Un sacerdote exiliado llega a Riacrucis, una ciudad maldecida, Arami quiere salvarla de su declive con las artes de Graven.
La antigua casa del cuervo dio lugar a historias que hoy en día son recordadas por los gamers más de antaño. Un mago élfico proscrito que intentó competir contra un marine aniquilador de demonios en masa. Este subgénero de los FPS trata de cubrir diversos gustos, pues por un tiempo quedaron en el olvido. La fantasía oscura suele ser una apuesta segura, pero hay que tener algo más, una buena ejecución de sus elementos. Algo que para bien o para mal veremos en este juego.
HISTORIA DE GRAVEN
Slipgate Ironworks nos pone en la piel de un miembro expulsado de la Orden Octogonal que ha sido expulsado. Toma la vida de otro compañero para evitar que maten a su hija en un siniestro ritual. Ahora el caprichoso destino lo lleva a una ciudad en medio de un pantano con muertos vivientes. Lidiar con este tipo de plaga es el menor de los problemas que le espera.
JUGABILIDAD
Graven es parte de los shooter que buscan traer el sabor clásico de las aventuras de fantasía medieval. Como el viaje de Corvus para salvar a Parthoris o la triada de Daedolon, Parias y Baratus luchando contra Korax. Tendremos un libro de hechizos, la ballesta de mano, un báculo y una espada para asestar tajos letales con celeridad. Un repertorio que de a poco va mejorando con versiones más potentes o nuevos añadidos. Lo que se traduce en un combate un tanto dispar debido a unas cuestiones de diseño en su fundamento. Armas de distancia dan buenas sensaciones, pero las de combate directo son toscas y no se sienten tan contundentes. Con pocos enemigos no hay problema, pero en grandes cantidades la magia y las ballestas son lo ideal. Extrañamente algunos botones del mando que servirían como atajos no tienen uso alguno.
Explorar es la parte más trabajada de la aventura, además de tener que leer varios textos para mantenerte al día. Tu diario ofrece un resumen de lo sucedido, además de lo que debes hacer, pero hace falta poner atención. Algo que en parte se debe a que no tenemos un mapa en un mundo donde tendremos que regresar constantemente. No es necesariamente malo, siempre y cuando los diálogos de los personajes ayuden con la orientación. Es aquí donde flaquea un poco, porque la escritura de los diálogos tiende a no ser clara en algunos eventos. Lo bueno es que parte de este inconveniente se compensa cuando toca resolver los acertijos para progresar. Hay variedad, además de tener las pistas suficientes para encontrar su respuesta. Si llegas a morir vas a perder un buen puñado de oro, el cual es esencial para comprar equipamiento o pagar mejoras.
El primer acto es quizás el que mejor sabe llevar las cosas, más allá de su ambientación y premisa. La magia no se usa tanto para atacar, sino como una herramienta para resolver ciertos problemas. Un viaje que nos lleva por pantanos, mansiones desérticas, ruinas nevadas y castillos imponentes. Aunque el resto de los episodios no tienen el mismo gancho, todos logran crear una sensación de malicia, una muerte acechadora. La búsqueda de secretos está presente con algo de plataformeo que afortunadamente no resulta tan frustrante, de hecho, es disfrutable. Lo cual logra gracias a sus zonas interconectadas mediante atajos que puedes encontrar para volver al área principal. Puedes ajustar el nivel de dificultad de la aventura si se te complica el combate en general. Incluso en lo más sencillo es inquebrantable el hecho de que si te rodean, estas bien condenado.
Hay cosas que no funcionan del todo bien en cuanto a su planteamiento jugable. Enemigos que tienden a aparecer súbitamente atrás de ti o reaparecer en el mismo lugar mortal donde moriste. Mejorar las armas de combate directo no se nota mucha mejoría a comparación con las de largo alcance. Inconsistencia en la forma en que reaparecen los recursos como la vitalidad o el maná tras haberte alejado mucho. Los acertijos principales funcionan correctamente, los que perteneces a secundarias a veces pueden romperse, aunque no hagas algo extraño.
APARTADO GRÁFICO
Su apartado artístico busca revivir las sensaciones de los primeros motores 3D de la época, aunque con algo más. Modelos de calidad adornados con texturas detalladas a pesar de imitar el pixelaje difuminado de los 90. Efectos visuales que logran dar vida a un mundo lúgubre repleto de peligros, sea de día o de noche. Rara vez se presenta un bajón de frames, con su usual atorón temporal si está cargando un área nueva. También es capaz de alcanzar los 4K que le hace justicia al buen diseño artístico que ofrece.
MÚSICA Y SONIDO
Tendremos una tónica misteriosa que realza esa sensación de un mundo sectario, con algunos temas que logran destacar. Si bien es capaz de sumergirte, son pocas las melodías que logran resaltar lo suficiente. Los efectos de tus ballestas, el cetro o las magias ofrecen un buen complemento al explorar, combatir o resolver problemas. Una lástima que no brille más en este apartado, porque la tónica general es atrapante.
CONCLUSIÓN
Graven es una aventura con algunos apartados logra rememorar las viejas glorias, pero con algunos desbalances que pueden desquiciarte. El diseño de mundo para llevarte a una tierra maldita es memorable, logrando mezclar lo retro con la modernidad. Su combate sería perfecto de no ser por el desbalance con las armas de corto alcance. Su escritura de ser menos laxa, la narrativa ganaría enteros y también el diario de misiones para saber qué hacer. Quizás un mapa le vendría bien, así como terminar de arreglar las fallas en las misiones secundarias. Puede ser disfrutable a pesar de sus fallos, en especial si creciste con los títulos de antaño, mas no podría recomendarlo al cien.

































