[Arata Review] Towa and the Guardians of the Sacred Tree [PS5]

Towa and the Guardians of the Sacred Tree

Los mitos cautivan a Arami al descubrir la leyenda de la Aldea Shinju y más cuando cobran vida en Towa and the Guardians of the Sacred Tree.

HISTORIA DETOWA AND THE GUARDIANS OF THE SACRED TREE

Bandai Namco nos lleva a un tiempo ancestral cuando las leyendas eran reales en un viejo poblado. Los protectores portaban una espada Surugi y la magia Kagura para enfretar a Magatsu, una fuerza primordial del caos. Solo ellos pueden impedir que se acabe el mundo conocido bajo la luz de los dioses. Una pelea mítica está por comenzar para encerrar de una vez por todas al mal.

 

JUGABILIDAD

Towa and the Guardians of the Sacred Tree no es solo un roguelike, tiene un abanico de posibilidades. Empezando con varias actividades cuya importancia es equitativa, además de relevante para cada expedición o intento. Fabricar un arma nueva no solo es cumplir la receta y listo, tiene todo un arte detrás. Varios minijuegos que consisten en imitar lo que hace un herrero de verdad, tu desempeño deriva en su calidad. Interactuar con otros aldeanos forma parte de la aventura, desentrañando interacciones propias de una historia más compleja o revelando información. El hub normalmente es algo transitorio, pero aquí forma parte del desarrollo argumental, se siente integral en vez de estorbar.

Las batallas emplean un sistema de doble armamento que requiere toda tu atención para sacarle provecho. Un Surugi para el ataque directo y un Kagura para la magia que nos apoyará durante cada trayecto. Tus dos armas, denominadas Konzashi y Wakiszashi, tienen una barra de resistencia que se vacía conforme se usa. Deberás alternarlas para poder usarla de nuevo, creando una dinámica de cambio que permite poderosos combos al dominar. Cuesta adaptarse, porque también se puede controlar manualmente al Kagura para evitar que reciba daño al seguir nuestro movimiento. Una vez te acostumbras, el sistema ofrece flexibilidad y muchas combinaciones con las pasivas que adquieres al limpiar cuartos. Incluso hay ataques exclusivos en base a su posición.

Tiene controles ágiles, sencillos, responsivos para el frenetismo que tienen sus batallas. Cada intento puede durar de 30 a 45 minutos, aunque varía en función a los eventos que te toquen. Tendrás dinámicas donde ambos personajes pueden interactuar entre ellos o con alguien nuevo al ir descubriendo habitaciones nuevas. Los jefes no solo requieren que tengas bien armado al dúo, hace falta entender las bases del combate. Aunque con un pequeño inconveniente, nuestro compañero esquiva un segundo después del principal y eso provoca que reciba daño inesperado. Algo que se podría corregir si no corriera tan lejos del principal e hiciera la esquiva al mismo tiempo.

Un detalle a pulir serían las mejoras, muchas son de subir una estadística y pocas alteran las habilidades. Con su trasfondo mitológico se puede permitir algunas alteraciones o incluso referencias que le darían más impacto a las construcciones. Actualmente solo tenemos alteración elemental o un incremento porcentual sin tener sinergias entre sí. Claro que ayudan para poder lidiar con la dificultad creciente, pero puede ser mejor. Me gusta que los jefes sean un reto, pero tienen más daño del que deberían y sus indicadores de ataque no son precisos. Esto último, por citar un ejemplo, es el dragón que al estar en constante movimiento nunca representa bien donde atacará.

La aldea es una dinámica aparte donde la puedes hacer crecer al construir edificios con los materiales adquiridos al incursionar. Esto confiere una mejora pasiva de tus estadísticas, igual de importante es entablar amistades con los aldeanos. Sus misiones en su mayoría son de recadero, pero los materiales obtenidos te permiten progresar y acceder a más interacciones. Puede parecer algo fastidioso, pero es un elemento que es divertido e invita a continuar ampliando esta aldea tan importante. Verás también el desarrollo que tiene cada uno de los guardianes, ocho historias que vale la pena conocer. Por si fuera poco, con esfuerzo es posible jugar con la mismísima Towa.

APARTADO GRÁFICO

Su estilo artístico es una oda al folklore japonés, su mitología, colores vibrantes en cada escenario. Los dibujos de los personajes son buenos, pero los modelados no se quedan atrás y resaltan en los minijuegos. El diseño generado al azar tiende a repetir algunos arquetipos de sala, pero la parte artística no defrauda. La interfaz en general tiene un buen diseño que plantea lo importante en el combate, los minujuegos y la aldea. Se podría mejorar la parte de las mejoras si usaran un ícono para entender mejor cuál de las armas mejora.

MÚSICA Y SONIDO

Tiene una banda sonora que desde el primer momento te atrapa para transportarte a su mitología. Los efectos de sonido son más sencillos, pero tienen impacto cuando obtienes las mejoras elementales o de los ataques enemigos. Ayuda más en las peleas contra jefes para preveer mejor los patrones a pesar de la falla con sus indicadores.

 

CONCLUSIÓN

Towa and the Guardians of the Sacred Tree destaca por la narrativa, un pubelo que evoluciona y se integra a la historia. Las expediciones son sencillas a comparación de los jefes, cuya dificultad radica más en su daño que por sus dinámicas. Administrar la aldea es una de las partes más divertidas, así como también ir conociendo a los guardianes y aldeanos. Esto se extiende a sus minijuegos, siendo la forja de armas nuevas el que más destaca. Una aventura que te hace sentir parte de su mitología y los fantásticos cuentos de japón.