Los conejos son la especie dominante en el antaño mundo de Arami y solo este recolector descubrirá la verdad en Rusty Rabbit.
HISTORIA DE RUSTY RABBIT
NetEase Games relata las peripecias de un conejo cascarrabias que se dedica a recolectar basura. Una rutina que cambia hasta que llega un grupo de chatarreros que parecen la nueva competencia, los conejos BB. Con su fiel máquina, Trasto, viajarán a lo más profundo de las ruinas bajo la aldea para hallar extraños tesoros. Una historia no contada que se debe descubrir en una carrera donde el primero que lo vea, se lo queda.
JUGABILIDAD
Rusty Rabbit ofrece una sazón de metroidvania con explorador de calabozos y a la mixtura se añada un énfasis narrativo. En un inicio tendremos el tutorial con una muestra de las habilidades que puede obtener nuestro amigable conejito. Todo hasta que una caída de un elevador lo devuelve a sus funciones básicas e iniciar una arriesgada aventura. Esto lleva a un arranque lento porque conforme llegas a un punto se presentarán cinemáticas para animar la historia. Si bien eso hace que sea visualmente digerible su argumento, suele interrumpir el ritmo de su exploración.
Nos esperan varias zonas a explorar donde no faltará el retroceso para ir a ese lugar que antes era insorteable. La fórmula mantiene los elementos usuales de hallar mejoras, destrozar enemigos variados o toparte con paredes ocultas. Una gran diferencia es que aquí existen varios estados alterados que pueden perjudicarnos de varias maneras. Debilitado que impide poder atacar, el choque donde tendremos movilidad reducida, entre otros que fomentan a explorar con cabeza. Tras una aparente simpleza, esconde algunas de las áreas más ladinas por sus enemigos y estados que pueden infringirte.
Su sistema de combate es algo especial, ya que podremos encontrar cuatro diferentes con sus respectivas estadísticas. Por citar algunas, está el taladro eléctrico para el combate directo o una pistola para atacar a distancia. Estas últimas no tienen balas infinitas, por lo cual te tocará recargarlas cada vez que te las gastes. Algo que se hace más notorio con los jefes, los cuales sí te van a poner a rezar por lo duros que llegan a ser. No es tan difícil, pero si vas a necesitar poner atención y reaccionar rápido para obtener la victoria. De ser necesario tendrás que usar objetos para repararte o eliminar estados alterados que harán la lucha más llevadera.
Aparte tendremos la aldea como u hub con varias actividades disponibles. El taller para mejorar nuestra máquina de chatarra, un bar para congeniar con los vecinos e intentar fortalecer vínculos. La iglesia para conocer uno de los mejores aspectos del juego, el cómo se ha creado este mundo distópico. Sus orígenes hablando de la caída de los gigantes, antaño humanos, para dar paso a los conejos son interesantes. Especialmente McGregor, el cual tiene peso en su humor o en los hechos, algo que pocas veces construyen con soltura. Si bien peca de ir lento, desglosar este misterio compensa ese defecto.
Para alcanzar otras áreas debemos llegar a puntos de control especiales que permiten leer una bitácora o comprar consumibles esenciales. En un inicio los vas a tener cerca entre sí mientras vas destruyendo bloques que te otorgan experiencia. Al subir de nivel obtendrás un punto de habilidad que puedes gastar en un árbol con diversas mejoras. Ya sea de vitalidad, ataque, resistencia o bien hacer que te duren más las capacidades del robot. Solo sería criticable que la colocación de esos puntos a partir de la mitad empieza a ser algo distante. Por lo que si llegas a morir, puede ser tedioso dar una vuelta tan grande para alcanzar el mismo lugar.
APARTADO GRÁFICO
El mundo tan contrastado de la aldea con las ruinas ofrece un estilo 3D algo único. Un mundo que no es totalmente realista, pero que al mismo tiempo logra conservar un estilo caricaturesco para los conejitos. Destaca más cuando exploramos las ruinas, luciendo una iluminación colorida que da identidad a cada bioma. Su interfaz invade de forma mínima la pantalla y tienes lo necesario a la vista, aunque los textos podrían agrandarse.
MÚSICA Y SONIDO
Cuenta con voces en inglés y japonés, siendo de las pocas veces que el primer idioma le otorga un sabor único. Pese a sentirse un poco diferente, en inglés logra darle un sabor único y disfrutable a cada personaje. Los efectos de sonido en su mayoría están bien, pero hay algunos como el taladro, que pueden volverse irritante. Esto se debe a que el efecto seleccionado puede ser molesto para algunos por el sonido que emite repetidamente. La banda sonora por otra parte sabe compaginar con su estilo desenfadado mientras exploras o bien subir la nota contra sus peliagudos jefes.
CONCLUSIÓN
Rusty Rabbit ofrece una aventura que sin ser algo nuevo, tiene dinámicas divertidas que adolecen de narrativa lenta al inicio. Las actividades extra y el farmeo llegan a ser más necesarias de lo previsto para poder avanzar en algunos puntos. Un plataformero que pese a su diseño logra ser entretenido, con una historia ligera y construcción de mundo más elaborada. Esta más pensado para pasar un rato agradable, con algunos combates exigentes, más si te gustan los conejitos.

































