Qué se puede decir que no se haya dicho ya con Kung Fu Panda 4, que si es mala, que si tiene cosas rescatables, que si rompe el canon. Hoy vengo a romper media lanza en favor de esta película que, sí, es la peorcita de todas y pudo haber sido peor.
Hay algo que tiene este largometraje, de buenas a primeras, y es que en cuanto empieza notas que su ritmo es exageradamente acelerado. Es una película que pareciera que tiene el tiempo contado o que te quiere poner muchas cosas en menos de dos horas. Esto es la primera señal que aunaba lo que sucedería… que no hay nada que contar realmente.
En esta ocasión si habrá spoilers, pero no muchos. Es que si te tendré que contar una o dos cosas importantes para que entiendas lo que sucede.
- Reseña de película: Una saga que llegó a su fin, Evangelion 3.0+1.0.
Malos pasos
El objetivo de la trama se divide en dos cosas: La primera, que Po necesita encontrar un sucesor para ser El Guerrero Dragón. Y la segunda, que ha aparecido una nueva villana que quiere robar el Kung-Fu, o algo así, de muchos guerreros y antagonistas de anteriores filmes.
Lo primero, lo de nuestro panda favorito, se puede llegar a considerar como plausible hasta que te pones a analizarlo. ¿Por qué Po necesita un sucesor? No hay una razón aparente más que la de ser el siguiente Oogway, la tortuga de tres pelis atrás. Pero bueno, va y conoce a una zorra gris ladrona que, tras unas peleas con el héroe, él se apoyará en ella para ir detrás de la villana e intentar ponerla en el buen camino.
Por otro lado, la antagonista es una camaleón que… la verdad no sé para qué hace las cosas, por ser mala, supongo. De verdad, creo que la única motivación es que quiere dominar su región, o China, o lo que sea. Lo memorable de ella son sus poderes… y ya.
Peleas de subtramas
Otra cosa que cambia muchísimo el tono del filme a comparación de los anteriores es la subtrama de los papás de Po. Estos son un alivio cómico que se sobreponen al alivio cómico que ya tiene el mismo protagonista. Aunque realmente son chistosos, desconciertan en algunas ocasiones y llegan a cortar feo el hilo de la trama.
Eso sí, parte de la historia de la zorra, llamada Zhen, es bastante interesante. No llegaría a decir que buena, pero los momentos que construye son gratos de ver y, para una película para todo público, puede llegar a construir un momento emotivo… hasta que lo ves con doblaje latino… ya llegaremos a eso.
Las escenas de pelea son lo mejor de Kung Fu Panda 4. Definitivamente mantienen el entretenimiento a tope siempre y nos muestra como Po llega a sacar todo su potencial sin ayuda de nadie más, ya que en este filme los Cinco Furiosos brillan por su ausencia.

El doblaje y su astilla
Si hay algo que adoro es un doblaje bien hecho. Bueno, debo decir que todos hicieron un trabajo bastante bueno, como es usual. Omar Chaparro sigue dando vida a Po tan bien como lo hace Jack Black en inglés, Aida López le da esa maldad a la villana, y Blas García como Tai Lung una vez más es una exquisitez.
No obstante, Verónica Toussaint definitivamente ha quedado a deber como la coprotagonista. Hay momentos donde verdaderamente demuestra los sentimientos e intenciones de Zhen, sin embargo, donde debería esta triste, enojada o frustrada, simplemente no hay nada. Se enfocó más en sonar bien que en realmente dotar a la zorra de una personalidad.
Palomera
Al final de cuentas, Kung Fu Panda 4 demuestra que siempre hay un patito feo. En la trilogía original yo no veía uno, si acaso tal vez la tercera, que aún así fue bastante buena, pero no, llegó la cuarta a quitarle el trono a la peor de todas.
Muchas gracias a Universal por invitarnos a la función en Cinépolis, espero que la próxima trilogía secuela rumoreada, si es que se concreta, esté mucho mejor estructurada para darles una evolución a los personajes y que vuelva a lo exquisitas que fueron las primeras tres películas.




























