El camino del ladrón no es para Arami, excepto cuando hay que salvar una vida, tal cual en Kamiwaza: Way of the Thief.
Este título viene desde la era dorada de las consolas, en plena guerra de los 128 bits. Por aquel entonces reinaba el PlayStation 2, con una tanda de juegos que a la fecha siguen siendo apreciados. De aquí surgieron muchos juegos que solo se quedaron en territorio japonés, como pasa con esta singular aventura. Algunos buenos, otros malos y unos tantos incomprendidos a raíz de nuestras diferencias culturales o gustos al jugar. Teniendo esto en cuenta, pasaremos a ver si salir del cajón del olvido le sienta bien a esta obra curiosa.
HISTORIA DEKAMIWAZA: WAY OF THE THIEF
NIS America tiene a un grupo de nobles ladrones, cuyo código primordial es robar solo a los ricos, sin asesinar. Ebizo apenas acaba de terminar su entrenamiento y es guiado por Ainosuke en su primera noche como ladrón. Todo parecía bien, hasta que una niña pierde a su familia y debe de escapar de ahí lo antes posible. Para cuidar a la pequeña, abandona este camino de mala vida, se dedica de lleno a un empleo formal. Esto se mantiene, hasta que la joven Suzuna cae enferma, cuya cuenta médica solo se puede cubrir si roba nuevamente.
Kamiwaza: Way of the Thief tiene como mecánica central, llevar contigo la bolsa donde robas todas las cosas. Puedes saltar, ir en cuclillas, resbalarte por las paredes, robar mediante manotazos o patadas y usar tu bolsa como pelota. A esto añadimos la posibilidad de ponerte un disfraz, poder zambullirte como trapecista o realizar esquivas para no ser detectado. Incluso cuentas con una esquiva perfecta, en donde puedes sortear al enemigo y quitarle sus cosas al mismo tiempo. Con esto puedes crear “combos” donde logras robar, además de eludir con elegancia, que otorgan puntos de estilo y dinero. Un esquema de controles sencillo, pero el cual a veces no siempre responde como debería en todas las situaciones.
Entre más robes, tu bolsa aumenta de tamaño, lo cual se traduce en más dinero para ti en cada trabajo. Pero hay que tener cuidado con eso, especialmente cuando debes de trasladarte entre civiles por las calles de Mikado. La razón es muy simple, los bultos grandes llaman la atención, en especial si llevas tu disfraz de ladrón puesto. Esto crea una interesante mecánica donde debes balancear que tanto quieres conseguir y no ser el centro de atención. Si te cachan muchas veces o llamas mucho la atención, van a girar un poster con tu rostro. Al principio no tiene dibujos muy precisos, pero ser constantemente atrapado hace que el cartel incremente su exactitud.
Todo parece miel sobre hojuelas, hasta que descubres que no todo lo puedes robar con la misma facilidad. Debes de subir de nivel, así los objetos difíciles caen rápidamente en tus manos y también mejorar tu propio equipo. No lo digo a la ligera, vas a encontrar con cosas que no vas a poder atracar a la primera. Un ejemplo de esto son las cerraduras especiales, armaduras lujosas o incluso algunos pequeños artículos de primera categoría. No solo debes recorrer la ciudad para ir a los distintos lugares donde se ubican las misiones. Hay un lugar muy importante donde podremos conseguir varias cosas necesarias o de interés, el balneario de los ladrones.
Mucho de lo que debes hacer, está disponible en este balneario que usan como fachada o tapadera. Tendrás a un comerciante para ampliar tus herramientas, un informante con nuevas misiones, alguien que conoce técnicas especiales y más. Por si fuera poco, debes cubrir la cuota especial para mantener acceso a esta tanda de privilegios de tu gremio. Aquí puedes mejorar tus herramientas, disfraces, bolsa, conseguir información o dinero a cambio de tu botín para vaciar la bolsa. De aquí se alterna con la casa de Ebizo, donde debes darle su medicina a Shuzuna e impedir su muerte.
El sigilo es la base del juego, con una serie de situaciones bastante burdas y que conforman su espíritu jugable. Lo que sí me parece un tanto triste, es que no refinaron bien los controles, porque hay cosas sin trabajar. Un ejemplo de esto es cuando debes hacer un salto con arco en el aire para subirte a ciertos lugares. No siempre te lo reconoce y hay partes donde no hay margen de error, por lo que te acaban descubriendo. Le sumamos que la IA muchas veces tiende a ser muy torpe cuando tratas de huir tras haber sido atrapado.
APARTADO GRÁFICO
Visualmente es fiel a su apartado gráfico original, pero a la vez recibiendo unos cuantos retoques que mejoran su resolución. Mikado luce muy vívida, además de revivir de buena manera el diseño original de los personajes y sus niveles. Su estética de la era Edo queda muy bien plasmada, a pesar de las connotaciones cómicas que aporta el juego. Pero hay partes donde no han recibido el mismo cariño, con texturas que al escalarse pueden verse algo mal.
El apartado musical y actuación cumplen bastante bien, manteniendo la línea de los juegos creados para el público japonés. Hay algunas tonadas que tienden a repetirse en diversas situaciones, pero en general tiene buenos temas. Los efectos especiales tienen más a lo cómico, sin tomarse muy en serio a sí mismo. Incluso van a ser fuente de algunas risas cuando estés robando a cada alma despistada o dormida en su puesto. Aunque hay unos pocos efectos de sonido o clip de voz de personajes secundarios, que no suenan igual de finos.
Kamiwaza: Way of the Thief tiene un protagonista muy memorable, con un desarrollo de personaje que te causará simpatía. No obstante, el resto del título es un cúmulo de sensaciones mixtas que surgen a raíz de mantener la obra. Se nota que buscaron revivir con cariño este título que llega por primera vez a nuestro terruño. Paradójicamente, esto hace que algunos de sus elementos hayan envejecido mal si nos remitimos al menos a los controles. Visualmente evoca mucha nostalgia ver los modelados de una consola que me marcó tanto, pero sin retocar. Sinceramente no es un título para todos, además de que no viene en español.



















