Baby Blues Nightmares es un juego de terror desde la perspectiva de un bebé, simple, pero con una gran ambientación.
El miedo a través de los ojos de un niño.
En términos de narrativa, esta es muy sencilla, tomamos el rol de un bebé que siempre fue diferente a los demás. Siempre prefirió jugar con sus juguetes en vez de jugar con otros niños. El tomó cierta obsesión a una línea de peluches que se basan en los personajes de un programa para niños. Coleccionó a casi todos los personajes, menos al que sería el protagonista del programa. Un día, estos peluches desaparecen, perdiendo el sentido de seguridad que estos le proporcionaban. Ahora, el bebé se lanzará a la búsqueda de sus preciados peluches, aunque aparentemente, esta desaparición oculta algo terrorífico.
La historia no nos cuenta realmente mucho, solo sirve para aumentar ese sentimiento de terror que busca transmitir el juego a través En temas jugables de los ojos de un infante. Cosa que consigue de gran manera, con diálogos de tono tenebroso y muy misteriosos.
La jugabilidad es igual de simple, tenemos una perspectiva en primera persona con la que exploraremos lugares que no son muy complicados de descubrir. Pero eso no significa que no sean complicados, pues debemos que recordar que somos un bebé. Encontraremos distintos obstáculos que debemos sortear, por ejemplo, si necesitamos salir de una habitación, tenemos que alcanzar la cerradura de una puerta, la cual probablemente esté fuera de nuestro alcance.
En los escenarios, tenemos distintos elementos con los cuales interactuar, como sillas que nos permitan alcanzar lugares que debido a nuestra altura serán inalcanzables para nosotros. Pero los obstáculos no son todo, pues terribles monstruos esperan por nosotros. Estos podrán detectar nuestra presencia gracias al sonido. Si hacemos mucho ruido al movernos, o aplastamos algún juguete que suene, esto alertará de nuestra presencia y vendrán por nosotros.
Para nuestra suerte, podemos ocupar cosas como peluches con sonido o juguetes para lanzarlos y que sirvan de distracción. También, como todo juego de terror, tendremos varios jumpscares que suceden cuando menos nos lo esperamos. Esto provoca que nuestro personaje sienta miedo, y con ello, nuestra barra de felicidad se reduce. Si llega hasta cierto nivel, el bebé llorará, lo que ayudará a los monstruos a detectar nuestra presencia por el ruido que hacemos. Podemos ocultarnos en lugares como debajo de una mesa o en un locker, pero igual, si lloramos, el ruido nos delatará.
La forma de recuperarnos es comiendo una barra de chocolate, las cuales podemos encontrar en distintas partes de cada nivel. El juego cuenta con un sistema de inventario para que podamos guardar ciertos objetos. De hecho, también hay ciertas zonas seguras que nos permiten guardar la partida y almacenar objetos que puedan ser útiles en niveles posteriores.
Cómo se darán cuenta, el sigilo es una mecánica vital del juego, sobre todo porqu somos un bebé, nuestra movilidad se ve bastante reducidad por este detalle, por lo que ocultarnos y tener cuidado de nuestros al rededores será crucial a la hora de superar cada nivel.
Un terror diferente.
Visualmente, el juego no destaca demasiado en temas de poder técnico, pero lo que se lleva las palmas es sin duda la ambientación. El juego saca mucho partido de este «terror infantil», mostrándonos cosas como muñecos con caras distorsionadas, iluminación limitada que nos dan inseguridad, etc. Elementos que parecen simples pero que para un niño son terroríficos, el juego transmite de gran manera este miedo gracias a lo limitado que estamos debido a nuestra condición de bebés.
El sonido también aporta bastante al factor miedo, con sonidos fuertes y que salen de la nada. Voces extrañas, risas macabras, sonidos guturales, tenemos varios elementos que suben la tensión en todo momento. En más de una ocasión nos tomarán con la guardia baja, por lo que sonidos estruendosos que dan muy bien. Lo bueno de todo esto es que no se abusa de este elemento sorpresa, por lo que es complicado estar preparado cuando se da algún sobresalto.
En temas de rendimiento el juego va bien en todo momento, solo mencionar uno que otro bug como que desaparezcan algunos elementos al interactuar con ellos. Mencionar que puede también haber algún problema que obligue a cargar un punto de guardado anterior por quedar atrapado en algún escondite sin poder moverte. Son males que pueden ser resueltos con algún parche posterior pero si puede llegar a ser molesto, pues son problemas que afectan diectamente la experiencia de juego.
Conclusión.
Baby Blues Nightmares es un juego simple en todos sus elementos, la historia es poca (por no decir nula) y la jugabilidad es bastante limitada. Pero esto tiene una razón de ser, pues buscan transmitirnos el miedo a través e los ojos de un bebé que sale en busca de sus peluches perdidos. Elementos como la ambientación y el sonido es lo que engrandece la experiencia, dándonos un buen nivel de inmersión. Sin abusar de estos elementos, este juego nos mantendrá al borde de nuestros asientos de principio a fin aunque el juego sea un tanto corto de duración. Aún con ello, si son fans del género de terror, vale la pena experimentar este tipo de miedo, cosa que no suele verse muy seguido. El juego es altamente recomendable.
Baby Blues Nightmares fue desarrollado por una persona dentro de Steelkrill Studio. El título ya está disponible en PC a través de Steam (copia de este review), Epic Games Store y GOG.































