La publicadora británica Kwalee y el estudio independiente australiano Funny Fintan Softworks anunciaron el lanzamiento de Don’t Stop, Girlypop! para PC a través de Steam. El título ya puede adquirirse con un descuento de lanzamiento del 10% disponible durante su primera semana, ideal para quienes buscan una experiencia de acción intensa y estilizada.
Para celebrar el estreno, ambos equipos publicaron un nuevo tráiler que muestra su ritmo vertiginoso, el enfoque en el movimiento constante y una amplia gama de opciones de personalización pensadas para deslumbrar —literalmente— a tus enemigos. Además, los jugadores pueden adquirir la SuperSweet DX Edition, que incluye la banda sonora oficial, descrita como cautivadora a la vez que pegajosa.
Un FPS donde detenerse no es una opción
Inspirado en la estética Y2K y en la energía de los boomer shooters, Don’t Stop, Girlypop! gira alrededor de una idea clara: cuanto más rápido te mueves, más daño haces y más te curas. El sistema de salto progresivo combina el clásico bunny hop con mecánicas modernas como impacto en el suelo, dash y doble salto, creando un flujo de movimiento rápido, fluido y preciso.
El combate apuesta por armas con disparos alternativos que interactúan entre sí de forma simbiótica, fomentando la experimentación y la generación de altas puntuaciones de Amor. Este recurso no solo impulsa el score, sino que también se integra a la narrativa.
Don’t Stop Girlypop: Amor, caos y moda Y2K
La historia enfrenta al jugador contra Tigris Nix, una megacorporación minera empeñada en drenar el planeta de Amor, la fuerza natural que mantiene el mundo con vida. Cada robot destruido libera fragmentos de esta energía, ayudando a sanar el Oasis y acercando el final de la corporación.
En lo estético, el juego invita a decorar armas con telas, ornamentos, mariposas, acabados rosa cromado y hasta jeans directamente sacados de los años 2000. Antes conocido como Incolatus, Don’t Stop, Girlypop! redefine el FPS en arena con velocidad, personalidad y una identidad visual que no pasa desapercibida.






























