La más reciente de la saga, la que conecta la original y el reboot, la que, como su nombre indica, reúne a dos leyendas. Karate Kid: Leyendas es un largometraje que, aunque repite la clásica narrativa del chico que necesita ganar un torneo y pone todo su peso en los cameos, pierde presencia con el antagonista.
Hay que decir una cosa antes de empezar, de todos modos: Si hace falta ver tanto las películas originales de Karate Kid, como el reboot con Jackie Chan, El Karate Kid. Para fortuna de varios como yo, que no vimos Cobra Kai, realmente no es necesario ver esta serie, pues la única referencia a esta es una escena poscréditos.
Descuida, no habrá spoilers, por si tienes planeado ir a verla en cines.
Nuevos comienzos
La trama nos relata la historia de Li Fong, un chico que practica artes marciales en la escuela del Señor Han. Sin embargo, debido de una tragedia que devasta tanto a él como a su madre, se verá obligado a mudarse a los Estados Unidos, donde se tendrá que adaptar a la vida neoyorkina.
Ahí es en donde, como es en cada película de Karate Kid, se verá envuelto en ciertos problemas que lo llevarán a verse la cara con un bully, quien lo molestará por tener una relación con su (no) pareja. Todos los hechos lo llevarán a competir a un torneo, mismo que llega a oídos del Señor Han, quien lo ayudará a entrenar con el estilo marcial de los Han y Miyagi.
Cabe señalar que, antes de todo esto, se nos presenta algo nuevo a la trama: El estilo de Kung-Fu y Karate Han-Miyagi. Según el largometraje, uno de los ancestros del Señor Miyagi viajó hasta China, donde aprendió Kung Fu con un antepasado del Señor Han, y juntos desarrollaron estilos de lucha separados, pero que tienen un origen en común.
Se trata de un guionazo en toda regla para juntar ambas partes de la franquicia, pero que, al final, funciona para el fanservice. De todas maneras, se hizo con una escena de la cinta original, por lo que hasta cierto punto es perdonable.

- Reseña de otra película: Un día recordarán este filme como un clásico de los Looney Tunes.
Motivos justificados y cuestionables
Hay varios motivos por los que Li Fong decide entrar a participar en el torneo. La primera es porque, como mencioné antes, hay un bully que, pasa y resulta, también tiene que ver con el interés amoroso del protagonista.
El segundo motivo es porque su madre, al estar traumada por lo que ocurrió en la tragedia familiar, le impide a Li Fong practicar artes marciales. Al ser una parte importante de su vida, se siente frustrado, por lo que ayuda al padre de su interés amoroso a entrenar… porque es boxeador. Sin embargo, tras un accidente que también involucra al bully, pues bueno-…
En tercer lugar, el mismo Señor Han busca que compita para poder superar sus traumas. No obstante, pese a que el héroe tiene muchas motivaciones, el antagonista de Karate Kid: Leyendas es de todo menos memorable.
Para la primera entrega tuvimos al ya más que reconocido Johnny Lawrence, el rubio; para la segunda, teníamos al otro chico que no recuerdo su nombre. Ambos con poco más allá que querer romperle la cara al protagonista, pero que construían este odio a lo largo de toda la cinta.

Aquí, sin embargo, nuestro güero bellaco solo aparece en ciertos momentos, donde se hace el malo y ya está. Es solo en dos momentos clave que hay una interacción profunda con el protagonista, pero ninguno desarrolla estos sentimientos de odio mutuo que ponen de pelos de punta en el enfrentamiento final como sí lo hizo la original.
Estilo único
Si hay algo que aplaudirle a esta cinta, es el hecho que posee un estilo artístico único. Claro, cuando lo comparas a otros productos actuales, pues va con la época. Sin embargo, la forma en la que se relata la historia, así como los artes que se utilizan al principio y al final, se ajustan perfectamente a la película.
Aunque no destaca mucho por sí sola, la banda sonora de Karate Kid Leyendas ocupa bastantes temas conocidos. Ayudan lo suficiente a meterte en la trama, aunque nada que quede tan remarcable, que eventualmente se vuelva icónico.
Al final de cuentas, aunque lo considero inferior al primer filme de la saga, es un largometraje que se defiende por sí mismo. Aunque depende de otras cintas, su trama se sostiene por sí misma, además de tener fanservice que sí aporta… más o menos, porque ya me dirán si Daniel Larusso no confundió más a Li Fong-

Muchas gracias a Sony Pictures por invitarnos a la función de prensa, en conjunto con Cinépolis, donde se encuentra en cartelera.



























