La granja tiene una cabra que vuelve loca a Arami y no hay quien la pare desde que llegó la nueva secuela innombrable de Goat Simulator 3.
Una cabra que no tiene sentido de la dignidad solo hace lo que nosotros queramos con todo y mil bugs. Así nace una premisa nueva que originalmente no parecía tener futuro, pero la broma se volvió un título bastante único. No sé si podría llamarlo un género nuevo, pero el sinsentido de lo que pasa es parte de su encanto. Una cabra para cambiar las tornas de los juegos que pasan de ser una broma a un éxito rotundo. Todo porque no se toma en serio ni a sí mismo, aunque si me acompañas podremos ver sus macabros pasos.
HISTORIA DE GOAT SIMULATOR 3
Coffe Stain Studios nos mete en la piel de una cabra que no tiene cabales, cuya fama le precede mundialmente. Tu misión como tal es ser tan animal como puedas, sigue tu instinto caótico para mantener esa temible reputación. Si todo sale bien, el club más prestigioso de la torre abre las puertas para recibirte con los merecidos honores.
JUGABILIDAD
Goat Simulator 3 toma la aventura por los cuernos de chivo, con una jugabilidad descabellada y algunas físicas imposibles. Puedes balar, saltar, correr, robar, embestir, lamer cosas con tu lengua elástica o dejarte montar por cualquier cosa. Simplemente ser la cabra más infame que lleves dentro, hacer lo que quieras, aunque sea imposible. Todo esto mientras tienes una bonita área a tu disposición, libre de marcadores, hasta que desbloqueas las torres del mundo. Tu misión principal es juntar los puntos necesarios para que el castillo desbloquee la sociedad secreta de las cabras. Estos pasillos alojan todo tipo de chucherías, algunas de ellas basadas en nuestras locas aventuras que vamos realizando.
Conforme realizas las misiones que van saliendo conforme recorres este sitio de apariencia tan inocente, obtienes nuevos accesorios. Algunos de estos son exclusivos de ciertas misiones, puede que solo sean estéticos o bien tener habilidades especiales muy útiles. Como poder dispararle a un pollo, tener rayos láser e incluso ser un balrog escupe fuego que emite electricidad. Incluso podremos emplear nuestro trasero para derraparnos en el cableado eléctrico para desplazarnos por varias partes de la isla. Si lo haces bien, incluso puedes desatar un caos elemental si realizas las locuras más inusitadas en este bello paraje. Hay una gran variedad de misiones, pero no esperes una resolución brillante de las mismas por su consigna irónica.
Una aventura que no se toma tan en serio a sí misma, que es fácil conseguir objetos para volar alto. También cuenta con muchas referencias basadas en otros juegos que han marcad una época o han dejado una marca. Ofrece un multijugador cooperativo para cuatro personas en formato local y online, para multiplicar la estupidez del instinto animal. Se suma poder entrar a muchos edificios, eventos dinámicos que pueden suceder en varias partes de forma simultánea y permanente. La cultura pop es literal el ADN del juego al momento de ofrecer coleccionables, secretos y los hitos que pide. Nada del otro mundo, pero ofrece al menos 7 horas de perder tu vida como una reverenda bestia.
APARTADO GRÁFICO
No es precisamente puntero, pero cumple bien la función de representar las situaciones tan absurdas que puedes cometer. Cuenta con escenarios bonitos sin ser lo máximo, además de una serie de físicas glitcheadas para enfatizar su normalidad. Hay guiños gráficos constantes a varias licencias en tono irónico, como la que hace referencia a cierto Pipboy post apocalíptico. Ciertamente podría tener un poquito más de músculo o quizás es parte de su intención visual para causar risa. Muy pocas veces puedes decir que lo genérico, además de impersonal, se vuelve una marca de identidad en mundos abiertos. En cuanto a lo estable, suele tener FPS fluidos con caídas muy acentuadas en momentos muy puntuales.
MÚSICA Y SONIDO
El doblaje cumple al igual que la música y los efectos de sonido que complementan la aventura. Tiene, aunque no destacan, pero sin duda en más de una ocasión se van a volver una fuente de risas. Una tónica de humor que se arma desde el principio, que le da igual si concuerda o no en algunas ocasiones.
CONCLUSIÓN
Goat Simulator 3 es una de esas cosas que desde el principio te deja clara su intención, apagarte el cerebro. No es necesariamente malo, a veces viene bien olvidarte de lo habitual y pasar un rato nomás porque sí. Un juego que no busca ser perfecto, pero sí bastante divertido o alocado, a solas o con amigos. Aspiraciones sencillas pero divertidas que no le darán el goty, pero seguro aliviará tu corazón en cualquier momento.




































