luchar fuera de los bordes seguros, pero no van a durar mucho a falta de protección.
Todo gira con las monedas, por lo que es importante elegir bien que recurso trabajar para tener buena afluencia. Si se llena la bolsa, estas se irán a la basura porque no tendremos espacio para almacenarlas. Un error fácil de cometer al principio cuando los costos no son muy elevados. Viajar por el campamento puede llegar a ser tedioso con la bicicleta inicial, debido a que se cansa nuestro personaje. De aquí surgen las monturas que podemos conseguir, las cuales pueden tener 2 o 4 ruedas. A esto se suma que podemos perder la corona de creación por este motivo o porque los ávidos la roban.
La aventura se adereza cuando buscas la ayuda de nuevos amigos que te pueden apoyar. Algo que se da al inicio con la misión de recuperar la canoa con la asistencia de Campeón y Manitas. Compañeros con habilidades diferentes que podemos aprovechar para poder acercarnos a los portales donde surgen los ávidos. Una de estas herramientas es conocida como el arma de asedio, que en realidad es un contenedor de basura resistente.
APARTADO GRÁFICO
El esitlo pixel art que maneja puede parecer sencillo, pero rebosa muchos detalles en su simpleza. Hay una clara influencia de los años ochenta, además de varias referencias conforme vas progresando en tu emprendimiento. Vas a encontrar fácilmente varios guiños a películas de la época para aportar un toque risueño. Cuenta con un sistema de día y noche dinámico, el agua cristalina del campamento que refleja todo. El paisaje nocturno del campamento gana muchos enteros y los eventos que alteran el entorno por igual. Una ambientación retro futurista con un uso de colores muy vibrante para ofrecer una atmósfera nostálgica.
MÚSICA Y SONIDO
Contamos con una banda sonora de tipo sintetizados con algunas tonadas electrónicas. Muchos de sus temas tienen un enfoque tranquilo y relajante, pero se adapta a las batallas o eventos que veremos. No cuenta con voces, pero los efectos de sonido ambientales cumplen bien para ponerte a tono con la situación.
CONCLUSIÓN
Kingdom Eighties ofrece 5 a 6 horas de campaña con varios homenajes a la era de los ochenta. Una jugabilidad muy adictiva acompañada de un pixel art muy detallado a pesar de su aparente simpleza. Su historia, junto a la banda sonora, son los puntos fuertes en su propuesta que apela a lo retro. Puede ser algo fácil de superar en sus dos primeras dificultades, quizás quieras intentar difícil una vez que tienes experiencia. Una propuesta sencilla que logra cautivar con poco y que me habría gustado que durara más. También habría sido bueno una opción multijugador local para poder controlar a uno de los amigos del líder.






























