Tras hibernar 11 años, nuestro querido simio vuelve para cazar plátanos y Arami no se perderá su regreso en Donkey Kong Bananza.
HISTORIA DE DONKEY KONG BANANZA
Nintendo abrió una mina donde los simios buscan fragmentos de bananas, una de sus cosas favoritas. Justo cuando creen haber conseguido su dotación vitalicia, llega Void Company para acaparar mientras hunde todos los cimientos. A su despertar se encuentra con una roca parlante que resulta ser una niña del mundo superior, Pauline. Los dos se unirán para viajar al centro de la tierra para cumplir sus sueños mientras frustran planes malévolos.
JUGABILIDAD
Donkey Kong Bananza vuelve como un plataformero 3D, pero con una serie de añadidos interesantes que le dan personalidad. Empezamos con un sistema de polígonos destructibles mediante voxel capaz de tener diferentes formas, en vez de ser polígonos cuadrados. Gracias a esto los niveles no solo tienen destructibilidad casi total, sino también mucha amplitud sin necesidad del mundo abierto. Algo que le permite estar en un punto medio entre dos fórmulas y al mismo tiempo tiempos de carga mínimos. Lo último solo aparece cuando entras a las fases de bonificación o áreas nuevas, además de durar como máximo cinco segundos.
Explorar es parte fundamental de este viaje dividido en diferentes estratos que conectan con el centro del planeta. Todo para adquirir oro, fragmentos de banana y las glamorosas bananas minerales de una, tres o hasta cinco piezas. Con estas podremos desbloquear mejoras y nuevas habilidades que nos harán la vida más fácil al recorrer sus gigantescas zonas. No suena innovador, pero la forma en que se ha acomodado todo hace que no sea aburrido tomarte tu tiempo. Se le suma la capacidad de adquirir las formas bananza para alcanzar áreas que de otro modo es imposible. Las bonificaciones son se quedan atrás, con pruebas que se nota el empeño para ser creativas junto a retos interesantes. Un ejemplo es su referencia a Rampage mientras eres Kong Bananza destruyendo un edificio con premio doble si lo haces rápido.
Podría quedar ahí la cosa, pero hay algo más allá de la nostalgia al visitar los niveles retro de perspectiva 2D. Por primera vez nuestro peludo no es solo un tipo fuerte, también evoluciona junto a Pauline durante el recorrido. Anteriormente solía ser un personaje un tanto unidimensional, propósitos simples sin ir más allá y eso ha cambiado. Aquí va más allá de solo haberle cambiado el diseño para tener expresiones, te vas a terminar encariñando eventualmente. Eso hace que, sin sentirse como un juego de nueva generación, sí logra tener algo diferente y propio. Incluso cuestionarte porqué este no fue un título de lanzamiento junto al Mario Kart World para esta consola.
La aventura puede durarte poco menos de 20 horas si vas al grano o más de 50 buscando el 100%. Se agradece no lo hayan convertido en un colectatlon con requisitos para poder progresar, algo aberrante en varios plataformeros. Aunque su exploración ofrece mucha libertad, su único problema radica en la cámara cuando estas en un subterráneo excavando. Usa un sistema de transparencia y opacidades para que puedas ubicarte, pero da problemas cuando son espacios chicos. Lo cual provoca que no puedas ver bien si andas rebuscando por curiosidad. No te rompe la partida, pero puede llegar a ser molesto cuando buscas algún secreto colocado bajo tierra. Afortunadamente, si te atascas, puedes reparar el terreno con pulsar un botón tras abrir el mapa.
Junto a las transformaciones llegan los cosméticos, los cuales no son solo un adorno bonito. Aportan mejoras en algún aspecto para poder visitar cada rincón con alguna facilidad. Ya sea el color del pelaje, una corbata nueva, overoles simpáticos y un conjunto para Pauline. Estos elementos pueden pagarse con oro, fósiles o monedas banana para que tu coleccionismo tenga algo en que despilfarrarse. Si te has dejado algo, podrás usar a unos gusanillos de cristal capaces de viajar a cualquier punto del estrato. En caso de querer visitar otro estrato, solo podrás hacerlo con ayuda de la madre de estos seres. Aquí estaría mi segunda queja, que hubiera más puntos de acceso a la madre, los otros transportes son suficientes.
APARTADO GRÁFICO
Niveles con demolición total con niveles enormes es algo de lo que pocos títulos se pueden jactar. Añades que tiene un diseño donde la exploración es de 360º, es algo que rompe con el molde plataformero tridimensional. Como plantean las fases de bono, los retos y sus jefes variados hacen que sume a la experiencia. Es loco ver los mundos que hay en las capas inferiores, dignos de la odisea al centro de la tierra. Si la vista agrada, contarás con el modo foto e incluso esculpir una arcilla voxel para sacar tu artista interior. Respecto a las caídas de frames, solo ocurre en momentos muy concretos con demasiados enemigos o mucha destrucción. Fuera de ahí suele ir a 60 estables.
MÚSICA Y SONIDO
Los temas musicales pasan a tener una tónica de fiesta respecto al estilo junglar que le caracterizaba. Aunque es un cambio raro, hay piezas que se van a volver para el recuerdo a futuro. Tengo que incluir los retoques a los temas clásicos que suenan cuando visitas las fases retro, una modernización respetuosa. No se queda atrás el doblaje latino, el cual hace un buen trabajo para que te llegue el sentimiento de Pauline.
CONCLUSIÓN
Donkey Kong Bananza tiene algunos detalles pequeños superados en demasía por las virtudes que posee. Una aventura con algo de rol, coleccionismo, plataformeo y narrativa que se nota le pusieron esfuerzo a cada aspecto. Aunque aún no se siente como un cambio generacional, rompe algunos moldes convencionales con un toque creativo. Puedo decir que este título es de los que se pueden disfrutar si no conoces al género o al personaje. Pese a ser algo sencillo en su dificultad, la variedad en su exploración lo compensa. Me hace preguntar cómo será la nueva aventura del fontanero tras el buen hacer con su primer némesis.



























