Han pasado varios años desde que jugué el primer Coffee Talk, pero si de algo me he dado cuenta a la hora de retomar esta nueva entrega, es que es más de lo mismo. No en el mal sentido, pues Coffee Talk Tokyo ofrece lo que realmente hace bien: Historias interesantes, música relajante y preparar bebidas calientes o frías.
La verdad es que me la he pasado bien leyendo lo que los personajes tienen que decir, así como descubriendo recetas de los distintos cafés, tés, chocolates y preparados japoneses que dan vida a la nueva premisa del juego.
No hay que ser muy complejo en el análisis de un juego que, por sus características, es mejor leer y experimentar a lo que yo pueda describir. Descuida, no habrá spoilers de la trama.
Bienvenido a Tokio
La historia, para quienes conocen Coffee Talk, es bastante simple. En resumidas cuentas (y como en los títulos anteriores): Nos encontramos en un mundo moderno, situado en la época contemporánea a nosotros, en donde criaturas mitológicas realmente existen y conviven junto a los humanos. Cada una posee su propia vida, problemas y pensamientos. Además de que un mundo así también conlleva a cosas como discriminación selectiva entre especies o situaciones que, aunque en nuestro mundo sean normales, en este son pintorescas.
Nosotros, como Baristas, tenemos nuestra propia cafetería en Tokio, en donde atendemos a varios clientes durante las noches. Con nosotros estará Vin, una chica a quien le hemos ofrecido un cuarto para que pueda tener un techo donde dormir y quien se ha prestado a ayudarnos con las labores del local.
Es aquí donde conoceremos a muchos clientes de lo más variopintos a lo largo de todos los capítulos. Tal es el caso de los problemas de la familia de Ash y Emi, la búsqueda de la antigua vida de Ayame, la recuperación de la creatividad de Jun, la búsqueda de un sentido tras el retiro de Kenji o la alocada y seriamente “organizada” vida de Makoto.
Leer y muchos cafés
Por mucho rato he intentado encontrar una forma correcta para denominar a Coffee Talk Tokyo. Una de estas formas muy fáciles, pero incorrectas, sería “Simulador de barista”. Aunque tiene varios aspectos y partes donde, sí, preparas bebidas, realmente es un añadido complementario, una parte más de la jugabilidad. Es un pretexto para lo que es importante.
La verdadera gracia de esta entrega, así como las otras, radica en leer. Es, por así decirlo, un libro interactivo. Una aventura gráfica.
Lo que me fascina bastante a la hora de leer estas historias, es la complejidad de las mismas o el cómo se desenvuelven con meros diálogos. Cuando no necesitas mucho en pantalla para poder empatizar con personajes, es en donde puedes qué tan bien escrito está, y en eso no decepciona. Es igual a su antecesor, te hace querer saber más sobre los personajes, sus vidas, y cómo sus problemas se van a desenvolver.
También sirve mucho que hayas jugado los títulos anteriores, pues aunque no es realmente necesario, aparecen ciertos personajes de las entregas previas que te hacen sentir emoción o ternura de saber que siguen ahí.
Pero sobre todo los cafés…
Asimismo, algo que me parece significativo y me encanta es que en algunas ocasiones la gente te pide cafés que no vas a tener ni idea de cómo se preparan. No vienen en la guía del teléfono ni tampoco te lo describen. Es aquí donde conocer recetas de café (o saber buscarlas en internet) ayuda y le da cierto valor, así como autenticidad, a la entrega.
Que siga ofreciendo el modo infinito, que explota por completo la característica del barista es algo que nunca voy a parar de agradecerle a los desarrolladores. Pues es una parte del juego que también es atractiva, sobre todo en el Modo Contrarreloj, que te pide preparar bebidas como en ciertos juegos arcade.
La dirección de arte y la música
Si hay algo que me encanta bastante de Coffee Talk Tokyo, al igual que sus predecesores, es su apartado artístico. El diseño de personajes, combinado con el pixel-art, dan cabida a personajes visualmente atractivos que se mezclan bien con el entorno y que son reconocibles incluso con solo ver una silueta de los mismos.
Realmente puedes llegar a tener personajes favoritos no solo por su actitud, sino por cómo lucen. Porque son adorables o por cómo ven la vida. En mi caso, aún extraño a Freya o a Gala (pero me alegró muchísimo el volver a ver a Hendry).
Por otro lado, la musicalización volvió a correr a cargo de Andrew Jeremy, quien no decepciona con sus ritmos LoFi, así como su readaptación de Claro de Luna. El fondo musical es la cereza pastelera en una lectura cómoda que está bien acompañada con una taza de café. Así como el mero hecho de escribir esta reseña con su música la convierte ya una experiencia mucho más agradable.
Un pequeño punto
Quizás algún punto en contra que muchos podrían encontrarle a Coffee Talk Tokyo está en el hecho que no innova. Sigue siendo, en esencia, el mismo juego. Es aquí donde cae la subjetividad sobre lo que buscas en una aventura gráfica, pues no hay mucho qué cambiar en una jugabilidad donde su atractivo es la historia y la lectura.
Por su parte, he llegado a notar que el elenco de personajes se ve un poco más reducido. Esto directamente no impacta en la calidad de la trama, pienso que los escritores si son capaces de tener más historias sin pensar que, por tener menos, aumenta la calidad.
Conclusión
Ya sé que va a sonar a cliché. Coffee Talk Tokyo es toda una experiencia cuando uno se toma el tiempo a sentarse, leer y prestar atención.
Es obvio que no es para todos, pues no es una entrega que busque cautivar a alguien que quiera acción y aventuras por doquier. Es un juego que apela a la tranquilidad, a la paciencia, a la atención. Busca engatusarte con sus historias y cómo poco a poco se enlazan cada una.
- Te lo recomiendo sí: Te gustan las aventuras / novelas gráficas y leer libros, así como las historias interesantes.
- No te lo recomiendo sí: No te gustan la lectura amplia en las tramas.































