Los videojuegos en los 90 necesitaban técnicos y Arami rememora este oficio con la prueba de ReStory: Chill Electronics Repairs.
HISTORIA DE RESTORY: CHILL ELECTRONICS REPAIRS
Mandragora abre un pequeño local en un distrito muy conocido de nipón para reparar electrónicos, especialmente los videojuegos. Nos toca aprender este oficio en una época donde el internet era joven, los sueños en auge y la ilusión también.
JUGABILIDAD
ReStory: Chill Electronics Repairs incursiona en el campo de los simuladores, pero esta vez con un enfoque amigable. No solo es una recreación de un oficio que para muchos era un arte en los oscuros inicios del internet. Eres solo una persona tratando de ganarse el día reparando todo tipo de aparatos, aunque eventualmente las consolas tomarán prioridad. Un oficio donde de primeras debes acomodar todo, limpiar para tener presentación y tu puesto sea llamativo. Imagínate estar a las puertas de Akihabara justo cuando se vuelve la meca de la electrónica del entretenimiento. Esa es la clase de experiencia que nos invita esta pequeña prueba.
Al mismo tiempo tendremos visitas de diferentes personas que buscan una u otra cosa fuera de nuestros servicios. Esto forma parte de su hilo narrativo que da lugar a historias, algunas de ellas interconectadas con posibles consecuencias. Esto no se expande mucho en esta versión de prueba, pero ojalá se preste para algunos caminos interesantes. Viendo la experiencia relajada que ofrece, no necesita de mucho y bien puede basarse en anécdotas creíbles de este trabajo. Después de todo, su jugabilidad está encaminada a ser agradable, amigable para dejar fuera algunos aspectos tediosos del gremio.
El ciclo comienza con la apertura del local, recibir un encargo, ver los defectos que tiene y proceder a desarmarlo. De la revisión pasamos a la limpieza de cada componente, tirar a la basura los que no sirvan, comprar faltantes. La cosa no acaba ahí, para algunas máquinas hará falta adquirir una licencia para poder proceder a las reparaciones. Puedes verlo como una certificación para garantizar que tienes manos para poder poner tus manos en algunos sistemas tan recordados. Al mismo tiempo iremos ganando niveles en de personalidad como carisma o calidez dependiendo como tratemos a los clientes. Un ejemplo sería cuando no cobras por reparar el tamagotchi de una pequeña niña de primaria llena de ilusiones.
No parece un oficio complicado, al mismo tiempo que aprendes lo básico de electrónica aplicada a diferentes artículos. Con el dinero ganado podremos invertir en repuestos necesarios para reparar los aparatos que nos encargan, herramientas y licencias. También los gastos de la vida adulta, como la renta o un internet competente. Lo necesario para poder realizar un trabajo que tendrá recreaciones de varios sistemas muy conocidos. Claro está que usarán algunos nombres para evitar una demanda, pero visualmente identificables. Desde los famosos ladrillos inmortales de Nokia, la fiebre por los tamagotchis, el clásico Atari o una PSP.
El desarmado es bastante intuitivo, permitiendo colocar las piezas sustraídas en cualquier parte de la mesa. Al mismo tiempo recibimos indicadores de cómo proceder, pues la cámara suele apuntar hacia la herramienta que corresponde. En caso de estar sucia, nos mueve hacia la brocha o al basurero si ya se rompió. Usar una computadora de antaño, cuando eran color crema con monitores de tubo ostentosos, para conseguir repuestos por internet. Incluso aceptar pedidos de forma remota mediante una primeriza aplicación de correo electrónico. Aquí siempre vas a tener algo que hacer, lo bueno es que no te pone tiempos de entrega, ni prisa o penalización. Igualmente podemos interactuar con nuestro escritorio y alrededores para revisar si tenemos algo nuevo más allá del mostrador. Eso sí, solo un electrónico a la vez en la mesa para evitar dilemas.
APARTADO GRÁFICO
En lo artístico tenemos dos componentes, los personajes como dibujos a mano con un colorido diverso y estética comic/anime detallada. No tienen muchas animaciones en ese aspecto, pero lucen bien, cumplen su labor para dar vida a los clientes. Lo demás es tridimensional, marcando los tornillos a remover cunado acercas el curso. Como punto de mejora, podrían hacer más grande los indicadores para desarmar, porque ocasionalmente los más chicos no siempre les reconoce. Cuenta con una buena traducción al español, así todos pueden disfrutar de su sencilla pero entretenida historia. Los modelos usados en lo electrónicos son destacables, más cuando tratamos con las consolas con una estructura casi realista. Hay algunas simplificaciones, pero han sido colocadas para que este trabajo sea más ameno, con un leve toque educativo.
MÚSICA Y SONIDO
Hay pseudo diálogos, donde los personajes gimotean para simular diálogos, recurso sencillo y funcional para denotar emociones. La música es suave, con ritmos apacibles provenientes de una radio que nos acompaña en todo momento. Los efectos de sonido no todos son tan realistas, pero hacen satisfactorio ir aprendiendo a destartalar cada electrónico. Desde el clic por desempotrar piezas, hasta el sonido de metales destornillados. Cuando acabas con un equipo, te recibirá un sonido muy similar a las monedas de un fontanero del reino champiñón.
CONCLUSIÓN
ReStory: Chill Electronics Repairs ofrece una demostración que deja un buen sabor a su experiencia. Incluso podría ser la entrada al campo de las consolas en un formato amigable para los gamer más jóvenes. Este primer acercamiento es interesante, cuyo argumento sencillo adereza un poco la adicción que puede causar querer reparar una más. Veremos qué tal queda el conjunto terminado, pero pro el momento, tiene una buena primera impresión.






























