En un futuro al borde del colapso, el nuevo anime de Shinichiro Watanabe, LAZARUS, se posiciona como una de las apuestas más audaces del año.
Si eres amante de las historias de ciencia ficción con una profunda carga social, narrativa tensa y personajes con capas emocionales complejas, esta serie se convertirá en una parada obligatoria en tu lista. Estrenada recientemente en Max y Adult Swim, LAZARUS no solo marca el regreso del legendario creador de Cowboy Bebop y Samurai Champloo, sino que redefine las reglas del género con una historia provocadora y una banda sonora de otro mundo.
Una droga milagrosa… que se convirtió en una sentencia de muerte
La trama de LAZARUS arranca en el año 2052. La humanidad, azotada por el sufrimiento físico, encontró en la droga Hapna una promesa de salvación. Creada por el brillante Dr. Skinner, Hapna eliminaba el dolor humano, pero su aparente milagro pronto reveló su costo final: todas las personas que la consumieron morirán en exactamente 30 días. Así comienza una carrera contra el tiempo para el equipo LAZARUS, un grupo de élite con habilidades tan extraordinarias como sus pasados oscuros. Su misión es clara: encontrar a Skinner y detener el desastre que él mismo desató.
Axel: el líder rebelde con sangre brasileña
Axel es el corazón de esta historia. De ascendencia nipo-brasileña y criado en una favela, es un capoeirista ágil y carismático cuya rebeldía encierra una profunda soledad. Condenado por homicidio y fugitivo recurrente, su arresto no lo detuvo: ahora es el líder de LAZARUS, guiando al equipo con audacia y un instinto implacable.
El cerebro, la fuerza y el caos: un equipo imposible
Cada miembro del equipo tiene habilidades únicas y un pasado que los persigue. Doug, de Nigeria, es un físico prodigio formado en Stanford, frío y racional. Christine, originaria de Europa del Este, rompe estereotipos con una actitud desafiante, experta en armas y sin filtros. Leyland, adolescente canadiense, es un genio del engaño que abandonó el confort de su familia para perseguir teorías conspirativas y descubrir su identidad. Elena, desde Hong Kong, escapó de un culto religioso para convertirse en una brillante hacker punk. Y detrás de todos ellos está Hersch, la misteriosa reclutadora con conexiones en las altas esferas gubernamentales y corporativas.
Skinner: el creador de la catástrofe
En el epicentro del conflicto se encuentra el Dr. Skinner, un científico israelí galardonado con el Nobel, otrora símbolo de esperanza mundial. Tras donar sus ganancias a la paz y al cambio climático, hoy es señalado como el causante del mayor crimen colectivo de la historia. Su reaparición desata una persecución global que no solo pone en juego millones de vidas, sino la esencia de lo que significa vivir sin sufrimiento.
Shinichiro Watanabe, MAPPA y una producción de lujo
Con animación a cargo del afamado Studio MAPPA y producción de Sola Entertainment, LAZARUS combina animación de primer nivel con dirección visual al estilo cinematográfico. Las secuencias de acción están coreografiadas por Chad Stahelski, director de John Wick, mientras que la música cuenta con una poderosa selección que incluye a Kamasi Washington, Floating Points y Bonobo. La atmósfera sonora juega un rol narrativo crucial, sumergiéndote en cada persecución y enfrentamiento.
Dónde ver LAZARUS y qué esperar
Cada semana, un nuevo episodio se estrena en Max y se transmite también por Adult Swim. La versión original con subtítulos en japonés llegará próximamente. El elenco de voces en inglés incluye a David Matranga (Dr. Skinner), Jack Stansbury (Axel), Jade Kelly (Hersch), Luci Christian (Chris), Jovan Jackson (Doug), Bryson Baugus (Leyland) y Annie Wild (Elena).
Una nueva era del anime de ciencia ficción ha comenzado
LAZARUS no es solo otro anime distópico. Es una exploración filosófica sobre la dependencia humana del confort, la manipulación institucional y el precio del progreso. Su diversidad de personajes, tanto cultural como emocionalmente, refleja una sociedad globalizada en busca de redención. Y en medio del caos, tú como espectador te enfrentas a la gran pregunta: ¿vale la pena una vida sin dolor si significa renunciar al libre albedrío?



































