Tres guerreros se adentran al reino de Arami para desafiar cualquier peligro o dios cuyo botín tomarán para mejorar en Lootbound.
HISTORIA DE LOOTBOUND
ArtDock cuenta la historia de guerreros que no recuerdan nada, salvo el arte del combate. Por cada hoguera que visitan, van a recordar un poco de su pasado, más si vienen acompañados. La meta es purgar la tierra de todo mal que encuentren y si caen, lo intentarán de nuevo sin remedio. Pero la verdad del mundo se halla en la biblioteca, la cual se alimenta de cada aventura que estos héroes tengan.
JUGABILIDAD
Lootbound agarra el rol por turnos mezclado a la fantasía oscura y el buen dado. Tenemos vitalidad y maná que no se restablecen, salvo por la armadura que sí se recarga entre combates. Debemos elegir un camino para llegar hasta el final tres veces, donde nos depara las partes que tiene le jefe. Nosotros no subimos de nivel de forma tradicional, el equipamiento es lo que modifica nuestras estadísticas principales. Se apoya del entrenamiento para mejorar afinidades, además de aprender habilidades tras avanzar lo suficiente en nuestro viaje.
Hay nodos para conseguir compañero, equipo, mejorar un afijo, conseguir un accesorio con distintos niveles de dificultad. Estos necesitan una tirada de dado, el cual también se puede mejorar para aumentar tus posibilidades de conseguir los mejores premios. Si fallas, tienes posibilidad de intentarlo una vez más en todo el recorrido. Por lo que debes elegir bien cuando usar esto para conseguir un premio que valga la pena. Las hogueras permiten tener conversaciones entre los héroes, además de curar a un solo héroe, aunque debería ser a todos. Leer los diálogos hace que valga la pena avanzar, pues tienen interacciones que acaban en buenas lecciones de filosofía. Todo con una buena traducción al español latino y un progreso que no abruma.
Al final de cada intento podemos visitar nuevas secciones del bastión, revisar la biblioteca para conocer enemigos o nuestros personajes. La posibilidad de obtener mejores estadísticas para cada héroe con las gemas o desbloquearlo con anillos si la expedición tiene éxito. Se expande el fuerte entre más avanzas, además de abrir hasta dos dificultades extra que te pondrán fieramente a prueba. Una propuesta donde la rejugabilidad abre más interacciones, historias del pasado, jefes a batir, pero hay algo más.
El botín, la pieza central de nuestra progresión temporal, que funciona como un tetris. Cada pieza tiene una forma y debemos ajustarla a un tablero, algunas con bonificaciones si acomodas de cierto modo. Combina esto con varias piezas, puedes acabar con un personaje tan resistente o poderoso como para ganar de un golpe. Tiene casillas limitadas inspiradas en el mundo de Santuario, como cuando salvaron la Catedral de Tristram. Solo podremos llevar dos consumibles en el héroe principal, pero los tres valientes tienen el mismo espacio para armarse. Algunas piezas se pueden rotar, otras activan su poder si se acomoda en cierta parte o con ciertas piezas conectando. Si lo dominas, puedes atascarte de muchas pasivas que rompen todo.
APARTADO GRÁFICO
Todo usa pixel art hecho a mano que se inspira en calabozos y dragones, pero con una estética escandinava. Una interfaz donde todo parece piedra tallada, fuente legible, animaciones fluidas y un rotulador de turnos claro y conciso. Paleta de colores oscura que logra contrastar con cada zona, con cierta tendencia al azul grisáceo. El guerrero, bardo, bruja y paladín con rasgos distintivos, equipamiento propio, te invitan a poner el coco al acomodar objetos. Lo que sí podría mejorar es que el apartado de estadísticas fuera más grande la fuente y sus íconos.
MÚSICA Y SONIDO
No tiene actuación de voz, pero si una tanda de efectos de sonido y tonadas medievales inmersivas. Conectar nuestros ataques es satisfactorio, se siente el peso del martillo del paladín o lo destructivo de la bruja. Ni se diga de los jefes, con algunos de los golpes que te hacen decir que eso va a doler. Aunque las habilidades más caras de tus héroes no se quedan atrás, por lo que se vuelve un círculo vicioso. Un apartado que se apila a la jugabilidad y estilo artístico.
CONCLUSIÓN
Lootbound logra demostrar que el rol por turnos y el roguelike pueden coexistir con una estética jugable exquisita. Un indie sobresaliente que logra ser interesante, incluso si un intento exitoso llega a durar 60 minutos. Eso sí, no se libra del condenado RNG y te tocará empezar de cero. Fuera de esa mala racha con los dados, el combate, su ambientación artística y musical te hechizará. Recomendable si te gusta el rol clásico y quieres vivir una aventura disfrutable en poco tiempo.

















