El comic da un gran salto a los videojuegos y Arami quedará horrorizada cuando cobra vida el arte e historia de I Hate This Place.
HISTORIA DE I HATE THIS PLACE
Rock Squad Thunder relata el pacto secreto que Elena y Lou hicieron para un extraño ritual. Todo tiene un precio cuando quieres romper las reglas y hablar con tu difunta madre. Antes de siquiera terminar, tu amiga ha desaparecido en plena noche. Los susurros del bosque solo auguran lo peor y algunos temores se confirman cuando todo apunta a una vieja instalación.
JUGABILIDAD
I Hate This Place nos exige aprender a descubrir sus dinámicas mientras intentamos sobrevivir a un horror sensible al sonido. Pero eso solo es uno de varios problemas, habrá identidades como el espíritu conocido como el Hombre del Cuerno. Una entidad que desconoces si es buena o mala mientras indagamos en un bosque con ciclos de día y noche. Habrá eventos que solo suceden en una hora específica de la noche, donde lo paranormal tiene protagonismo. Conforme avanzas tendremos bocadillos que salen de la cabeza que acompañan a distintos momentos mientras narra detalles de su relación familiar.
Su premisa es que vayas descubriendo los sistemas que tiene bajo la manga, sin explicación alguna. Comienzas en un bunker que actúa como el calabozo inicial para entrenarte en las bases de su jugabilidad. Debemos hallar una llave para desbloquear nuevos accesos, usar el sigilo para evitar a unas letales criaturas viscosas. Si logras superar este tramo, es cuando entras el resto de las mecánicas que ofrece en un entorno abierto. Contaremos con una base de operaciones donde construimos nuestra mesa de trabajo, usar chatarra y otros recursos para mejorar. También debes plantar un jardín para no morir de hambre, además de conseguir alguna ventaja.
Aquí nos toparemos con un pequeño problema que contradice un poco la idea del género. Tiene una buena ambientación, pero no el factor de escasez que caracteriza a la supervivencia. Esto sucede porque podemos fabricar con cierta constancia las cosas, siempre y cuando pase cierto tiempo. Puedes irte a dormir en tu base para despertar y ya tener a tu disposición lo que mandaste construir. Que estén al instante no es el problema, sino la abundancia de elementos, logrando trivializar las cosas en varios puntos. Algo que en parte se subsanaría si los enemigos no reaparecieran todo el tiempo para ser farmeables.
Donde sí destaca es en el sigilo, el cual necesitas para poder superar las zonas infestadas por los horrores. Los enemigos son ciegos, entonces el sonido es un arma de dos filos que debes aprender a utilizar. Contarás con objetos arrojadizos que pueden ser útiles para despistar y acceder a un área aparentemente imposible. Si no cuentas con esto, debes caminar agachado e ir tanteando el paso o llamarás su atención en un tris. Los pasos producen un sonido diferente en base a la superficie en que caminamos, todo deja una firma sonora. Es aquí donde una lata vacía es tu mejor amigo para poder avanzar, la arrojas e usas el ruido para camuflarte. Si quieres luchar con tus armas de fuego, es posible, aunque el apuntado es lento y a veces impreciso.
El argumento tiene un trato diferente en la mayor parte, cobrando más relevancia la narrativa en los tramos finales. Algo que cambia conforme te acercas a revelar la verdad, porque te resumen mucho las cosas. Dicho compás no se siente que progrese de forma natural, es muy abrupto. Es como pasar de cuentagotas a recibir mucho, siendo esta el modo en que se ejecutan muchas cosas. No contarte mucho sin tener un balance en la calidad de lo que te cuenta cuando decide ser más abierto al respecto. Los combates son más coherentes, además de responder bien al mando o al teclado-ratón. Solo faltaría poder realizar ataques letales con el sigilo para ahorrar municiones.
APARTADO GRÁFICO
Su arte comiquero con inspiración en los 90 no solo le da personalidad, atrapa mucho a la vista. Aplica a los dibujos a mano de la interfaz y la tipografía, además de estar bien ubica, clara y organizada. Con bocadillos para representar los efectos de sonido cuando pisamos diferentes superficies para indicar el nivel de ruido. El mundo abierto si bien funciona, los espacios cerrados en donde mejor trabajan sus dinámicas de horror. Te hace plantear que quizás habría sido mejor un planteamiento más lineal, porque sus acertijos o búsquedas tienen mejor inmersión. Eso no demerita que sabe premiar la exploración, ponerte a buscar cosas para progresar, además de tener una buena optimización. Sin bajones súbitos, manteniendo fluidez sin importar el momento.
MÚSICA Y SONIDO
La música y actuación de voz están a la par de su apartado artístico. Habrá momentos que de verdad te transportan a esa era nostálgica no solo por la música, también los diálogos. Es de las pocas veces que la música ambiental sabe complementar a la jugabilidad, en especial las zonas cerradas. Aviso de que el humor que tiene no es para todos y puede que quienes no conocieron esta época les cueste entender los juegos de palabras que tiene en inglés.
CONCLUSIÓN
I Hate This Place es un experimento que en buena parte logra adaptar la obra, pero con unas aristas. Tienes tanto de donde rascar como para tener fabricación infinita de todo lo que tu mesa de trabajo puede hacer. Contar con un modo para conocer las dinámicas sin ir tan a ciegas ayudaría a que te adaptes mejor. Las secciones cerradas son donde mejor destaca el haber adaptado el comic. El mundo abierto funciona, dando premios para quien sabe buscar, aunque es un arma de doble filo por tanto recurso. Una identidad que rompe un poquito con la idea de la supervivencia, pero aun así logra ser entretenido.





























