Los juegos de ritmo desatan algo especial en Arami, pero quizás se puede añadir algo más a la fórmula como lo intenta Gun Jam.
Uno pensaría que los juegos donde el sonido es la base jugable se limitan a seguir una secuencia en pantalla. Es aquí donde los indie tratan de tomar las cosas con ideas fuera de caja para aportar ideas poco comunes. Francamente debo decir que la primera vez que vi el concepto pensé que era una idea un tanto rara. Pero hasta no probar, no se puede hablar bien si estas fórmulas pueden ser un éxito o un rotundo fracaso. ¿Te gustaría poner tu propia música para darle sabor a los combates? Quizás aquí te puedas dar ese gusto y averiguarlo.
HISTORIA DE GUN JAM
Raw Fury no ha montado una historia, pero si una arena donde se va a desatar un concierto. Pon el disco, toma tus armas y prepárate para acabar con los enemigos al son del sonido. No hay villano alguno o plan malévolo, tan solo irrumpir con estilo usando el ritmo.
JUGABILIDAD
Gun Jam es un shooter en primera persona donde puedes seleccionar una canción del juego o bien importar la tuya. Puedes elegir el escenario donde se va a desarrollar la batalla y de ahí empezar a luchar por tu vida. Cada arena cuenta con un nivel de dificultad, un personaje a utilizar, además de cambiar el tipo de enemigos presentes. La disposición de las arenas cambia drásticamente, pero mantenerte en constante movimiento es algo esencial para triunfar siempre. De momento solo tenemos cuatro disponibles, aunque irán agregando más y no hay modo multijugador.
Cuando empieza a sonar la música, tendremos un compás en el centro de la pantalla, el cual marca el ritmo. Pero no solo sirve para eso, también indica cuándo podremos disparar el arma que portemos en ese instante. Las armas se rotan según la nota que salga en el compás, obligando a usar sabiamente los tiros. Incluso mide si nos apegamos al ritmo para otorgar puntos por una mala, buena o excelente respuesta. A eso se le suma la posibilidad de utilizar una barrida para desplazarte rápidamente con las mismas reglas. Finalmente contamos con una barra de energía que al llenarla nos permite desatar nuestra habilidad definitiva. Esta se llena con los tiros o recolectando orbes azules y es diferente para cada personaje.
Suena sencillo pero los enemigos no siguen las mismas reglas que tú, ya que ellos pueden atacar al gusto. Hay de todo tipo, desde los que solo atacan a corta distancia hasta drones de armamento pesado a distancia. Van a llegar en un formato parecido a las hordas, pero sin ningún tipo de aviso en pantalla. Si eliminas a varios de forma eficiente, vas a poder enfrentarte a un jefe que puede drenar tu vida. Esta se mide con corazones, pierdes uno si te tocan aunque puedes reponer uno o todo en la arena. Un recurso que reaparecer tras un rato, invitando a mantenerte en movimiento y elegir bien cuando tomarlos o estarás condenado.
La fórmula planteada no es mala, pero presenta algunos problemas si jugaste la demo del juego. De entrada, podías elegir al personaje de forma independiente al nivel, para así acceder a la habilidad de tu elección. El otro aspecto que cambia es el formato en que se abordaban los enfrentamientos, más similar al avance por niveles. Una sección lineal que conduce a la arena del jefe, cada una con su propio tema para diferenciarse un poco. Poder elegir con quien jugar en vez de ligar el escenario con la dificultad y el personaje disponible es considerable. La música no hace que un coliseo sea más fácil o difícil, sino los enemigos a vencer en cada arena. No es necesariamente malo, pero habría sido interesante que tuviera cierto peso en los combates.
APARTADO GRÁFICO
Se emplea un estilo cell shading que aporta una gran variedad de colores con sus respectivos temas en cada mapa. Te brinda una sensación de hip hop urbano en un mundo futurista con algunos tintes apocalípticos. Los enemigos no tienen el mismo nivel de detalle, pero mantienen la temática general. Las arenas no lucen tan diferentes, pero hacen un buen uso de la luz para indicar dónde están los objetos.
MÚSICA Y SONIDO
Es un punto fuerte, pero a la vez descuidado, ya que tiene muy pocos temas disponibles de momento. Los efectos de sonido de las armas se sienten atenuados, quizás para no opacar la banda sonora mientras juegas. Hay algunas piezas de metal, pero en su mayoría son electrónica o hip hop. Quizás no llegan al nivel de producciones más reconocidas, pero poder poner una canción a tu gusto es un extra. Además, es posible hacer que saque los ritmos de forma automática, aunque no funciona bien con algunos géneros.
CONCLUSIÓN
Gun Jam tiene buenas ideas para crear un shooter diferente del resto, una lástima que descartaran cosas del prototipo. En este momento de su lanzamiento tiene poco contenido, aunque es visualmente y musicalmente llamativo. Poder anexar tus temas a la experiencia de juego puede darle mucha vida a la experiencia. Fácil de aprender a jugar pero a la vez es muy desafiante si te enfrentas a su mapa más difícil. Si sus creadores rescatan cosas de la demo y amplían el repertorio musical, puede salir algo muy bueno. De momento solo es una propuesta con una buena idea que se ha quedado a medio pulir.






























