Morgan aún no culmina su escape hasta poder reventar a Volkov mientras desciende por la torre de KIBORG: Descent.
Sobaka Studio expande la sed de venganza de Morgan, esta vez descendiendo al mismísimo infierno. Un lugar por debajo de la torre donde se auspicia The Last Ticket, un programa para dar una falsa esperanza. Su reto definitivo, donde se busca poner el último eslabón de la dificultad a este beat’em up de estilo roguelite. No solo tendremos un desafío más alto, nos esperan nuevas amenazas, tres jefes importantes de historia. Todo mientras exploramos lo que resta de la fábrica KENKOU, sitio importante en la historia si superaste totalmente la torre.
De entrada, sin duda te vas a topar con enemigos más agresivos que saben cómo ser montoneros. Así como atacar siempre por la espalda a la primera que te descuides, ahora tienen una sintonía casi diabólica. Su daño está a la altura de sus maniobras, además de que debes administrar rápido las amenazas. Algunas de ellas, quizás la más molesta, son los robots con mayal o taladro que poseen armadura infinita al arrojarse. No importa que les avientes, ellos no se detienen hasta chocar con la pared para atontarse. Otro caso son las tecno-armaduras con múltiples proyectiles capaces de borrarte hasta 700 de vida, aun teniendo armadura completa.
A diferencia de los escenarios tan abiertos al subir, es todo lo contrario cuando decides bajar al abismo. Espacios más cerrados, menos movilidad para que te puedan presionar con ataques que antes esquivas enfocando un enemigo lejano. Por lo que tienes dos opciones, dominas el combate para volverte intocable o aprendes a eliminar rápido tus mayores amenazas. En ambas opciones necesitas ya saber moverte, tener el árbol de habilidades terminado o vas a sufrir en grande. No hay nuevos sistemas, solo un diseño que te obliga a saber usar lo que ya existe.
Una expansión que también cierra ciclos, huecos de historia si logras pasar sus dos niveles de dificultad. Tendremos diálogos por radio que revelan cosas no vistas en el juego base. Lo más importante van a ser las cinemáticas de cierre, le dan sentido a varios huecos no tratados anteriormente. Cumple en el aspecto de ofrecer un ciclo diferente, ponerte al límite, añadir jefes relevantes cuyos combates también son diferentes. Aunque hay unas cosas que comentar donde si falla un tanto y deben corregir. Como la colisión de los robots, pegan más lejos de lo que se ve.
Entre otros problemas que tiene, son principalmente de bugs y uno de rendimiento. Algunos encuentros tienen áreas donde es fácil salirte del encuentro, quedas atorado, aún si usas la opción desatascar. Un detalle importante con los nuevos jefes, es fácil entren en ciclos infinitos donde ya no es posible hacerles daño. Sucede mucho con Acaparador cuando le reduces muy rápido su vida antes de que entre a segunda fase. Sus escudos no desaparecen, siendo imposible dañarlo mientras él esté dentro, aún si usas aura eléctrica con alcance ampliado. El último es en los cuartos previos a llegar a Volkov, tiene atorones con cada enemigo generado y termina crasheando.
Al final, KIBORG: Descent es un contenido extra que cumple sin necesidad de reinventar nada, pero necesita correcciones urgentemente. Si presenta un nivel de reto mayor en cuanto a enemigos, pero los jefes considero son más débiles. En parte se debe a lo potente que es Morgan con un set completo. Aporta más rejugbailidad, ofrece un reto divertido, puedes desquitarte con el parásito insoportable de Volkov. Me habría gustado que tuviera algunos logros como los del juego base. Si te gustó el juego base, el DLC no te va a decepcionar, solo espero arreglen pronto las fallas comentadas.






























