Los arcades no han dado su último respiro, por lo que Arami echa su pesito para conocer qué tan loco es ser un celador en Goliath Depot.
Los salones con maquinitas es algo del pasado, los jugadores más antaños pudieron conocer esta experiencia. Afortunadamente no todo está perdido cuando un pequeño estudio decide rememorar las viejas costumbres. Unas para bien, otras para mal, pero sin duda son las que moldearon mucho de lo que tenemos ahorita. ¿Será que esta ventana al pasado está a la altura de sus fundadores?
HISTORIA DE GOLIATH DEPOT
Flynn’s Arcade nos pide que cuidemos un almacén por la noche, hasta que unas extrañas puertas aparecen. Casualmente un extraño mal se esconde detrás de ellas, por lo que toca cerrar cada una de ellas. El mundo ahora depende de que en tu ronda nocturna no dejes ninguna abierta.
JUGABILIDAD
Goliath Depot revive el concepto del arcade con pantalla única por nivel, con diez etapas en cada uno. Al terminar esa travesía tendremos que luchar con un jefe final antes de pasar al siguiente edificio. Hay cuatro lugares que visitar, por lo cual tendremos un total de 40 desafíos a superar, cantidad nada desdeñable. Tras acabar la aventura principal, podremos desbloquear algunos modos extra para explayar un poco la aventura neo retro. Podremos saltar, abrir o cerrar puertas o escondernos en ellas para evitar el contacto con los enemigos. Al cerrar la puerta desataremos una onda que aturdirá a los enemigos, momento ideal para eliminarlos con tan solo acercarnos. Solo no cantes victoria, porque estos volverán tras pasar un breve periodo de tiempo. Una vez cierras todas, se abrirá la salida principal al siguiente nivel y recibirás bonificación si tomas todas las monedas.
Cualquier cosa te vence de un toque, tendremos tres vidas y costará 25 monedas para poder continuar. Esto debe bastar para poder pasar los 10 escenarios de corrido para acceder al jefe que corresponde. Las monedas no solo sirven para obtener puntos, también permiten adquirir una serie de mejoras permanentes útiles. El doble salto, poder bajar de plataforma, una barrida rápida, realizar un salto más grande, flotar al caer y más. Una forma de motivarte a pasarlo sin dejar ninguna moneda, sin perder, para poder obtener todas las habilidades extra. Más si tomamos en cuenta que en cada zona tendremos nuevas mecánicas e interacciones, además de enemigos nuevos. Tendremos las medallas como retos opcionales, la mejor puntuación y también el mejor tiempo para los amantes del speedrun.
APARTADO GRÁFICO
Su pixel art es un apartado que han trabajado al estudiar el estilo de los arcades ochenteros. Aquí hay niveles muy cuidados, proponiendo algo diferente con cada mundo y colores vívidos para resaltar cada elemento. No pareciera un juego moderno si lo comparamos con otros títulos en que se basa. De gran tamaño son sus jefes, sin convertirse en un problema visual mientras esquivas sus ataques. Ordinario es lo opuesto a lo que ofrece el diseño de sus enemigos finales, porque el que sigue es más disparatado que el anterior.
MÚSICA Y SONIDO
Su banda sonora desde su primera pantalla invita a escucharla antes de iniciar la partida. El chip tune ofrece diferentes tonadas para ambientar cada nivel a diferencia de los jefes que comparten su tema musical. Nos da tonadas de acción que invita a querer pasar de cajón todos sus niveles y llegar rápidamente al final.
CONCLUSIÓN
Goliath Depot trae de vuelta la idea de las maquinitas en un formato amigable para una nueva generación de jugadores. Tras terminar el título se ofrece una modalidad que revive la fórmula de antaño, pasarte los 40 niveles sin continuaciones. También se abren dos modalidades que le aportan mucha rejugabilidad, al grado de hacer realmente único cada nivel. Tiene un estilo que invita a la vieja guardia y también a quienes no conocieron como eran los juegos arcade. Es una aventura muy corta al igual que los juegos donde toma inspiración para su fórmula. Algo que se remedia un poco con las posibilidades de sus modos extra tras terminarlo.



































