Call of Duty: Black Ops 7 muestra algo del ADN frenético y divertido de siempre, el problema? Está falto de algo llamado «alma».
Todos sabemos que la saga Call of Duty no se destaca precisamente por su variedad, pero siempre han encontrado la forma de gustar a sus fans. En el caso de Black Ops 7, es evidente la falta de algo que lo defina como una experiencia propia.
Falta de identidad.
Esta saga de juegos suele sostenerse por tres pilares principales, la Camapaña, el Multijugador y el modo Zombies.
Comenzando por la Campaña, esta retoma la trama dejada por Black Ops 2, osea en el futuro (2035) y teniendo a David Mason como protagonista. El principal cambio en esta ocasión, es que nos presentan una campaña que se puede jugar de forma cooperativa de hasta 4 jugadores. Además, está adaptada para tener mecánicas que provienen del multijugador y el modo zombies.
Lo anterior se traduce en mapas con diferentes zonas abiertas, armas repartidas por el escenario y que tienen distintas rarezas, rachas de bajas, objetos para aumentar el blindaje y habilidades. Da la impresión de estar entre un punto medio de los modos multijugador y Warzone.
Este representa un gran cambio respecto a las Campañas de juegos anteriores. En ellos podíamos ver una historia estructurada, con mom,entos de alta tensión y muy cinematográficos, cosa que no encontraremos aquí. No es que esté falto de una trama, pero esta no cumple con lo que podríamos esperar de una trama con momentos frenéticos.
La Campaña busca complementarse con un modo de juego llamado Endgame, el cual se desbloqueaba al finalizar las misiones de la camapaña, solo que ahora l podremos encontrrar sin tener que completarla. Endgame es un modo de juego que funciona como un shooter de extracción. En este tendremos que completar una serie de misiones y desafíos en Avalon, el escenario donde se desarrolla la camapaña.
Durante la partida podremos subir de nivel, mejorar armas, desbloquear camuflajes, entre otros elementos, para enfrentar a unos enemigos que cuentan con una IA bastante mejorable. Si bien puede resultar como una alternativa a la intensidad del multijugador y los zombies, su estructura puede caer en lo repetitivo.
Teniendo en cuenta estos elementos, el apartado de «Campaña», resulta en una experiencia a la que le falta identidad. Esto se hace evidente por su enfoque parecido al multijugador e incluso, por el reciclado de contenido de su anterior entrega en cuanto a los escenarios se refiere. Sin duda, un apartado al que le falta «alma».
Al menos sigue siendo divertido.
Dejando la campaña atrás, al menos el multijugador y el zombies funcionan de mejor manera. Aunque ambos comparten ciertas mecánicas, estos ofrecen experiencias que se diferencían entre si. En esta entrega no han cambiado mucho la fórmula de lo que venía ofreciendo anteriormente, pero siguen utilizando una base bastante sólida, divertida y hasta adictiva.
Aunque el título cuenta con la que probablemente sea la mejor movilidad y dinámica que ha tenido la saga, este enfoque continuista general no es suficiente para los fans que vienen jugando título tras título.
En el caso del multijugador, tenemos mapas nuevos que se introducen en esta entrega y otros clásicos populares provenientees de Black Ops 2. Se sigue apostando fuertemente por el Omnimovimiento, el cual nos permite lanzarnos, deslizarnos y correr en cualquier dirección, ya sea llendo de frente o de espaldas. Además, se añade la posibilidad de poder impulsarnos en las paredes para alcanzar posiciones más altas y tácticas. Estas posibilidades dan pie a partidas frenéticas y divertidas.
Aunque tenemos la existencia de «Operadores», estos más bien funcionan como skins, por lo que podremos crear nuestras propias clases con las armas, accesorios y habilidades que se ajusten a nuestro estilo de juego. Aunque las armas aún requieren algo de balance, la habilidad de cada jugador sigue jugando un papel importante. Si conseguimos aportar a los objetivos de los distintos modos de juego y utilizamos e forma correcta nuestras rachas de puntos, podremos voltear las partidas a nuestro favor.
Aunque lo anterior puede sonar muy bien, probablemente ese sentimiento pueda aplicarse solamente a los jugadores de las entregas más recientes. Los que vienen jugando desde siempre, e incluso al gunos de los recientes, notarán la falta novedades reales. Aunque este título pueda ser el de mayor contenido en años en cuanto a mapas, modos y desafíos se refiere, la base sigue siendo la misma de siempre, haciendo la experiencia poco atractiva.

Por su parte, los Zombies siguen siendo de lo mejor que tiene cada entrega de la saga. Sigue manteniendo su sólida base con un modo por objetivos en mapas grandes y elementos narrativos, y otro modo por rondas en mapas pequeños.
Aunque sigue sintiendose muy parecido respecto a la experiencia de Black Ops 6, la fórmula sigue siendo muy divertida, más si jugamos con amigos. Además, tenemos de vuelta el modo Dead Ops Arcade, una experiencia arcade (valgase la redundancia) con vista aerea muy intensa, divertida y que tira más por lo humorístico. Aunque cuenta con vista aerea, existe la jugabilidad de jugarlo en primera persona para quienes prefieran esta perspectiva.
Sin duda, el modo zombies sigue siendo el elemento más solido de todo el paquete.

En cuanto a lo visual, el juego sigue sin destacar demasiado en cuanto poderío bruto, pero sigue dándo algunos momentos visualmente llamativos sobre todo en el multijugador. Aún así, estos momentos suelen ser algo puntuales. La Campaña es la que se ve más afectada por la falta de momentos intenso en su trama, por lo que el apartado visual se queda corto.
Debo mencionar que el juego hace uso de IA, tanto para algunos objetos desbloqueables como las tarjetas e presentación, como para algunos elementos visuales. Si bien la IA es algo que se va utilizando poco a poco como herramienta en la industria, no deja de ser algo que provoca que, en los elementos que se utilice, pierdan cierto encanto. Su utilización se hace cada vez más evidente y eso termina afectando al acabado de algunos elemntos del juego.
Al apartado sonoro le sucde algo parecido, pues, en cuanto a música, apenas tenemos algunos tonos en momentos puntuales. Suele haber alguna pieza pequeña cuando subimos de nivel en el multijugador o en los menús del juego. Eso si, efectos de sonido como explosiones, el sonido de las balas y las voces de los personajes están muy bien logradas.
Conclusión.
Call of Duty: Black Ops 7 es un juego que sigue mostrando ese ADN que siempre lo ha caracterizado. No deja de ser una alternativa en el géner de los FPS que resulta divertida y frenética, al menos en el Multijugador y Zombies. En cuanto a la Camapaña, esta es probablemente la más floja que se ha preentado en años. El hecho de integrar elementos del Multijugador a la Camapaña ha afectado terriblemente a la experiencia. Y por si fuera poco, el reciclaje de contenidos ha provocado que esta entrega no tenga una identidad propia, lo que puede provocar una falta de interés tanto para los fnas recientes como para los veteranos.
Aún así, la base de siempre sigue ahí y esperemos que con el tiempo el juego pueda mejorar, pero por lo pronto, estamos ante un título que siendo sinceros, es algo difícil de recomendar en su estado actual.
Call of Duty: Black Ops 7 es desarrollado por Treyarch y Raven Software y publicado por Activision. Ya está disponible en Xbox Series X | S (copia de este review). También podemos encontrarlo en Xbox One, PlayStation 5, PlayStation 4 y PC a través de Battle.net, Steam y Windows Store.
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