Del ganador del Óscar Bong Joon-ho (Parásitos) llega Mickey 17, una innovadora película de ciencia ficción basada en la novela «Mickey 7″ de Edward Ashton. Robert Pattinson interpreta a Mickey Barnes, un trabajador cuyo empleo le exige el máximo sacrificio: morir para ganarse la vida. Escrita y dirigida por Bong, la película cuenta con un elenco de lujo, incluyendo a Naomi Ackie, Steven Yeun, Toni Collette y Mark Ruffalo. Agradecemos a Warner Bros. por la invitación y les compartimos un poco de lo que les espera en esta review.
Ser o no ser… irrelevante si te pueden restaurar
El largometraje gira sutilmente en torno a la pregunta de sobre «ser o no ser». Nos pone en los múltiples zapatos—o más bien, en las múltiples versiones—de Mickey Barnes, un hombre cuya especialidad es tomar malas decisiones. Acorralado por sus propios errores y recuerdos en la Tierra, descubre que su única oportunidad de sobrevivir es abandonar la Tierra en una misión espacial revolucionaria. Pero, fiel a su naturaleza, elige el peor trabajo posible: se ofrece como voluntario desechable, un conejillo de indias humano para crueles experimentos científicos. Como era de esperarse, las investigaciones terminan matándolo… aunque, irónicamente, su sacrificio permite obtener el conocimiento necesario para salvar a la humanidad. Eso sí, gracias a una peculiar tecnología, su memoria es transferida a un nuevo clon huésped, asegurando que Mickey siga tomando pésimas decisiones, una y otra vez, en nombre del progreso.
El eco de una identidad reciclada
A Mickey no parece incomodarle ni importarle ser desechable, hasta que a la mitad de un lapso de hastío distingue entre la tripulación un aroma que lo sacude hasta los huesos. No es solo atracción; es como si esa esencia, imperceptible para los demás, despertara una chispa olvidada en su interior. De pronto, Mickey siente que recupera algo genuinamente suyo, una identidad más allá de su cuerpo clonado y su existencia desechable, se siente como todo enamorado, único. Esa sensación embriagadora de creer que nadie ha sentido lo mismo antes, que su conexión es irrepetible, que por fin hay algo en el universo que le pertenece solo a él, lo motiva a disfrutar la vida o vidas.
Es así como la película insiste en la misma pregunta: ¿qué significa ser uno mismo cuando se puede fabricar una nueva versión al menor inconveniente? ¿Somos nuestras decisiones, nuestras emociones o apenas un cúmulo de intensos recuerdos?. Y justo cuando Mickey en su versión 17 comienza a aferrarse a la ilusión de autenticidad, un accidente da pie a la aparición de Mickey 18. La versión corregida y aumentada. Es audaz, carismático y rebosante de confianza, mientras que Mickey 17 es sensible, compasivo y raya en una ingenuidad casi enfermiza. Mientras el primero es un mártir resignado al ciclo de reciclaje, el segundo encarna la arrogancia de quien jamás ha conocido la derrota. En teoría, son el mismo individuo; en la práctica, son sus respectivas sombras que afrontan cualquier situación a la inversa, lo cual da inició a grandes momentos de comedia y reflexión.
Dictador, CEO o Mesías: ¿Por Qué Elegir Solo Uno?
La obra no pierde la oportunidad para lanzar una sátira de una sociedad donde la identidad personal es más decorativa que funcional y la exploración espacial se parece sospechosamente a un ambiente de oficina tóxica. Aunque Mickey es el único clon, el resto de la tripulación tampoco la tiene fácil: su autonomía es más ilusoria que real, y cualquier intento de pensamiento crítico es visto con el mismo entusiasmo que un motín. La misión no busca el avance de la humanidad, sino la eficiencia a cualquier costo, y en este sistema la obediencia es oro, la disidencia es un error y el jefe, por supuesto, siempre se lleva la última ración de snacks de la nave.
En este papel de líder despótico, Mark Ruffalo brilla como el dirigente supremo de la distopía. Con carisma de influencer corporativo y un amor obsesivo por el control interpreta su personaje inspirado en una colección de defectos de líderes mundiales. Así que veremos en pantalla una cómica fusión fallas en una sola figura que gobierna con una mezcla de paternalismo, demagogia y manuales de autoayuda corporativa. Este personaje no dirige, administra; no motiva, somete; y su discurso está compuesto en partes iguales de promesas vacías y amenazas disfrazadas de oportunidades. Su liderazgo convierte la misión en una caricatura de los regímenes más opresivos, donde la tripulación aprende rápido que la mejor estrategia para sobrevivir es asentir y evitar el contacto visual.

Dos Mickeys, un Solo Genio: Pattinson y su Reto Más Ambicioso
Entre todo el elenco, Robert Pattinson se roba la pantalla con sus dos protagónicos, Mickey 17 y 18. El actor despliega una versatilidad tan extrema que parece estar en una competencia consigo mismo… y ganando. Su manejo de acentos, posturas y reacciones convierte su propio reflejo en su mejor compañero de escena, logrando una mancuerna tan absurda como fascinante. En una película donde el humor negro es el rey, Pattinson eleva el tono con una interpretación que oscila entre el drama existencial y la comedia involuntaria de alguien que se lleva demasiado bien (o demasiado mal) consigo mismo.
Este doble papel es un reto mayúsculo, una prueba de fuego que Pattinson afronta con la maestría de quien ha decidido que encasillarse es aburrido. Su capacidad para diferenciar a ambos Mickeys sin perder la química con… bueno, él mismo, es casi un truco de magia actoral. Bajo la dirección precisa y visionaria de Bong Joon-ho, el actor confirma que su talento no tiene límites. Vemos en pantalla a un Mickey o dos, que mezclan lo trágico con lo ridículo de una forma que haría sentir orgulloso al clon más reemplazable.
Mickey 17: Bong Joon-ho Entre el Humor y la Distopía
La película adapta con ingenio la novela de Edward Ashton, su enfoque prioriza la sátira y el humor sobre la ciencia ficción más densa. Así ofrece al público una experiencia tan entretenida como impredecible. Bong Joon-ho imprime su sello con una visión única, donde la crítica social se desliza entre diálogos afilados y situaciones delirantes. Pero si algo mantiene todo en órbita, es Robert Pattinson, quien brilla en su doble papel y logra que discutir consigo mismo sea tan hilarante como intrigante. Al final, más que un dilema filosófico, Mickey 17 es una celebración del caos con estilo.
Conclusión
Al final, Mickey 17 no busca dar respuestas definitivas sobre la identidad o la conciencia. Se trata de más bien de una invitación a jugar con estas ideas a través de un espectáculo visualmente impactante y narrativamente irreverente. La película abraza el caos con una mezcla de humor, sátira y un ritmo desenfrenado que convierte cada dilema filosófico en una oportunidad para pensar y profundizar desde nosotros mismos. Si te gustaría probar un coctel de psicología, ciencia ficción, filosofía y buen humor, recuerda que Mickey 17 llegará a la pantalla grande el próximo 6 de marzo de 2025.





























