Jugar a ser una deidad como Arami no es para todos, pero en Fata Deum Demo tendremos una oportunidad de saber que se siente.
Una versión de prueba ha llegado para dar a conocer que aún existen buenos títulos que simulan una vida celestial. Aunque no se puede guardar ni cargar una partida en particular, los 6 días en tiempo interno del juego bastan. Al menos para darse una idea de lo que nos depara esta propuesta que nos recuerda a un clásico. ¿Será una bocanada de aire fresco, esta pequeña promesa divina? Reza conmigo para descubrirlo.
HISTORIA DE FATA DEUM
42 Bits Entertainment te permite ser omnisciente y omnipotente, aunque de forma muy breve en este pequeño adelanto.
Para ser una deidad con el ratón puedes apuntar a los edificios o mortales que quieres bendecir o afectar. La primera tarea es hacer que la mitad de los habitantes en una aldea crean en ti. Cada mortal tiene un nombre escrito en un color y al seleccionarlo, un círculo del mismo color indica su fe. Puedes cambiarlo mandando amor o inspirando miedo, cuyo costo y eficiencia puede incrementarse si mantienes presionado el clic izquierdo. Si te sientes atiborrado de tanta cosa sucediendo, siempre puedes detener el tiempo y moverte para planear tranquilamente tus movimientos.
Hacer eso cuesta maná y una de las formas más funcionales de conseguirlo es buscando algunas reliquias en el mapa. Puedes conservar o destruir cada reliquia, cada opción te otorgará algo en función de cómo deseas ejercer tu divinidad. En la noche puedes afectar los sueños de tu pueblo cuando la mitad de ellos ya cree en ti. Es aquí cuando puedes hacer que construyan barricadas, torres de vigilancia y otras cosas para fortalecer la fe de tus aldeanos. También es posible fertilizar las tierras, construir granjas, escuelas o librerías para incrementar su inteligencia. Como toque extra es posible hacer que emigren a otro lado para combatir la pérdida de la fe. Aunque puedes hacerlo gastando tu mana con los poderes divinos, debes recordar que cada decisión afecta como se desenvuelve todo.
Puedes buscar ser un celeste lleno de amor para dar, alguien que inspira miedo o quizás una mixtura de doctrinas. Aplastar al enemigo para crear un imperio o hacerlo mediante matrimonios para matar a los demás con tu eterna amabilidad. Es posible hacer que obtengas de manera pasiva su amor u odio para subyugar a los demás. Los poderes divinos pueden ser positivos o negativos, no hay puntos intermedios, solo blanco y negro. Pero al final se busca que seas humanitario a pesar de tus dones celestiales.
Literal puedes tomar control de cada mortal por interacción directa o bien dejarlos a su libre albedrío. Si interfieres puede ser una fuente de recursos o colocar nuevos establecimientos en el lugar que más te convenga. Siendo así una curiosa forma en que puedes hacer que una ciudad crezca por méritos propios o mediante la invasión.
Visualmente es bastante colorido en los entornos naturales, con un estilo caricaturesco para los aldeanos. No es puntero como tal, pero el arte elegido funciona para darle un toque inocente y amigable a la vista. Ofrece un mundo bastante vivo con sus ciclos de día y noche, mientras cada aldeano realiza su rutina. Unos vigilando, otros cultivando, quizás construyendo y además no pierden de vista tu presencia cuando tu cursor se acerca. Hay un buen trabajo en ese apartado para aplicar riqueza a su entorno a pesar de la simpleza.
El apartado musical tiene pocos temas pero tienen un buen trabajo para ambientar tu ideal de divinidad. Ya sea que estas repartiendo amor de forma idílica, incitando el pillaje o de plano invadiendo para imponer tu fe. Los efectos de sonido son sencillos y cumplen, aunque tienen a repetirse mucho si no cambias rápido de acción.
Fata Deum Demo tiene mucha inspiración en un clásico del género pero logrando destacar a su modo la premisa. Una lástima que tienes tan poco tiempo de juego disponible, pero permite tener un atisbo prometedor para este título. Es divertido ser la guía para llevarlos por el camino del bien o de plano abrazar la severidad militar. Aunque sencillo, tiene profundidad y promete mucho a futuro.


































