En medio de un mundo devastado por un brote zombi, Elise nos introduce en una experiencia de supervivencia donde la desesperación y el misterio se entrelazan. Con un enfoque en la exploración y la resolución de acertijos, este título busca sumergir al jugador en una atmósfera opresiva mientras descubre los oscuros secretos del búnker donde despierta. Para esta review nos sumergiremos en una historia llena de elementos survival mientras investigamos los oscuros secretos que el búnker resguarda.
Elise
El título fue desarrollado y publicado por el solodev Stuart White y debutó el 12 de diciembre de 2024 en Steam. Elise cuenta con un un enfoque de misterio y terror, toma inspiración de títulos clásicos del género, apostando por una experiencia que destaca la supervivencia y la resolución de acertijos.
Historia
La historia arranca con la protagonista abordando el auto de un familiar durante una tormenta. Poco después ocurre un accidente automovilístico que deja a la protagonista a merced de lo desconocido. Un enigmático personaje la rescata y la lleva a un búnker subterráneo, donde despierta sin respuestas. No pasa mucho tiempo antes de que descubra la cruda realidad: el mundo exterior ha sido consumido por hordas de infectados.
Atrapada en el refugio, su única opción es explorar cada rincón en busca de pistas y una posible salida. Sin embargo, el horror se intensifica cuando encuentra el cadáver de su salvador, que decidió acabar con su vida antes de convertirse en una más de espantosas criaturas que rondan el lugar. Con el tiempo en su contra, deberá recolectar armas, recursos y descifrar los acertijos del búnker mientras evade a los voraces no-muertos. Solo así tendrá una oportunidad de volver a ver la luz del día.
Aquí es donde comienzan las inconsistencias. No sabemos nada de la protagonista que sugiera que está preparada para enfrentar lo que sucede. Si bien las situaciones extremas pueden sacar lo mejor de cualquiera, la historia deja todo demasiado implícito, sin una base contextual que justifique su desarrollo.
La protagonista es rescatada por pura casualidad, maneja armas con sorprendente facilidad a pesar de no tener experiencia previa (o al menos, sin que se nos indique lo contrario), y la poca información disponible proviene de unas notas dispersas que apenas aportan claridad sobre la situación.
Jugabilidad
Buenas noticias para quienes prefieren teclado y mouse: es la única forma de jugar este título. Sin embargo, esto puede ser una limitante para quienes están acostumbrados a los mandos, y la ausencia de compatibilidad se siente como una decisión extraña desde el inicio.
El rendimiento también deja que desear. Las pantallas de carga a veces se congelan, la música se corta abruptamente y los enemigos emiten jadeos constantes, pero sin variación alguna, sonando igual sin importar su proximidad.
En cuanto al combate, hay armas punzocortantes, contundentes y de fuego, aunque las primeras son prácticamente inútiles. Además, la diferencia entre una pistola y una escopeta es casi imperceptible. El sistema de físicas tampoco ayuda: al eliminar a un enemigo, este entra en un estado de “espaguetización” y, si volvemos a dispararle, revive solo para repetir la animación. Los encuentros cuerpo a cuerpo tampoco convencen, ya que si un enemigo nos atrapa, nos morderá el cuello… pero solo si las físicas lo permiten. De lo contrario, presenciamos un errático choque de objetos que nos deja sin opciones.
Los menús son funcionales pero poco intuitivos, dificultando su uso en situaciones de tensión. Algunas texturas vibran en pantalla, y si intentamos interactuar con un objeto o enemigo después de correr, o desde un ángulo que el juego no reconoce, el resultado puede ser un bloqueo total.
En resumen, Elise intenta mezclar exploración, acertijos y combate contra zombis dentro de una historia que justifica estas mecánicas, pero el exceso de fallos interfiere constantemente con la experiencia. Aun con la mentalidad de lidiar con bugs y físicas erráticas, avanzar se convierte en una tarea frustrante. Un survival horror debe desafiar con su jugabilidad, no con el miedo a que el juego crashee.
Diseño y gráficos
Visualmente, Elise dista bastante de lo que prometía su tráiler, algo que, lamentablemente, no es una sorpresa en la industria. Sin embargo, las cinemáticas reales se sienten anacrónicas, y tanto su dirección como su animación aportan poco a la comprensión de la historia. El ambiente es mayormente sombrío, lo que encaja bien con la atmósfera del juego. No obstante, el excesivo contraste en la iluminación, sumado a un deficiente sistema de físicas, expone con frecuencia errores en los modelos 3D, los cuales, además, carecen de variedad.
Sonido y música
El juego carece de interpretación de voz, algo comprensible tratándose de un título indie. Sin embargo, esto también significa que la narrativa depende completamente de textos y efectos sonoros para transmitir emoción y tensión.
El problema es que los sonidos ambientales resultan genéricos, especialmente en los momentos clave, restando impacto a las situaciones de mayor suspenso o peligro. Además, la música de fondo nunca se detiene, lo que impide que el ambiente se adapte a los cambios de ritmo del juego. En un survival horror, los silencios y los sonidos inesperados son clave para generar tensión, pero aquí todo se siente monótono y predecible. Como resultado, la atmósfera pierde fuerza y nunca logra consolidarse por completo.
Conclusión
Elise intenta capturar la esencia del survival horror con exploración, acertijos y combates contra zombis, pero su ejecución demuestra que reunir estos elementos no es suficiente para garantizar una experiencia memorable. La historia deja demasiadas incógnitas sobre la protagonista y su evolución, mientras que la jugabilidad se ve afectada por bugs, físicas imprecisas y decisiones de diseño que entorpecen más de lo que aportan. Aunque la ambientación logra cierta tensión, los problemas gráficos, un sonido poco trabajado y la falta de optimización terminan restándole impacto.
Es una lástima que, a pesar del trabajo ya realizado y el interés que despertó en los jugadores, Elise solo haya recibido una actualización desde su demo, sin abordar los cambios necesarios para mejorar la experiencia. Ojalá el desarrollador pueda retomar el proyecto y ofrecer una versión que haga justicia al potencial del título, evitando que los fans del género que confiaron en él se queden sin una solución.
No resulta sorprendente que, pese a contar con las bases del género y un esfuerzo notable, Elise aún tenga un largo camino por recorrer. Desarrollar un videojuego es, en sí mismo, una experiencia de supervivencia, donde solo el ingenio, la gestión de recursos y el apoyo adecuado pueden hacer que un título logre mantenerse con vida.
































