Nadie se mete con este marinero de poca monta que Arami ni siquiera intentará cambiar o reformar, el mal habido Captain Wayne.
HISTORIA DE CAPTAIN WAYNE
Ciaran Games nos presenta al terror de los mares, un pirata con un brazo biónico y voluntad de hierro. Un buen día unos mercenarios le robaron su amado barco, al mismo tiempo que lo dejan varado a su suerte. Nadie le quita su adorado navío el S.S. Salty y vive para contarlo, más si son ricos presumiendo un botín. La venganza es un plato que se sirve al rojo vivo.
JUGABILIDAD
Captain Wayne nos ofrece un shooter en primera persona de estilo retro con un serio toque noventero. Muchos enemigos a batir, alta movilidad, enemigos montoneros, armas bizarras y una comedia ácida para recuperar su amado barco. Niveles amplios que al terminar nos presentarán una cinemática para contar más de su historia, similar a un show animado. La fórmula es una vieja confiable, esta vez en una experiencia más breve y concisa con sabor a 16 bits. Tendremos un disparo estándar, una patada capaz de impulsarnos por los aires y un brazo multi propósito para eliminar grumetes.
La exploración se parte entre zonas amplias bien contenidas que permiten rebuscar secretos con las secciones de tiroteo masivo. Los enemigos tienen una puntería brutal que exige moverte, pero tendrás suficientes coberturas en el entorno. Sumamos la agilidad con la que nos podemos desplazar para balancear la desventaja de ser uno contra muchos. Podrá sonar disparejo, pero realmente tiene un delicado balance que se compensa con muchos objetos curativos dispersados. Afortunadamente no son esponjas de balas, un buen tiro acomodado de la escopeta en la cabeza acaba con la mayoría. Los puntos de control podrían ampliarse, ser un poco más constantes, porque algunos se activan en tramos algo distantes.
La experiencia tiene cierto toque arcade mientras superas las ocho zonas que conforman a la isla Orca. Ofrece una experiencia bastante visceral, como toda caricatura de antaño, donde verás volar en pedazos exagerados casi cualquier cosa. Incluso cuando los destrozas en el agua, cambia la forma en que se van a dormir para siempre. Hay enemigos que te van a forzar a cambiar tus planes, como los boxeadores que solo a puños pueden ser vencidos. Sorprende lo que han logrado con el motor GZDoom, originalmente creado para trabajar con las primeras aventuras del slayer. Se ha personalizado tanto, separándose de sus raíces para ser algo loco y único.
APARTADO GRÁFICO
El arte es una mezcla de sprites coloridos dibujados a mano con otros elementos pixel art. Todo esto con una animación parcialmente acartonada que se inspira en las series animadas de mediados de los 90. Las ocho zonas que nos esperan son tan caóticas como su argumento, con una buena coheisón entre arenas y navegación. Su armamento es variado, con animaciones especiales cuando adquirimos algo importante y todo con un caos destructivo satisfactorio. Nunca antes el rosa había sido sinónimo de alguien rudo e imparable.
MÚSICA Y SONIDO
Estamos ante una mezcla de rock con electro que mantiene la vara alta en todo momento. Cuenta con actuación de voz admirable para las cinemáticas y jugabilidad, aunque tiene fallas en los subtítulos. Los efectos de sonido aquí son clave si quieres saber de dónde vienen los enemigos que no ves. Así como también lo estridente, a la vez divertido, del poder destructivo que tienen tus armas. Es una de esas mezclas que no tienen sentido, pero que a la vez le dan personalidad, encanto y enganchan.
CONCLUSIÓN
Captain Wayne es una experiencia contenida que toma mucho de la vieja era para ofrecer algo hecho con cariño. De apariencia caricaturesca con un reto desafiante bajo esa capa de dibujo animado en sus sprites. Un buen sentido del humor, buen balance entre acción y exploración en cada nivel, con un arte dibujado a mano. Es uno de esos proyectos que demuestras lo vital de hacer las cosas con el corazón de jugador a jugador.




























