Los años no tan maravillosos de Asia harán que Arami recuerde la crudeza del conflicto desde la caseta de 1998: The Toll Keeper Story.
HISTORIA DE 1998: THE TOLL KEEPER STORY
GameChanger Studio nos lleva a un mundo tan cruel y drástico como nuestra realidad, en la ficticia Janapa. Dewi está embarazada, luchando por llevar el sustento a casa mientras se vive una revuelta en el sureste asiático. Protestas, hambrunas, vandalismo y demás consecuencias cuando colapsa un sistema en decadencia. Sobrevivir al día a día solo trae miedo, incertidumbre, la duda de un nuevo mañana.
JUGABILIDAD
1998: The Toll Keeper Story basa su jugabilidad en administrar una caseta de paso que cambia las reglas. Conforme los días pasan, la administración va cambiando el reglamento para estar al pendiente de nuevas variables. Empezando con el simple cobro según el tipo de vehículo, pasar por verificación de billetes falsos o documentación importante. Al mismo tiempo se desarrolla una historia donde la ficción se encrudece con una realidad que puede ser palpable. El país sufre una crisis propia de finales de los 90, un caos social encarnado por la corrupción. Un mundo que se derrumba entre la violencia, la hambruna y la miseria en un simulador de rutinas. Incluso podrás hacer excepciones a quien dejarás pasar apoyando su pasaje con tu dinero, decisiones que pueden cambiar vidas. Se desdibujan las líneas donde la ética y el reglamento chocan cuando alguien llega desesperado por salvarse.
Una jugabilidad basada en una burocracia, similar a lo visto al aduanero en la gran nación de Arstotzka. Se puede ver parcialmente como una burla que replica lo mundano que puede ser un oficio donde atiendes personas. Lo que destaca es toda la tensión narrativa que se desata alrededor, las interacciones con los demás. Esto involucra decisiones que vas a tener que tomar bajo presión, algunas doblando tu moral, las exigencias de arriba. Todo con un ritmo que es algo lento que logra transpirar esa monotonía, el lento desgaste mental y emocional. Es una historia donde todo te va a pesar, no importa si lo haces bien o lo haces mal. Jugablemente sencillo, pero fuertemente cargado en lo narrativo que te hará querer seguir hasta el fin.
APARTADO GRÁFICO
Todo este apartad cuenta con dibujos a mano con una animación sencilla, efectos sobrios, colores apagados. Diseñado para representar las cosas como son, un mundo cruel e iracundo que de a poco se va gastando. La caseta tendrá todo tipo de eventos que se identifican rápido a la vista, capaz de transportarte a los 90. Nada como ver los teléfonos de dial, un VHS, los ventiladores de antaño o un gatito hambriento que nos acompaña. Hay mucha melancolía y varias de las instrucciones las tendrás a la mano en forma de folletos en la pizarra. Solo si me gustaría que la interfaz donde te muestran los tipos de coche se pudiera consultar y no un panel de una vez.
MÚSICA Y SONIDO
No cuenta con diálogos, pero la banda sonora es un componente clave para su ambientación e historia. Desde el alivio de llegar a casa para reunirte con la familia, hablar con la casera, esperando vivir otro día. Luego llega el turmulio, el caos que la banda sonora sabe interpretar para sentir el dolor ajeno en carne propia. Las noticias vienen acompañadas de un cambio sonoro que te logra sacar un nudo en la garganta en varios momentos. Incluso pusieron atención a detalles pequeños como el ruido de los electrónicos de antes, el viento entre pasajeros, sirenas. Detalles que van cambiando conforme le conflicto escala, como las llamadas telefónicas sin cesar.
CONCLUSIÓN
1998: The Toll Keeper Story no es otro juego que quiera ser moral, más bien busca representar una realidad olvidada. Incluso la vivimos hoy en día con un oficio mal retribuido, la sensación de inseguridad sin importar lo que hagas. Un embarazo que puede complicarse con el miedo, la contradicción con el deber, las pérdidas inesperadas ante algunas decisiones. Una historia donde tú debes de ser la que sale adelante, no hay caminos fáciles, al igual que en la realidad. Una advertencia, la historia contada aquí no es apta para los más sensibles, aborda temas fuertes no aptos para todos. De los mejores relatos que abordan sin medios tintes que todo tiene un precio y pocos están dispuestos a pagar por la libertad.































