El universo es azotado por un ser que busca acallar toda rebelión, pero Arata ha invocado al Mighty Goose para este imperio derribar.
Todos recordamos las viejas glorias de los arcade con gráficos y animaciones que nos hacían alucinar. Para esta ocasión tenemos a un héroe sin igual, no puede hablar, aunque su graznido a cualquier galaxia traerá libertad. Un indie que demuestra que el 2D aún tiene lugar en esta nueva generación, derribando jefes gigantescos con armas épicas. Si de casualidad esta aventura te recuerda el grito de un prisionero agradecido regalando una heavy machine gun, es coincidencia.
El laboratorio de MP2 Games ha dado rienda a un héroe que no necesita hablar para acabar con el mal. La galaxia tiene a un emperador que adora demoler los sueños de libertad pero el universo clama al poderoso ganso. Justicia es lo que va a repartir para romperle el cascarón a cuanto miserable se interponga de salvar la tierra. ¡Es hora de repartir huevazos!
En Mighty Goose puedes esquivar, saltar y disparar con tu confiable pistola inicial pero es posible conseguir armas más poderosas. Estas tienen una duración limitada para balancear el poder de fuego que ofrecen a comparación de tu equipo inicial. Conforme vas liquidando enemigos se va llenando una barra de poder que desata la al poderoso ganzo, el Mighty Mode. En este estado todas tus armas adquieren otro nivel destructivo capaz de acabar fácilmente las hordas de enemigos sin fin. Incluso los jefes pueden parecer una amenaza menor, porque hasta sus proyectiles puedes eliminar junto a su barra de vida.
Una premisa sencilla que funciona pero es aderezada con la presencia de los ayudantes controlados por la CPU. Ahora que si cuentas con un amigo, es posible jugar en modo cooperativo local para compartir el placer del caos. Cada uno cuenta con diferentes habilidades, pero considero muy útil el que te otorga armas aunque no aporte tanto.
También podremos abordar diversos vehículos para destruir cuanto loco quiera impedir tu misión y es una de sus grandes bazas. A esta destrucción le acompaña el dinero que dejan los enemigos, para poder adquirir mejoras que mejorarán al gansito peculiar. Al terminar cada nivel vas a ser calificado en base a tu rendimiento, de la C a la S. Cuando termines vas a contar con el modo de Nuevo juego+, para los jugadores deseosos de conseguir el 100%.
Los jefes pueden ser más o menos desafiantes pero siguen siendo una esponja de balas que sin duda querrás derribar. Una aventura que se inspira en grandes clásicos del género y lamento de corazón que en 3 horas decimos adiós. Lo considero su punto más débil, ya que es tremendamente adictivo.
Gráficamente cuenta con un diseño artístico elaborado basado en el pixel art, cargado de detalles y colores muy rimbombantes. Tanto así que a veces siento que lo hicieron a propósito para que te confundas un poco con los disparos. Cada planeta que visitamos es un bioma diferente, dando lugar a paisajes vistosos con excelsos efectos de la vieja escuela. Las cinemáticas con cuadros pintados a mano a veces animados son la guinda que da vida a su breve historia.
La banda sonora puede sonar familiar porque corre a cargo de Dominic Ninmark, compositor de otro título: Blazing Chrome. No hay melodía que logre evocar inequívocamente el sentimiento de acción sin fin, caos por repartir a gran velocidad. Los efectos de sonido no tienen desperdicio, cada arma logra hacerte sentir el poder. Cuando entramos en Mighty Mode, aquí denota mucho más este apartado para que a tus oídos no harte.
Sin duda la aventura de Mighty Goose es corta pero no por ello menos emocionante o divertida en una tarde. Presenta un desafío sin llegar a ser un bullet hell, con la opción de jugar con un amigo. Gráficamente es hermoso su estilo de pixel art en los personajes, niveles, jefes y cinemáticas entre cada misión a superar. Jugablemente es muy fluido gracias a sus enfrentamientos frenéticos, las mejoras a conseguir y querer obtener el rango S. Me habría encantado que no fuese tan corto, pero eso no ha impedido que otras joyas del género no brillen. Sin duda este gansito llego para ser recordado.































