Un campeón de luz regresa para impartir la fe de Akkarath como un Paladín en Diablo IV. Descubre cómo ajusticia las huestes de Mephisto.
Blizzard quiere darnos un bocado de aire fresco no solo con los giros de la temporada 11. Cambios que buscan moldear la experiencia ante la próxima llegada del Señor del Odio, además de ofrecer una clase añorada. Los campeones de la fe han sido parte de este reino desde su segunda entrega como un guerrero multi disciplinario. Puede luchar al frente para soportar embates de los demonios, sanar o brindar apoyo a sus compañeros. Con la llegada del ángel de la muerte, se mostró una facción distinta de este guerrero, con una brutalidad mayor. En esta ocasión ambas ramas se han unido para que el Paladin tenga lo mejor de ambos mundos. Pero eso no es todo, también tiene cosas que buscan demostrar que este perro viejo aún tiene nuevos trucos.
Empecemos con la temporada 11 que viene a reformar varias cosas que andaban mal. Los objetos trascendentales pueden mejorar en la forja de Gadriel para santificar una pieza para otorgar una mejora al azar. Aplicar un poder legendario extra, un afijo pasa a superir, añadir un afijo santificado especial o reemplazarlo por otro aleatoriamente. Si haces esto, ya no se podrá volver a modificar, así no puedes abusar para darle más valor al botín que consigues. Seguimos con la introducción del aguante para resumir las resistencias, armaduras y regeneración de vida. La poción de vida ahora te cura una cantidad fija, en vez de ser un por tiempo. Otro cambio que destaca es cómo funcionan los enemigos, siendo los elites quienes aprovechan mejor sus afijos para emboscarte.
Hay un enfoque histórico con un personaje poco recordado, Hadriel, a quien debemos ayudar en la Forja Celestial. Mediante la santificación podemos combatir a los males menores que han regresado, ahora como jefes de mundo. Un pase de batalla con temática angelical que quizás adelanta el Consejo Angiris. Tendremos 90 niveles de recompensa con diseños que recordarán a las huestes de los cielos superiores. La gratuita necesita Cenizas Humeantes para desbloquear ganancia de oro, experiencia, montura dorada Gildenvein, de Brimstone Crusader y portal Celestial Iris. Con la Premium es la Armadura Celestina Templaria para todas las clases con un toque blanco inmaculado. Fichas de Favor al llegar a ciertos niveles para canjearlos por Relicarios para alterar el orden en que sacas cosméticos de armas o monturas.
Nuestro plato fuerte, el Paladín en Diablo IV unifica dos ramas de la disciplina de Akarath, fuerte es decir poco. Esta vez puedes jugar con martillos y el escudo al mismo tiempo para cargar la fe, sin perder la agresividad. Su estilo Hammerdin regresa sin necesidad de tener un objeto legendario, ahora un modificador en el árbol de habilidades. Si optas por los escudos, ahora esta funciona en base a la armadura del escudo, más resistencia es mayor daño. Contamos con los juramentos aplicados a tres especialidades con mejoras diferentes, como hacerlos explotar si están debilitados. Se permiten combinaciones muy potentes, viables, pero sobre todo divertidas sin perder la fantasía de un guerrero resistente y devastador.
Las auras están presentes de nuevo para ser más resistente, dar soporte si vas en grupo o ponerte loco. Incluso los mercenarios que forman parte ve la expansión previa reciben estas mejoras para ayudarte en los embates. Se agradece que puedas empezar en la mera expansión para ir preparando tu camino hacia el odio. En especial si eres de los que ya se terminó el contenido base, pero quiere empaparse rápido de lo nuevo. Incluso las otras clases recibieron cambios que sí considero que le dan un segundo aire que necesitaban con urgencia. Todavía falta ver como se va aintegrar los nuevos cambios que llegarán con el resurgir del demonio huesudo. Para eso falta por ver, pero por mientras, puedo decir que ha mejorado y no decepciona.


































