Sí, así como tal, es rara; no porque no tenga sentido, sino por su ritmo desenfrenado. That Time I Got Reincarnated As A Slime: El Vínculo Escarlata es una experiencia que solo los fanáticos podrán apreciar completamente porque, aunque cualquiera podrá entender su trama y disfrutarla, su esplendor va dirigido a quien ha visto el anime.
Para que me entiendan, esta película auto-conclusiva es de esas que no sabes si tendrá un impacto a futuro en el anime (si es que continúa, porque aún no hay nada anunciado para una tercera temporada). Por lo visto, los acontecimientos sí que fueron importantes, ya que tienen que ver con el pasado de Shion, Benimaru, Shuna y Hakurou.
Tranquilo, no habrá spoilers, aunque sí unas cuantas quejas con los subtítulos y la experiencia general de la película…
Dejémoslo claro
La película conserva la esencia del anime y, no obstante, cualquiera puede apreciar la trama del largometraje porque los diálogos tienden a ser auto-explicativos (y los personajes suelen redundar en la situación que viven). Este hecho no es de mi gusto, tampoco lo hace una mala experiencia… a menos que esperes algo digno de un BAFTA, ahí si entendería que dijeras que no vale la pena.
- Esta película de anime sí fue aclamada porque no se ve, se comprende; y no es un gran filme, es arte.
Ahora que espanté a los expertos del séptimo arte, te debo advertir que, a menos que cambien esto para las funciones públicas, los subtítulos en dos escenas son malos.
Dichas secuencias ocurren cuando son dos los personajes quienes interactúan al unísono, es decir, hablan al mismo tiempo. Aquí, los subtítulos empiezan a volverse locos y pasan demasiado rápido como para siquiera entender qué dicen. Eran de un segundo o menos su duración y yo no ralentizo el tiempo.
Aunado a esto, cuando un personaje no está en escena y tiene un dialogo, no se le escucha. Lo sé porque los subtítulos aparecían y no se oía nada. Desconozco si es un error nativo o es parte de la versión que se proyectó en la función a la que fui. Indudablemente, mermará tu experiencia. Cabe destacar que no sé si el error también se encuentre para la versión doblada al español latino.
El ritmo raro
Ahora, tras lo importante, va el por qué le puse ese adjetivo en el título. Una vez más, no lo hace necesariamente malo, pero si muy cuestionable, porque la trama no se arriesga mucho (sí, aún al considerar que es una película de un anime).
That Time I Got Reincarnated As A Slime: El Vínculo Escarlata introduce personajes que me gustaría seguir viendo a futuro, porque casi la mitad de la duración estuvo enfocado a presentarlos ante el público. De hecho, bien las dos mitades podrían ser un arco argumental cada uno en la serie.
Esto puede jugar para bien o para mal. Los problemas de los protagonistas se solucionan y, eventualmente, quedas intrigado de una manera en que ya no sabes para donde irá la trama. Si es de doble filo o no, dependerá de tu punto de vista, por mi parte, quedé así de:
“… ¡¿Y ya?!, pero si ya no hay nada más que hacer, ¡lo resolvió todo el slime Rimuru!”,junto a un “XD” si lo hubiera escrito en ese momento.

De igual manera, el clímax no se siente tan potente porque, salvo un par de excepciones, no se siente que los personajes corran peligro en algún momento. Manejan la situación bien, lo que demuestra un trasfondo abarcado en el anime que solo los fanáticos podrán apreciar (como dije al principio).
Lo cómico no se queda atrás y, si te da risa la simpleza del humor japonés, como a mí, entonces seguro que una sonrisa si te saca. Tampoco te lo tomes como un reto de tener cara de Moai o de Patrick Bateman todo el rato…
En efecto, es cine
¿Lo recomiendo?, pues depende. Con sinceridad, solo lo haría para quienes gustan de películas de anime (conozcan la saga o no), mientras que, para los que sí van al día, es un “sí” seguro.
That Time I Got Reincarnated As A Slime: El Vínculo Escarlata estará disponible en Cinépolis a partir de mañana. Muchas gracias a Sony y Crunchyroll por invitarnos a la función de prensa y, quienes gusten verla, cuidado al salir, no vaya a aparecer un random con un cuchillo, la vida real no tiene isekais… creo…






























